Enrique
Quintana.
Ayer, los
mercados financieros fueron sacudidos por la nueva oleada de temor que se
desató respecto a los efectos que puede tener la epidemia del coronavirus
2019-nCoV que se presentó este año a partir de la ciudad de Wuhan, en China.
Los
principales índices descendieron de manera importante. El Dow Jones retrocedió
1.6 por ciento, el Euro Stoxx 500 cayó 2.7 por ciento, el Nikkei de Tokio 2.0
por ciento. En México, el Índice de Precios y Cotizaciones de la BMV cayó 2.2
por ciento.
También bajó
el petróleo Brent 2.7 por ciento, y el peso perdió 0.7 por ciento frente al
dólar y el lunes cerró en 18.90 por dólar al mayoreo.
¿Por qué
esta reacción de los mercados luego de que parecían estar relativamente
tranquilos en días previos?
El fin de
semana, el gobierno chino aceptó que la situación es grave. Se difundió,
además, un estudio de la Universidad de Lancaster en el Reino Unido, señalando
que cada persona infectada tiene una tasa de contagio de 2.5, es decir,
contagia de dos a tres personas más.
La mayor
parte de los análisis sugiere que el número de personas infectadas va a
incrementarse sustancialmente, pese a las medidas tomadas por el gobierno chino
y por otras naciones, no descartándose que pueda llegar a decenas de miles,
mucho más que los cerca de 3 mil casos confirmados actualmente.
La reacción
de los mercados deriva del temor de que la economía china pueda ser afectada
por esta circunstancia.
El antecedente
más cercano a esta epidemia fue el caso del SARS, que infectó a cerca de 8 mil
personas y mató a 765 entre finales de 2002 y los primeros meses de 2003.
Se estima
que el PIB chino perdió entonces poco más de un punto porcentual por los
efectos negativos en el turismo y la industria aérea, sobre todo.
Un estudio
difundido por Citigroup señala que los modelos epidemiológicos indican que
habrá aún un crecimiento de los casos, para llegar a un pico hacia el 10 de
marzo y luego empezarán a descender los nuevos casos.
Sin embargo,
no se descarta un impacto en los mercados que pueda prolongarse hasta finales
de abril.
Aún no
sabemos con certeza cuál podría ser el efecto económico real porque están
surgiendo informaciones nuevas respecto a este asunto.
Quizá la
diferencia respecto al SARS es que, en 2003, cuando se resintió el efecto de
aquella enfermedad, la economía china crecía a una tasa de 10 por ciento. Para
este año, la previsión del FMI es que el ritmo de crecimiento sea de 6 por
ciento, la tasa más baja desde que hay registros internacionales, por lo que un
efecto negativo adicional sería mala noticia, no solo para China sino para la
economía mundial.
Le hemos
comentado en este espacio de otros factores negativos que aparecieron en las
economías de China y Hong Kong el año pasado, como la caída de la inversión
extranjera directa combinada de ambas economías, que descendió en 20 por ciento
en 2019, un monto equivalente a 48 mil millones de dólares.
Igualmente,
las importaciones que Estados Unidos realiza de China cayeron en 15 por ciento
durante los primeros once meses del año pasado, una reducción de 74 mil 86
millones de dólares.
Uno de los
factores que pesaron en la desaceleración del crecimiento en China es
precisamente esa caída en las exportaciones a Estados Unidos.
Si a esta
problemática se le sumara el impacto negativo adicional de la epidemia del
coronavirus, las consecuencias podrían ser aún más graves y las repercusiones
sobre el mundo todavía mayores. Hay que seguir el tema con atención.
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