Enrique
Galván Ochoa.
Las dos
fronteras de México muestran hoy dos rostros contrastantes. La norte, con mayor
desarrollo económico, festeja la recuperación del peso. Este fin de semana el
dólar bajó hasta 18 pesos 40 centavos, había subido casi a 20 pesos. En
contraste, la frontera sur, con menor desarrollo, es el escenario de una
situación de alto riesgo: millares de hondureños quieren internarse a México
con el propósito de llegar a Estados Unidos. La Guardia Nacional los está
conteniendo. Los hondureños la han atacado con piedras. No se reportan heridos
y las familias están siendo atendidas con un sentido humano. El presidente
López Obrador les ofreció 4 mil empleos, pero no es su meta quedarse en México.
Su sueño es llegar a Estados Unidos, algunos inclusive tienen familiares que
residen allá; Trump definitivamente no los quiere. Es el momento de revivir el
plan de inversiones en América Central que arraigue a la gente en su tierra.
Vienen más
dólares.
Atraídos
por altas tasas de interés, (más atractivas por la baja inflación), México
recibiría en 2020 ingresos netos de capital extranjero prolongando la
recuperación de las últimas semanas de 2019, de acuerdo con Reuters. Analistas
y gestores de fondos atribuyeron el interés en la deuda soberana de México al
alto diferencial de tasas con Estados Unidos, de hasta 575 puntos base, que
permite sacar provecho mediante el llamado carry trade, gracias a la relativa
estabilidad política y económica de México frente a otros países emergentes y a
menores tensiones geopolíticas y comerciales globales.
El flujo
de dólares es responsable en buena parte de la fortaleza del peso. El spread de
México frente a otros países le permite seguir atrayendo fondos pese a que su economía
está estancada, y sigue bajo el escrutinio de las calificadoras de riesgo
–mantienen la lupa sobre la deuda soberana, así como de Pemex– y a que
persisten las dudas sobre las políticas del gobierno. En mi opinión, algunos
empresarios piden certidumbre, pero en realidad lo que quieren es volver a las
políticas del viejo régimen: cancelación de impuestos, estancamiento de los
salarios, manos libres al outsourcing, y otras ventajas que ya desaparecieron.
La reunión
de Davos.
En la
reunión de Davos de 2012, el profesor Klaus Schwab, presidente y fundador del
Foro Económico Mundial, entregó al entonces presidente Calderón el premio de
Estadista Global. Schwab recordó que en 1997 Calderón fue elegido como Líder
Mundial del Futuro. El año 2019 cambió la historia. El que fuera secretario
de Seguridad del gabinete de Calderón, Genaro García Luna, fue aprehendido en
Texas bajo el cargo de tráfico de drogas, según la acusación de la fiscalía.
Ahora se encuentra preso en una cárcel de Brooklyn, en espera de que comience
su proceso. Con este antecedente, como que el gobierno mexicano no tiene mucho
de que ufanarse ante los poderosos del mundo, esta semana se reúnen en la
edición número 50 del foro. La delegación mexicana, que alguna vez fue
compuesta por decenas de personas, ahora está integrada sólo por la secretaria
de Economía, Graciela Márquez, y va en vuelo comercial. Estos días se habla
mucho del avión presidencial que compró Calderón para Peña Nieto. Vale recordar
que el debut de la aeronave en Davos fue el año 2016. Peña Nieto y sus
invitados impresionaron a los asistentes. Ninguno de los 40 jefes de Estado que
concurrieron tenía un avión igual de costoso, inclusive, algunos llegaron en
vuelos comerciales. Ahora la Unidad de Inteligencia Financiera está tras la
pista de pagos millonarios a empresas relacionadas con García Luna que al
parecer salieron de la secretaria de Gobernación. Seguramente Peña Nieto tuvo
conocimiento del movimiento de dinero.
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