Julio Astillero.
Fue un
miércoles bastante cargado, con todo y que, en general, la agenda
político-mediática ha estado muy cargada conforme ha transcurrido el primer mes
del año.
El tema más
mencionado habrá sido el del coronavirus, con Tamaulipas como sede de un
profesor de nivel superior que regresó de un viaje a China con síntomas de
enfermedad que han hecho temer que el virus hubiera llegado a tierras
mexicanas. Con el nuevo término de uso masivo se puso bajo la lupa la capacidad
del Estado mexicano para enfrentar este tipo de contingencias sanitarias. Hoy,
la Organización Mundial de la Salud definirá el grado de peligro de este nuevo
mal con aparente tendencia a la expansión por todo el orbe.
Otro tema de
salud estuvo ante micrófonos y reflectores: la dura protesta de los padres de
familia o familiares de niños sujetos a tratamientos contra el cáncer que dicen
se han suspendido o se han pospuesto por falta de las medicinas y los
tratamientos correspondientes. Cerraron temporalmente el punto de entrada de
automotores a la terminal uno del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de
México, entraron a los pasillos comerciales del lugar e intentaron irrumpir en
las salas de espera. Tal empuje provocó la reacción de agentes capitalinos, en
un zipizape que significó empujones, gritos y golpes entre manifestantes y
policías.
Aun cuando actualmente
todo hecho relevante genera en automático reacciones a favor o en contra cuyo
referente es la adhesión o el rechazo a las políticas obradoristas, a este
tecleador astillado le parece que las continuas quejas de esos familiares, y
las evidencias de desabasto, burocratismo o franca ausencia de material
medicinal deben ser atendidas y, en el caso de procesos médicos interrumpidos
por tales carencias, impulsan a protestas desesperadas o extremas como las
vividas ayer y las cuales deben ser positivamente escuchadas y
gubernamentalmente satisfechas sin sombra de duda.
Otro punto
rojo parpadea: a pesar de que ya están los cheques para la liquidación de
policías federales que no han optado por agregarse a la Guardia Nacional o a
otras corporaciones, mandos medios de la Secretaría de Protección y Seguridad
Ciudadana y de la propia Policía Federal desean que le truene un problema al
presidente López Obrador y por ello están oponiendo múltiples tretas irritantes
para que no avance ese proceso de liquidación negociada, según lo dicho por el
abogado de la mayoría de esos agentes, Enrique Carpizo, en entrevista
periodística. Por ello, hubo manifestaciones de protesta el pasado martes y
ayer mismo, con saldo blanco, pero con riesgos a la vista.
Manifestación
de protesta emitió de inmediato Bertha Luján, la precandidata designada para
presidir Morena, luego que el tribunal electoral federal determinó por
unanimidad invalidar la convocatoria de una facción mayoritaria de ese partido
(promovente de Luján) a un congreso nacional extraordinario en el que se
sometería a votación la continuidad o remoción de Yeidckol Polevnsky, cuya
suerte está echada en cuanto a salir con cajas destempladas de ese cargo
directivo, aunque la vía puede ser distinta a la concebida por los convocantes
al mencionado congreso extraordinario que, de cualquier manera, habrán de
realizar una reunión adversa a Polevnsky, tenga validez jurídica o no esa
sesión.
Porfirio
Muñoz Ledo acumuló ayer otro récord a su tempestuosa carrera política: ser impedido
de presentar un video y de exigir acción a la Comisión Nacional de los Derechos
Humanos por parte de la bancada morenista de la que presuntamente es personaje
relevante, a tal grado que en esa condición de prócer de Morena presidió la
mesa directiva de San Lázaro e impuso la banda presidencial a AMLO. Exigente de
que Rosario Piedra Ibarra se pronuncie respecto a los actos salvajes y
delictivos cometidos por la Guardia Nacional contra migrantes centroamericanos,
Muñoz Ledo tuvo en contra la votación concertada de sus propios compañeros del
más reciente de los varios partidos en que ha militado.
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