Darío Celis.
La vida de las
empresas en 2020 estará marcada por luchas sindicales nunca vistas en el país: 500
mil contratos colectivos de trabajo serán un botín millonario muy apetitoso
para los viejos y nuevos sindicatos.
Continuarán
los enfrentamientos entre Napoleón Gómez Urrutia y Luisa María Alcalde por el
control de la política laboral del país, y los ojos de Estados Unidos estarán
puestos sobre la democracia sindical de las empresas en México.
Las
modificaciones a la Ley Federal del Trabajo gestadas en los gobiernos de Felipe
Calderón, Enrique Peña y aterrizadas por la 4T van a desencadenar una lucha
encarnizada.
En el
epicentro la titularidad y legitimidad de esos contratos colectivos de trabajo,
el control político en los estados y los recursos de empresas nacionales y
multinacionales, sobre todo las que están en la industria automotriz de
exportación.
Napito es
un actor político relevante que pretende incidir en la política laboral
mexicana desde el Senado, con su sindicato minero, pero sobre todo presionar
con sus socios sindicalistas de Estados Unidos y Canadá.
Su
apuesta es utilizar al máximo al T-MEC y el supuesto apoyo de gobierno para
controlar el nuevo sindicalismo. Pero el Waterloo de Napoleón es su ambición de
poder y de dinero.
En menos
de un año logró dividir a los senadores de Morena, de modo que el líder,
Ricardo Monreal, tuvo que dar un manotazo y pararlo en seco por el
controvertido intento de criminalizar el outsourcing.
Su
iniciativa en materia de subcontratación hoy fue enviada a la congeladora y
está próxima a ser disminuida en un Parlamento Abierto a celebrarse en febrero
próximo.
La
secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde, está en contra de esa
iniciativa y más bien propone aplicar las leyes que existen y no crear nuevas.
Napoleón
intentó desplazar a Alcalde ante los congresistas estadounidenses, pero el
negociador del T-MEC, Jesús Seade, la reintegró como una interlocutora
importante ante el negociador Robert Lighthizer y el gobierno de Donald Trump.
El
senador de Morena no ha superado sus enfrentamientos con el Consejo Mexicano de
Negocios, que comanda Antonio del Valle Perochena, ni con el Consejo
Coordinador Empresarial, que capitanea Carlos Salazar.
Pero 'Napito'
no es querido por los empresarios mineros, léase Germán Larrea de Grupo México,
Carlos Slim de Frisco, Alonso Ancira de AHMSA y Alberto Bailléres de Peñoles,
ni por casi todos los miembros de la Cámara Minera.
En el gobierno
de Morena hay quienes ven a Napoleón como un caballo de Troya de los
intereses de su amigo Richard Trumka, dirigente de la AFL-CIO, así como de los
sindicatos canadienses.
Lo ven
como el representante del sindicalismo norteamericano, más no mexicano, que
tiene puesta la mira en los sindicatos de las armadoras de la industria
automotriz de exportación.
Los
empresarios, dirigentes sindicales de la CTM y de otras centrales cercanas al
Congreso del Trabajo y legisladores de oposición, opinan que no es un dirigente
sindical honesto, demócrata y defensor de los intereses mineros mexicanos.
CIERTAMENTE
MÉXICO TUVO que ceder en el último momento aspectos del T-MEC porque al
gobierno de Andrés Manuel López Obrador le urgía que Estados Unidos lo
ratificara. Pero de eso a que la 4T esté cediendo la soberanía y que el
subsecretario Jesús Seade termine su carrera como un “vende patrias”, cuesta
mucho trabajo creerlo. El mismo viernes Seade envió a su contraparte, Robert
Lighthizer, una carta de extrañamiento en la que le reprocha la iniciativa de
ley H.R. 5430 que habilitaría inspectores. “Es preocupante que se pretenda ir
más allá de lo necesario para cuidar el buen cumplimiento de lo negociado entre
las partes. Los títulos de la iniciativa contienen disposiciones y mecanismos
que se esperaría hubieran sido compartidos en detalles con México, en el ánimo
de buena fe que imperó en la negociación, y que solo manifiestan una lamentable
desconfianza en el propio tratado”. La grilla la está generando Donald Trump en
el contexto del impeachment. La realidad es que no hay sustento legal para que
Estados Unidos ponga inspectores laborales en su embajada. Podrán estar ahí,
pero no tienen facultades para ir a las plantas o empresas.
ESTA
SEMANA DEBE designarse al nuevo jefe del SAT. Una verdadera lucha de poderes se
vive entre el llamado 'Grupo Tabasco' y el denominado 'Grupo Centro'. El
primero empuja a Rosalinda López, la actual administradora general de Auditoría
Fiscal, hermana del gobernador tabasqueño, Adán Augusto López, y esposa del
gobernador de Chiapas, Rutilio Escandón. En ese mismo grupo también figura
Humberto Mayans, actualmente consejero de Pemex y cuñado del jefe del Ejecutivo
tabasqueño. Como líder moral de ellos emerge el notario Payambé López Falconi,
padre de Rosalinda y Adán, fiel acompañante de las causas de Andrés Manuel
López Obrador. Pero el Grupo Centro, donde figuran Arturo Herrera, Marcelo
Ebrard, Julio Scherer y Alfonso Romo traen a sus propios gallos. Uno se lo
mencionamos el viernes: Rafael Espino, quien ya fue procurador fiscal en el
entonces DF entre 2007 y 2008. Y el otro es el actual procurador fiscal
federal, Carlos Romero, quien dicho sea de paso, fue subalterno de Espino y
socio de él en un despacho independiente. ¿Quiénes ganarán en esta lucha de
fuerzas?
¿QUÉ
PENSARÁN LOS cuasi nuevos dueños de Red de Carreteras de Occidentes (RCO) del
accionar de su CEO, Demetrio Sodi Cortés? Y es que seguramente Abertis y el
fondo soberano de Singapur, GIC, desconocen los arreglos que su directivo anda
haciendo con un político de poca solvencia, el gobernador de Aguascalientes,
Martín Orozco. El Ejecutivo quiere despojar de la concesión del Libramiento
Carretero Poniente a la empresa Concesionaria de Autopistas, bajo argumentos
falaces y entregarla en fast track a la influyente RCO, todavía propiedad de
Goldman Sachs. Orozco está armando un proceso licitatorio al vapor y a modo
para la compañía que dirige Sodi, contraviniendo las leyes y tras de que el
actual titular se negara a ceder el libramiento. Amenazó con rescindirlo y
arrancó este mes la dizque licitación. El 4 de enero va a recibir ofertas y el
fallo será en febrero. Pero va dirigida a RCO. Ya le contaremos más detalles de
las tropelías del panista.
EL
EXPRESIDENTE Municipal de Benito Juárez, Quintana Roo, Joaquín González Castro,
fue designado por el Congreso del estado consejero ciudadano del Consejo de la
Judicatura del Poder Judicial. En terna presentada por el gobernador Carlos
Joaquín, el abogado González Castro, también exsenador de la República, recibió
el apoyo de todos los partidos políticos donde la coalición mayoritaria es de
Morena. Al comparecer ante los integrantes de la Comisión de Justicia el ahora
consejero afirmó: “Ante la diversidad de pensamientos en el Congreso, deben
alcanzarse entendimientos para avanzar; la pluralidad de ideas no debe caer en
enfrentamientos estériles y menos en retroceso”.
HOY EN LA
tarde el presidente Andrés Manuel López Obrador anunciará un incremento de
aproximadamente 20 por ciento al salario mínimo, el cual pasará de 102.68 a 123
pesos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.