Julio Astillero.
Es
absolutamente discutible la aseveración obradorista de que el gobernador del
estado de México, Alfredo del Mazo, se ha portado al cien. El Presidente de
México agradeció así, en una especie de exoneración general, al miembro del
grupo que ha administrado de manera nociva la importante entidad federativa,
con Enrique Peña Nieto como la mayor pieza colocada en el tablero nacional de
2012 a 2018: Saben que no soy palero, no soy barbero, no soy lambiscón. Ya sé
que algunos no les va a gustar, pero mi pecho no es bodega. Se ha portado al
100 el gobernador del estado de México, dijo López Obrador en el contexto de la
adhesión de Del Mazo a los convenios con el Instituto Nacional de Salud para el
Bienestar, a diferencia de los retobos de los gobernadores panistas sobre el
mismo tema sanitario (nota de Montserrat García en la OEM-Informex
https://bit.ly/2HaqxXm)./
Las amables
palabras de López Obrador hacia Del Mazo contrastan con la cruda realidad de un
estado donde se tienen altos índices de feminicidios, violaciones, robos y
agresiones en vehículos de transporte público urbano y el dominio generalizado
de cárteles delictivos y de grupos e individuos dedicados a amenazar, cobrar
derecho de piso, secuestrar y asesinar. La corrupción y el abuso son otros
signos distintivos de lo que se vive en la importante entidad federativa donde
Del Mazo ha ido cooptando a la bancada de Morena en el congreso estatal para
que apruebe las políticas de ese mandatario priísta que parece haber canjeado
un plácido cumplimiento de su periodo oficial a cambio de facilitar o no
obstruir una alternancia a favor de Morena en la próxima sucesión gubernamental
mexiquense.
El rechazo
ciudadano al gobierno de otro miembro de la familia Del Mazo, este, primo de
Peña Nieto, fue expresado a gritos y en coro en el mismo acto de este fin de
semana, ante lo cual el Presidente de México invocó la necesidad de trasladar
quejas y enojos a los momentos de las elecciones: hay que estar unidos. En las
elecciones se puede confrontar, ahorita no. Se gobierna para todos.
El
periodista Rogelio Hernández López publica hoy en su columna Miradas de
Reportero, que reproducen varios medios de comunicación, entre ellos La Jornada
San Luis: En días, se presentará públicamente un nuevo frente político amplio
con al menos 14 organizaciones socialistas con militantes en sindicatos,
agrupamientos campesinos y urbanos, feministas y ecologistas de otras tantas
entidades del país. Su nombre: Movimiento de Unidad Socialista (MUS).
Destaca
Rogelio que en ese frente amplio, sin preponderancia electoral, participarán
miembros que fueron del Partido Comunista Mexicano y el Partido del Trabajo. En
general, apoyan la llegada al poder de Andrés Manuel López Obrador, la parte de
sus políticas que es de izquierda y las eventuales medidas avanzadas que podría
decidirse a tomar. Pero también alertan “que aún estamos muy lejos de la
destrucción del viejo régimen, de desmantelar las políticas neoliberales y,
menos aún, de establecer un sistema en donde toda persona tenga una vida digna
y segura. El aparato de Estado continúa infectado por miles de adictos a los
privilegios de siempre, son servidores de la oligarquía e incluso del crimen
organizado. Son los mismos que desde el Poder Judicial se han negado a reducir
sus escandalosos salarios y protegen a los poderosos o a la delincuencia; es la
mafia sindical charra que continúa al frente de la mayoría de las
organizaciones sindicales; son los periodistas y comentaristas corruptos o los
generales golpistas que claman por un golpe de Estado”.
Y, mientras
las Fuerzas Armadas reiteran su lealtad al ocupante actual de la Presidencia de
la República, en la serie de actos oficiales que en este mes hacen confluir a
autoridades civiles y militares, ¡hasta mañana, con Yeidckol Polevnsky
blandiendo en Hidalgo un escudo de protección ante críticas y rechiflas: ¡Aquí
todos somos López, todos somos López!
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