Por Juan
Carlos Cruz Vargas.
Hoy fue
día de fiesta en el Salón Tesorería de Palacio Nacional, pues a pesar de los
pronósticos reservados para alcanzar acuerdos respecto del Tratado entre
México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), “el milagro se dio”, sostuvo Robert
Lighthizer, representante de Comercio del gobierno de Estados Unidos. Y el
canciller Marcelo Ebrard añadió: “Misión cumplida”.
“Sólo
diré que quizá los pronósticos saben que este tratado no se iba a poder tener,
no sólo me refiero al tiempo, al momento, sino porque las posiciones políticas
cuando empezamos esta negociación parecían decir que era muy difícil, casi
imposible, tener un tratado tan pronto (y que fuera) satisfactorio para los
tres países. Y sin embargo aquí está”, destacó Ebrard en el marco de la firma del
Protocolo Modificatorio al T-MEC.
Hubo
aplausos, sonrisas y festejo entre los asistentes al salón, entre ellos los
representantes de las distintas fuerzas políticas en el Senado: Miguel Ángel
Osorio Chong, del Partido Revolucionario Institucional (PRI); Mauricio Kuri, de
Acción Nacional (PAN), y Miguel Ángel Mancera del Partido de la Revolución
Democrática (PRD).
Y los
invitados del gabinete de presidente Andrés Manuel López Obrador parecían una
máquina de aplausos: los titulares de las secretarías de Hacienda y Crédito
Público (SHCP), Arturo Herrera; de Economía, Graciela Márquez, y del Trabajo y
Previsión Social (STPS), Luisa María Alcalde Luján, así como el jefe de la
oficina de la Presidencia, Alfonso Romo.
En su turno
al micrófono, López Obrador dijo que el T-MEC representa la unidad del
continente americano.
“Con la
cooperación para el desarrollo que va a ser posible con este acuerdo, también
se logra la unidad del continente americano, la unidad de nuestro continente,
la unidad de todos los países, los pueblos de nuestra América, de la América
que vio nacer a Abraham Lincoln y de la América que vio nacer a Benito Juárez”, vitoreó.
Los más
animados eran los representantes del sector empresarial como Gustavo de Hoyos
Walther, de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex);
Bosco de la Vega, líder del Consejo Nacional Agropecuario (CNA), así como el
presidente de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comerio, Servicios y
Turismo (Concanaco-Servytur), José Manuel López Campos.
Minutos
antes del acto, De Hoyos Walther se lanzó contra del gobierno de López Obrador
desde su cuenta de Twitter: “Yo veo una debilidad “santanista”. Desde el
Tratado Guadalupe-Hidalgo no se veía tanta “flexibilidad” ante USA. Y de paso,
se le agradece a @realDonaldTrump”.
Sobre el
acuerdo comercial, Lighthizer señaló como “un milagro, por así decirlo, que
todos nos hemos podido coordinar; es un testamento de cuan bueno es este
acuerdo. Pero creo que lo más importante es que esto es un testamento del
tiempo que durará y cómo las personas llegarán a esta región norteamericana,
que es una región vibrante para todos nosotros y lo será aún más”.
Luego se
deshizo en elogios hacia el tabasqueño: “Quiero decir el honor que es para mí
estar aquí con usted, señor presidente. Se trata de la primera vez que lo
conozco, realmente traigo los mejores deseos del presidente de Estados Unidos
para usted personalmente. Y a nivel personal le quiero decir que hemos seguido
su carrera. Me parece que es una carrera extraordinaria. Todo mundo en nuestra
administración le está echando porras”.
Insistió: “Quiero
decir una vez más que me siento tan orgulloso, tan honrado de estar aquí con el
presidente de México, esta figura histórica. Y también quiero darle mis mejores
deseos, se los transmito del presidente de Estados Unidos, que es una figura
verdaderamente histórica también”.
En su turno
al micrófono, López Obrador respondió a Lighthizer: “Es un profesional en la
negociación de este tipo de acuerdos y de tratados, reconocido por propios y
extraños. Muchas gracias por todo lo que hizo para que se llevara a cabo este
acuerdo, para concretar este acuerdo, porque le tocó en dos momentos, como aquí
se ha dicho, y los legisladores, me consta, del Partido Demócrata, a pesar de
las diferencias propias de las democracias, le guardan siempre mucho respeto al
señor Lighthizer”.
Y también
tuvo elogios para el presidente estadunidense Donald Trump, de quien, dijo,
“intervino cuando estaban agotadas ya las posibilidades de entendimiento en la
mesa”.
Añadió: “Les
hablaba yo de los momentos más difíciles. Pues él intervino cuando estaban
agotadas ya las posibilidades de entendimiento en la mesa. En una ocasión que
hubo, vamos a decir, un desencuentro, no diría yo ruptura, que nosotros fijamos
una postura con firmeza, se le consultó a él y él estuvo de acuerdo en darnos
su apoyo y su confianza.
“Hemos
podido entendernos, y muy bien, porque hay respeto mutuo, y en ambos casos
consideramos que lo mejor de todo es el diálogo, la negociación, el acuerdo, la
política, que se inventó precisamente para evitar la guerra y evitar la
confrontación”.
En el mismo
tono que Ebrard y Lighthizer, López Obrador consideró que algunos pensaban
que iba a ser imposible llegar a este acuerdo, “que no nos íbamos a entender en
nada, que nos íbamos a pelear, que nos íbamos a confrontar, y miren lo que son
las cosas”.
La
persona que lanzó algunos esbozos sobre la difícil negociación en temas
controversiales del T-MEC fue el subsecretario para América del Norte y
principal negociador, Jesús Seade, quien subrayó: “En resumen, y como lo verán
en su momento, es un tratado muy bueno, muy importante para México. Y ni un
solo resultado, yo diría, es una píldora amarga que nos hayamos tenido que
tragar”.
Seade contuvo
el ánimo festivo del acto protocolario para aclarar varios puntos
controversiales que pudieran afectar a México, como el de los “inspectores”.
“Si me
permiten, quisiera empezar por hablar del mayor horror de todos (…) que son los
famosos inspectores, que van a venir inspectores a ver qué estamos haciendo”.
Explicó: “Lo
que se acuerda para cubrir esta preocupación del cumplimiento en materia
laboral es que, específicamente para materia laboral relacionada con
elecciones, no para otras, no para discriminación o empleo de niños, no para
votaciones, ya sea de líder sindical o de aprobación de un contrato, o de
aprobación de una revisión de contrato, se crea un mecanismo, como lo que
siempre hemos tenido, que son paneles para resolución de diferencias”.
Seade precisó
que hay un mecanismo diseñado en particular que tiene tres panelistas y
funciona de una forma más rápida porque tiene una característica muy inusual:
“Si hay un panel porque subsidiamos las fresas, directamente van a ver si hay
falta y a castigar el panel. Pero en esto, primero se dan casi tres meses, 85
días, en los cuales se notifica que hay una aparente irregularidad en una
votación, y son 85 días para que mi querida amiga y admirada ministra Luisa
Alcalde lo resuelva, 85 días para que se resuelva en México sin ninguna
interferencia”.
Si no se
resuelve a los 85 días, abundó, entonces ya pasas a la formación de un panel,
no de inspectores, es un panel.
El
funcionario federal detalló que Estados Unidos va a elegir una lista de
posibles panelistas, al tiempo que México tendrá otra lista y se contará con un
sistema paralelo con Canadá, que también tendrá su lista de posibles
panelistas.
“El día
que llegue un conflicto y que se vea que el país no lo resolvió va a haber tres
panelistas: uno es un americano de la lista de Estados Unidos que México va a
escoger, otro es un mexicano que Estados Unidos va a escoger, y el tercero es
un tercer país que nos tenemos que poner de acuerdo. Y si no nos ponemos de
acuerdo, nos vamos a tener que echar un volado para ver cuál de los países
elige. No podía ser más balanceado y más basado en la ley”, aseguró.
Luego aclaró:
“Estos no son inspectores, son panelistas. A lo mejor yo podría ser panelista o
yo podría ser inspector, pero ¿cómo me comporto? Depende de la cachucha que me
den, de la gorra que me den, la gorra de inspector o la gorra de panelista, que
es juez. Entonces, es un sistema muy satisfactorio que resuelve la principal de
las dificultades”.
El
subsecretario para América del Norte recordó que fuera del tema de “los
inspectores” hubo muchas otras cosas muy conflictivas que México tuvo que
enfrentar y rechazar. Por ejemplo, dijo, en su momento se insistió mucho en la
introducción de aranceles en agricultura, aranceles estacionales, que cuando la
agricultura de Estados Unidos está produciendo equis producto agrícola, se
aplica un arancel algo para protegerlos.
“Yo creo
que no, pertenecemos al mismo hemisferio norte, y como tú produces yo también
produzco, entonces no me hagas eso. Entonces, quedaron fuera una serie de cosas
verdaderamente desventajosas, que flotaban. No los negociadores, pero sí
algunos congresistas u otros intereses quedaron perfectamente fuera”, finalizó.
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