Por Roberto
Garduño y Enrique Méndez.
Rosario
Piedra Ibarra planteó una reforma a la Comisión Nacional de los Derechos
Humanos (CNDH) que responda a la emergencia nacional en la materia y cuestionó
que el modelo, la burocracia y el dispendio en la institución resultaron en uno
de los más costosos y afrentosos fracasos para la ciudadanía.
En la
presentación del informe anual de la CNDH en la Comisión Permanente del
Congreso, y ante las críticas de la oposición e incluso de la postura de Morena
que exige autonomía ante el poder, Rosario Piedra expresó: Soy independiente
de cualquier gobierno, pero sobre todo de algo que se oculta aquí, los poderes
fácticos.
Afirmó
que la CNDH se concibió como escaparate para el consumo del extranjero, una
pantalla; uno de esos organismos públicos sólo en apariencia autónomos, pero
diseñados con fines cosméticos para administrar los problemas, esconder los
abusos de poder y poner en la congeladora conflictos que no eran del interés de
los gobernantes y les resultaban incómodos.
Sostuvo
que los resultados de los dos primeros meses al frente de la comisión están a
la vista y es mucho; sin embargo, senadores y diputados de PAN y PRI la
cuestionaron por la ausencia ante los operativos de la Guardia Nacional (GN)
contra migrantes y las posibles violaciones a los derechos humanos que encarna
la propuesta del gobierno federal de una reforma de justicia.
Enrique
Ochoa Reza (PRI) planteó que los derechos humanos no son trofeo ni bandera de
un gobierno en particular y consideró que, más allá de ideologías, se debe
salvaguardar la autonomía de la CNDH.
Resaltó que
hay decisiones de gobierno y reformas, como la de la Ley de Extinción de Dominio,
que pueden afectar el patrimonio de ciudadanos inocentes, o bien la prisión
preventiva oficiosa. Sostuvo que cualquier reforma de justicia requiere de
amplio consenso y alertó que los avances en materia de derechos humanos no son
compatibles con el restablecimiento de un sistema penal inquisitivo, donde se
permitan pruebas con vicios de origen o donde el arraigo aplique para cualquier
delito.
Porfirio
Muñoz Ledo (Morena) intentó intervenir sin estar en la lista y su propia
bancada votó en contra de su participación. Pretendía mostrar un video con la
golpiza monumental de la GN a migrantes e incluso alegó que había solicitado
permiso a Rosario Piedra. La presidenta no manda aquí, lo atajó la senadora
Mónica Fernández.
Piedra
pidió a los legisladores que le tengan confianza y vigilen su actuación, pero
acotó que ha acompañado las acciones de la GN, estará pendiente de su actuación
y sostuvo que en sus declaraciones está implícita su postura de defensa de la
vida de las personas.
Anotó que
la CNDH ha solicitado medidas cautelares a distintas instituciones federales,
la UNAM, fiscalías estatales y oficinas de gobierno locales, y aceptó que los
hechos violatorios han sido muchos: omitir suministrar medicamentos, que aquí
se ha cuestionado; faltar a la legalidad, honradez en el desempeño de las
funciones; omitir proporcionar atención médica.
Reclamó a
quienes la cuestionaron: ¿qué hicieron cuando miles reclamábamos justicia en
casos de desaparición forzada, que lamentablemente seguimos padeciendo, pero luchamos
por erradicar?
Se
refirió a la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa y aclaró que aún
no se puede precisar el nivel de cumplimiento de la recomendación, porque la
oficina especial del caso lo clasificó de manera distinta al reglamento de la
CNDH, lo que de entrada llama la atención.
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