Darío Celis.
Entre
proveedores del sector público no hay posición más incómoda que la de la
empresa encargada del manejo de residuos radiactivos en la planta
nucleoeléctrica de Laguna Verde.
Pero lo
que más llama a la intriga de propios y extraños es la razón social que maneja,
pues lleva el apellido ni más ni menos que del mismo director general de la
CFE: Manuel Bartlett Díaz.
Bartlett
de México S.A. de C.V. es el nombre con el que la firma se encuentra inscrita
en el Registro Federal de Contribuyentes y con el que se enlista en el padrón
de proveedores de la empresa productiva del Estado desde hace más de una
década.
Si bien
no existen ligas documentales con el polémico funcionario estrella de la 4T, la
compañía que dirige Humberto Mota Molina presenta en su operación diversas
irregularidades que ha pasado por alto la actual administración de la otrora
paraestatal.
Según el
contrato No. 800879130, firmado en febrero de 2019, Bartlett de México es
proveedora vigente de los “servicios de orden en los edificios de proceso de la
Central Nucleoeléctrica Laguna Verde (CNLV)”, un negocio de unos 6.2 millones
de pesos anuales.
El
servicio se adjudicó mediante un concurso simplificado con clave
CFE-0013-CSSAN-0003-2019, en el que participaron proveedores identificados con
la administración de Javier Duarte en Veracruz y en que la oferta de la
ganadora fue la única que cumplió con los requisitos para la contratación.
Bartlett
de México fue en consorcio para este concurso con la firma Quality Automatic
Machining S. A. de C. V., razón social que ha sido incluida en las listas del
SAT, que dirige Raquel Buenrostro, de personas morales no localizadas según el
Artículo 69 del Código Fiscal de la Federación.
Pero la
historia de esta compañía tiene capítulos todavía más preocupantes, pues las
actividades que le corresponden al contratista con apellido de funcionario son
altamente riesgosas y deben ser supervisadas e incluso autorizadas por la
Secretaría de Energía, que lleva Rocío Nahle.
Más
específicamente, la empresa debe contar para sus labores con la autorización
de la Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardias, que encabeza Juan
Eibenschutz Hartman.
Se tiene
registro de que en el año 2015 la mencionada instancia otorgó efectivamente a
esta firma la licencia A00.200/1194/2015, en la que “se autoriza el servicio de
lavado, descontaminación e higienización de ropa textil y accesorios de
protección radiológica, así como el transporte de los mismos y los desechos
generados desde las instalaciones de sus clientes a la lavandería y viceversa”.
No obstante,
el citado permiso concluyó su vigencia el 13 de agosto de 2017 y no se tiene
registro de renovación alguna ante las autoridades competentes.
Adicionalmente,
sobre la operación de la firma existen diversos señalamientos respecto a un
riesgoso manejo de los desechos radiactivos, empezando por una falta de
señalización de sus instalaciones en el estado de Veracruz que estarían
poniendo en muy alto riesgo a las poblaciones aledañas a Laguna Verde.
ALEÁTICA,
QUE DIRIGE Sergio Hidalgo, ya no sabe qué hacer con la concesión de la
carretera Atlacomulco-Atizapán. El gobierno de Enrique Peña Nieto se la
adjudicó en 2014 y a cinco años no registra un avance ni de 10 por ciento. OHL,
en tiempos de José Andrés de Oteyza, le dio la construcción a su filial
Constructora de Proyectos Viales de México, que lleva Agustín del Barrio, pero
incurrió en diversos retrasos. En agosto pasado la SCT, ahora al mando de
Javier Jiménez Espriú, le amplió dos años el plazo para concluirla. Aléatica la
quiere reducir de cuatro a dos carriles. Y es que incurrió en un sobrecosto de
16 mil 500 millones de pesos que la hacen financieramente inviable.
RECIÉN LE
PLATICABA que el Grupo ICA, que dirige Guadalupe Phillips, lanzó al gobierno
de Quintana Roo, que lleva Carlos Joaquín González, y al Fonatur, que capitanea
Rogelio Jiménez Pons, una oferta no solicitada para construir el Puente
Nichupté. Se trata de una vialidad de 8.4 kilómetros que busca desahogar el
tráfico en la zona hotelera. La constructora, que tiene como principal
accionista a David Martínez, no está sola. Tres grupos internacionales también
están interesados en la obra que costaría unos 4 mil 500 millones de pesos.
Apunte a la italiana Rizani, la coreana Dowha y la japonesa Jetro.
BARCLAYS,
EL BANCO inglés presidido por Jes Staley, mandó un reporte a sus clientes en el
que indica que si bien la multa de mil 311 millones de pesos que el Instituto
Federal de Telecomunicaciones impuso a América Móvil es irrelevante
económicamente para la firma que capitanea Daniel Hajj, pues equivale a 0.12
por ciento del valor de capitalización del emporio, repara en lo que aquí le
mencionamos hace un par de semanas: tira abajo la pretensión de Carlos Slim de
incursionar en el negocio de la televisión. El regulador que preside Gabriel
Contreras no lo va a autorizar en tanto dure el litigio.
LA
ESPAÑOLA COMSA, que dirige Ismael García, ganó ayer el paquete E99 del Tren
Transístmico que va de La Mata o Colonia Jordán. Son 33.43 kilómetros de vías
de rehabilitación por los que ofertó 549 millones de pesos. Los ibéricos van
asociados con Grupo Constructor Diamante de Diego de la Cruz. Y Construcciones
y Maquinaria SEF, de Alejandro Seeman, se quedó con el paquete E98 que corre de
Colonia Jordán a Salina Cruz de 31.8 kilómetros. Ofreció 250 millones de pesos.
Ya solo resta el paquete que involucra toda la supervisión de la vía. Se
fallará mañana viernes.
FOTON, LA
ARMADORA china de vehículos pesados, va con todo por el mercado mexicano. La 4T
le sienta muy bien, en función de que doblega precios al grado de rayar en el
dumping. En esa tesitura, la firma asiática que preside Zhang Xiyong contrató
como director general aquí a José Manuel Armenta, quien renunció a la dirección
comercial de Hino Motors, la filial de la japonesa Toyota que fabrica camiones.
Además, en Foton México se acaba de dar una escisión de los socios originales
que trajeron la marca. Fernando Robledo se afianzó como distribuidor. El otro
es Bernardo García Manzano.
LUEGO DE
CASI medio año de negociaciones, finalmente la firma internacional de calzado
Christian Louboutin se arregló con la mexicana Andrea. En junio del año pasado
el IMPI, que comanda Juan Lozano, ejecutó un operativo en Silao, Guanajuato, y
aseguró alrededor de 9 mil 600 pares de zapatos para dama del fabricante
mexicano que vende por catálogo. El detalle es que la mercancía se pirateó el
concepto del diseñador de moda francés, especialmente el distintivo
característico de las suelas lacadas en rojo. Andrea aceptó la infracción y
procedió a destruir el inventario.
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