Por Beatriz
Pereyra.
Desde el
inicio del sexenio una red de corrupción opera en la Conade. Con documentos
falsos o alterados y el uso de empresas y personas morales, los funcionarios
que encabeza su directora general, Ana Guevara, han desviado millones de pesos
y ocultado esas anomalías aprovechando la organización de eventos y compra de
materiales deportivos, reporta una auditoría del Órgano Interno de Control de
la Secretaría de la Función Pública. Pese a que desde septiembre la exvelocista
sabe del desfalco al erario, no ha interpuesto ninguna denuncia contra los
funcionarios a su cargo.
Una
auditoría del Órgano Interno de Control (OIC) de la Secretaría de la Función
Pública (SFP) detectó y reportó el mecanismo mediante el cual un grupo de
servidores públicos desvió en 2019 recursos federales del fideicomiso Fondo
para el Deporte de Alto Rendimiento (Fodepar).
La revisión
que se hizo a la Subdirección de Calidad para el Deporte de la Comisión
Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) revela que el dinero del
Fodepar fue comprobado con documentación “alterada, apócrifa y carente de
validez fiscal” y confirma lo publicado por este semanario el pasado junio
(Proceso 2242): los recursos públicos fueron triangulados mediante empresas que
facturaron a sobreprecio la realización de eventos deportivos.
Luego de que
el 17 de junio de 2019 el presidente Andrés Manuel López Obrador ordenó
públicamente que la SFP auditara al Fodepar, el OIC comenzó una revisión que
terminó a finales de septiembre. Los funcionarios de la Conade que fueron
fiscalizados tuvieron hasta diciembre para solventar las seis observaciones que
los auditores les hicieron. Sin embargo no aclararon las cuentas. Las faltas
administrativas son punibles penalmente.
Pese a
que las observaciones señalan claramente el desvío de dinero público y el daño
patrimonial causado, el titular del OIC, Filiberto Otero Salas, no ha
presentado las denuncias correspondientes ante la Fiscalía Especializada en
Combate a la Corrupción, encabezada por María de la Luz Mijangos Borja.
La directora
general de la Conade, Ana Gabriela Guevara, también ha sido omisa: no ha
denunciado a sus colaboradores, aunque desde finales del pasado septiembre
concluyó la auditoría que señala como responsables a Israel Benítez Morteo,
subdirector de Calidad para el Deporte; Arturo Contreras Bonilla, director de
Alto Rendimiento; Carlos Fernando Ramírez Barrera, director de Operación
Fiduciaria y Mercadotecnia; y Faustino Jesús Díaz Muñoz, subdirector de Apoyos
a Federaciones y Atletas de Alto Rendimiento.
Benítez
Morteo también conoce desde septiembre los resultados de la auditoría de la
cual este semanario posee una copia. Él es el máximo responsable del uso
eficiente del dinero del Fodepar.
La revisión también
responsabiliza a Rafael Herrera Moguel, subdirector de Análisis Técnico
Deportivo; Tania Ibeth Sierra González, jefa del Departamento de Inversión y
Evaluación Fiduciaria; y Adriana Ortega Cedillo, jefa del Departamento de
Mercadotecnia.
Todos
esos personajes violaron las Reglas de Operación del Fodepar al aprobar a
sobreprecio el pago de boletos de avión, exceso de equipaje, transportación
terrestre, hospedaje, alimentación, hidratación y compra de equipamiento
deportivo en alrededor de 70 competencias y campamentos en los que participaron
atletas convencionales y del deporte adaptado.
Algunos de
los funcionarios señalados validaron la comprobación de los recursos
federales con documentos alterados o falsos que fueron expedidos –varios de
ellos– mediante un esquema de “refacturación” que integran empresas y personas
morales como Volare Travel Shop, Catering Housekeeping, Hospitality and Feeding
Services SA de CV, Actitud Travel SA de CV, Operadora Turística Bluo S de RL de
CV, Brisca SA de CV, Comercializadora Mejía y Lam SA de CV (Andrés Moctezuma
González), Viajes Temixco SA de CV, Édgar García Morales y Asociados, Charters
Turísticos y Deportivos SA de CV, Corporativo Supervisores Arroyo & García
SA de CV y Viajes Escalona SA de CV.
Además, el
dinero del Fodepar con el que fueron financiados dichos eventos deportivos
–viajes de atletas a competencias y campamentos y compra de equipamiento– le
fue transferido a personas que simulan ser entrenadores, pero en realidad son
los denominados “analistas técnicos (que sustituyeron a los antiguos
metodólogos)”, quienes a su vez indebidamente depositaron los recursos
federales a las mencionadas empresas.
En otros
casos, cuando la prestación de los servicios se hizo mediante una federación,
la transferencia de recursos fue directa a las cuentas de dichos organismos
deportivos, que tampoco comprobaron correctamente el gasto del dinero público o
simplemente no lo justificaron.
De acuerdo
con el artículo 108 de la Constitución, los servidores públicos son
responsables de los actos u omisiones en los que incurran durante su desempeño.
La
información recabada por este semanario indica que la auditoría realizada a la
Subdirección de Calidad para el Deporte, que administra el fideicomiso Fodepar,
comprende el periodo de enero a junio de 2019. Sin embargo, la evidencia
sugiere que el dinero ejercido de julio a diciembre también ha sido desviado
mediante el mismo modus operandi instalado en la Conade desde que Guevara
asumió su dirección.
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