Por Juan
Carlos G. Partida.
Habitantes
de Temacapulín, Acasico y Palmarejo, especialistas, autoridades federales y
personal de la CEDH Jalisco hicieron un recorrido de inspección a la
construcción de la presa El Zapotillo para verificar su situación, así como “el
uso del presupuesto 2019 y las medidas, condiciones y acciones de seguridad y
mantenimiento que se han realizado actualmente en la obra”, informó el
organismo a través de su cuenta de Twitter. A los habitantes de la región se
les permitió por primera vez el acceso a los trabajos, quienes señalaron que
con las labores de en la presa la Conagua en efecto pretende cuidar el embalse,
pero se ha desestimado la protección a los lugareños y a sus poblados. “La obra
sigue avanzando y la amenaza sobre los derechos de las comunidades está ahí,
porque todas las obras que se hacen son para proteger la presa. Nos queda muy
claro a nosotros como comunidades que Conagua lo que está protegiendo es la
infraestructura de esta obra hidráulica”, reprochó Gabriel Espinoza, vocero del
comité Salvemos Temacapulín, Acasico y Palmarejo. (Juan Carlos G. Partida y
@CEDHJ)
A partir de
una visita de inspección que realizaron el pasado 14 de febrero, habitantes
de la región, a quienes se les permitió por vez primera el acceso a los
trabajos, cuyo proyecto fue anunciado hace casi 15 años, señalaron que con las
labores en la presa la Comisión Nacional del Agua (Conagua) en efecto pretende
cuidar el embalse, pero se ha desestimado la protección a los lugareños y a sus
poblados.
La obra sigue avanzando y la amenaza sobre los
derechos de las comunidades está ahí, porque todas las obras que se hacen son
para proteger la presa. Nos queda muy claro a nosotros como comunidades que
Conagua lo que está protegiendo es la infraestructura de esta obra hidráulica,
reprochó Gabriel Espinoza, vocero del comité Salvemos Temacapulín, Acasico y
Palmarejo.
Las
labores que se efectúan son urgentes, indicó José Luis Acosta, director de la
cuenca Lerma-Chapala-Santiago de la Conagua, quien estuvo a cargo de responder
dudas que le plantearon los visitantes, entre quienes se hallaron funcionarios
de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (Cedhj), así como activistas del
Instituto Mexicano de Desarrollo Comunitario (Imdec), y del Colectivo de
Abogados y Especialistas del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de
Occidente (Iteso).
Los
trabajos implican edificar un tanque de amortiguamiento cuyo costo se calcula
en 300 millones de pesos, con el que se busca evitar un derrame catastrófico en
caso de que ocurriera en el río Verde una avenida de agua tan fuerte que
superara los 80 metros de altura de la presa.
También
se han construido represas aguas arriba de la cortina de El Zapotillo para
retener troncos o maleza que pudieran obstruir el canal de desvío, el cual está
a punto de ser concluido y forma parte de elementos provisionales necesarios
para permitir que fluya el agua del Verde en tanto se decide el destino final
del embalse.
De igual
manera, se refuerzan las laderas con concreto para evitar derrumbes de tierra y
rocas sobre la presa. Una caída de material ocurrió durante la visita de
inspección en una de las áreas sin reforzar, que no dejó daños mayores, pero
obstruyó un camino durante unos minutos, hasta que llegó maquinaria para
reabrir la ruta.
Acosta
aseguró que la Conagua ha respetado la sentencia de la SCJN. No rebasamos la
elevación (de) 80 (metros) y se cancelaron todos los conceptos de obra que
estaban hacia arriba, y lo único que se hizo fueron las obras necesarias para
brindar la seguridad física, porque la inversión federal que se ha hecho es muy
grande.
El
funcionario calculó que una vez realizadas estas labores se requerirá que el
gobierno federal se encargue del mantenimiento del embalse, que costará unos 40
millones de pesos anuales.
En lo que
se resuelve de fondo, es necesario destinar recursos. Tenemos que seguir
haciendo monitoreo ambiental, la instrumentación sísmica, de inclinómetros, la
vigilancia, el mantenimiento de caminos. Son cosas elementales pero que se
tienen que hacer, afirmó.
En su
resolución de la controversia constitucional 93/2012, la SCJN determinó
anular un convenio suscrito en 2007, que permitía que la presa fuera construida
con una cortina de 105 metros y evitar cualquier acto de autoridad que pudiera
afectar intereses de ciudadanos y habitantes de Jalisco respecto a la dotación
de agua que corresponde al estado.
La
impresión de los pobladores de que la edificación continúa, si bien no se
aumenta el tamaño de la presa, fue compartida por la Cedhj y por el Imdec.
Prevalece
la incertidumbre que implica aspectos técnicos para saber si las obras que se
están realizando entran en el rubro de acciones de protección para la
población. No se tiene un estudio ni acciones de protección civil ante una
eventualidad. El riesgo no sería solamente para las poblaciones aguas abajo,
sino para Acasico, Palmarejo y Temacapulín, porque el embalse crecería, dijo Alfonso Hernández Barrón,
presidente de la Cedhj.
Si bien el
ombudsman ponderó la apertura del gobierno federal para dejar entrar a la
presa por primera vez a los pobladores de las comunidades que podrían ser
perjudicados por el embalse, recordó que sobre la presa pesan dos
recomendaciones de la Cedhj, porque desde que comenzó a edificarse se violaron
derechos humanos.
La obra
nació sin garantizar el derecho a la consulta, sin tomar una serie de medidas
para mitigar depreciación de inmuebles, falta de servicios públicos,
hostigamiento de autoridades y desplazamiento de personas. Pese a que hay dos
recomendaciones en lo sustancial no se avanzó, al contrario, los tres gobiernos
involucrados no han entrado al fondo del asunto, agregó.
María
González Valencia, del Imdec, señaló que durante la inspección se constató
un fuerte impacto y deterioro ambiental de la cuenca, pero en particular una
inversión que no cesa para mantenimiento, pero no para salvaguarda de la
seguridad de las personas y las comunidades.
Javier
Claussen, especialista en presas y académico del Iteso, quien coordinó a un
grupo de estudiantes durante la visita, consideró que los trabajos del gobierno
federal claramente determinan que se decidió dejar la cortina del embalse a 80
metros de altura y no hay visos de que pudiera ser derrumbada, como demandan
las comunidades.
Armando
Alfonso Jiménez, miembro de la coordinación de asesores de la Presidencia de
la República, quien fue enviado para estar a cargo de la inspección, manifestó
que el presidente Andrés Manuel López Obrador tiene claros dos principios sobre
El Zapotillo: la presa no aumentará de tamaño sin la aprobación de las
comunidades que serán afectadas, pero tampoco será destruida para no
desperdiciar la multimillonaria inversión que se ha hecho en ella.
Quienes
hablaron escasamente, mostrando sentimientos encontrados por estar en la cresta
del dique, fueron dos pobladores de Temacapulín, María Abigaíl Ramos y Alfonso
Íñiguez, quienes desde casi 15 años atrás, cuando se anunció el proyecto,
cambiaron sus tranquilas vidas por el activismo en defensa de su tierra, de sus
casas, de sus descendientes y de sus muertos.
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