Enrique
Quintana.
El próximo
jueves, el INEGI confirmará que el resultado económico del 2019 fue negativo,
quizás con una caída de entre 0.1 por ciento y 0.2 por ciento.
Ese día se
dará a conocer el estimado de crecimiento del PIB en el cuarto trimestre del
año pasado.
En los
primeros tres trimestres, el resultado fue cero. De modo que si hay un registro
negativo, el promedio del año estará en números rojos.
Tenemos ya
los datos del Indicador Global de Actividad Económica (IGAE) para los meses de
octubre y noviembre, y el resultado es un descenso de 0.75. por ciento en
promedio.
Para evitar
una caída económica habría sido necesario que en el mes de diciembre la
economía hubiera crecido al menos a una tasa de 1.5 por ciento, pero de acuerdo
con los indicadores de que disponemos, eso parece prácticamente imposible.
La última
ocasión que creció a esa tasa fue en noviembre de 2018.
Como hemos
señalado en muy diversas ocasiones, el factor más importante para explicar el
resultado negativo del 2019 es la caída de la inversión productiva, que hasta
el mes de octubre (último dato disponible) tuvo una caída promedio de 5.2 por
ciento.
Otro de los
factores que incidió de manera negativa en el desempeño económico es el gasto
público.
De acuerdo
con la Secretaría de Hacienda, hasta el mes de noviembre el gasto total del
sector público tuvo una caída real de 1.8 por ciento. La próxima semana
tendremos los datos de cierre de año y no se anticipa que se haya podido
revertir esta tendencia en diciembre.
Se salva de
la caída general de la economía el consumo privado que, hasta el mes de octubre
tenía un crecimiento de 1.0 por ciento en el año.
Es el mismo
caso de las exportaciones totales, que consiguieron hasta el mes de noviembre
un crecimiento de 2.3 por ciento en promedio en 2019.
Sin embargo,
ni el crecimiento del consumo ni el de las exportaciones tuvo la potencia
suficiente como para impedir el retroceso de la economía, propiciado por el mal
desempeño de la inversión y del gasto público.
Estamos
apenas empezando el 2020. De acuerdo con el presupuesto aprobado, se estima que
el gasto total del sector público tenga un crecimiento de 0.9 por ciento este
año. Aunque es pequeño, es mejor que la caída que tuvimos el año pasado.
Pudiéramos
esperar que el consumo privado mejore ligeramente ante la mayor certidumbre
derivada de la ratificación del tratado comercial con Estados Unidos y Canadá.
Pero no espere ninguna alza relevante.
En materia
de las exportaciones hay incertidumbre, pues su resultado mucho dependerá del
desempeño de la economía de Estados Unidos, especialmente de su producción
industrial, que el año pasado creció sólo 0.8 por ciento, pero en diciembre
cumplió cuatro meses de retrocesos consecutivos.
Y en materia
de inversión, lamentablemente hasta ahora no se ven aún señales que nos
permitan anticipar un repunte de la que realiza el sector privado, y de acuerdo
con el presupuesto, habrá una nueva caída de la inversión pública.
Por esa
razón, los pronósticos respecto al crecimiento económico en este año están
aproximadamente en 1 por ciento, aunque, en cuanto se confirme el desempeño
negativo de la economía el año pasado, no debe descartarse que se revise
nuevamente a la baja este estimado.
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