Enrique
Galván Ochoa.
En medio de
la crisis que heredó del presidente Echeverría, el mandatario López Portillo
anunció que “México debía acostumbrarse a ‘administrar la abundancia’”. Se
refería al yacimiento de petróleo de Cantarell. Más de 40 años después
–despilfarrados, robados, miles de millones de dólares que ha producido
Cantarell– Peña Nieto pronunció otra frase que se ha quedado en la memoria
colectiva: “La gallina de los huevos de oro se nos fue acabando, se nos fue
secando y de ahí financiábamos muchas cosas… Se nos acabó”. Declaró muerta,
pues, a la famosa gallina. El viernes pasado, Pemex confirmó el hallazgo de
petróleo y gas en el campo Quesqui, en Tabasco,que contendría reservas
probadas, probables y posibles (3P) de 500 millones de barriles de petróleo
crudo equivalente. El descubrimiento ocurre en momentos en que la compañía
busca elevar su producción, que retrocedió hasta los 1.7 millones de barriles
por día de crudo. Podemos confirmarle, dijo el director de Pemex Octavio Romero
Oropeza al presidente López Obrador, en un recorrido por la zona, la existencia
de un yacimiento gigante de hasta 500 millones de barriles de petróleo crudo
equivalente de categoría 3P. Podría desarrollarse hasta 700 millones. El Campo
Quesqui representa el descubrimiento más importante en los pasados 30 años en
la región sur, para impulsar el incremento de la producción nacional y alcanzar
2.4 millones de barriles diarios en 2024. Son buenas noticias desde luego. La
deuda de Pemex oscila en 100 mil millones de dólares. El gobierno ha tenido que
inyectarle recursos para mantenerla a flote y evitar que las agencias
calificadoras la declaren insolvente para pagar su deuda. Probablemente no lo
hagan después del hallazgo en Quesqui. La noticia ha sido manejada con júbilo
por el director de Pemex y la secretaria de Energía, Rocío Nahle. Se agradecerá
prudencia. La gallina no estaba muerta pero tampoco está lista para irse de
parranda.
Pensionados
en huelga.
Cientos de
miles de trabajadores franceses marcharon por París y otras ciudades en el
primer día de una huelga nacional indefinida, el jueves, interrumpiendo el
transporte y representando el mayor desafío para el presidente Emmanuel Macron
desde que comenzaron las manifestaciones de chalecos amarillos hace un año. Fue
convocada por los sindicatos irritados por las reformas de pensiones propuestas
por el gobierno de Macron que eventualmente retrasarían la edad de jubilación
de muchos trabajadores. Los servicios ferroviarios se han reducido en toda
Francia junto con las redes de Metro y autobús de París. En México se maquina
una reforma al sistema de pensiones en lo oscurito. Como primer paso, la
fábrica de pobres de las Afore logró colocar al ex presidente de la Amafore –la
organización que las agrupa– Carlos Noriega, como su regulador en la Secretaría
de Hacienda.
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