Emilio
Lozoya habría declarado a la policía española durante su arresto que tenía dos
días de haber ingresado a territorio español y ocultarse en la Costa del Sol,
lo que, de acuerdo con el diario El País, contradice la versión de la policía,
que lo sitió en Málaga desde mucho antes.
La
investigación final para lograr su arresto, dice el rotativo, arrancó a
principios de 2020, cuando se recabaron los primeros indicios de que podía
ocultarse en la Costa del Sol.
Los
investigadores sospechan que pasó por Alemania antes de aterrizar en España,
entre otras razones, porque su esposa es oriunda de ese país, en donde también
fue detenida su madre, Gilda Austin, en julio pasado.
También
porque, desde la clandestinidad, Lozoya se defendió de las acusaciones a
través del diario alemán Süddeutsche Zeitung, el conglomerado de medios suizo
Tamedia, y Quinto Elemento Lab, de México.
“Todo esto
es un ataque político cobarde y sin fundamentos contra mí y mi familia. En
ningún momento, como funcionario público, ni yo ni mi familia recibimos dinero
alguno de empresas o personas, de tal forma niego cualquier acusación de
corrupción”, dijo entonces en respuesta a los periodistas.
Según El
País, pese a esas pistas, los agentes españoles fijaron la diana en La
Zagaleta, una urbanización de lujo cercana a Marbella. Estaban seguros de que
Lozoya se ocultaba en una de sus villas y se dejaba ver poco, por lo que
decidieron retrasar el arresto hasta este miércoles 12 de febrero, cuando lo
cazaron al aprovechar que abandonó el complejo residencial en un vehículo que
había acudido a recogerlo.
Según
fuentes policiales, Lozoya no opuso resistencia durante su detención.
Los
agentes sospechan, además, que detrás de Lozoya iba su guardia pretoriana, un
séquito de “personal de seguridad ruso” que lo protegía durante su estancia en
España. Los investigadores creen incluso que Lozoya —un avezado economista de
45 años, con estudios en Harvard— podía estar blanqueando dinero para alguna
organización mafiosa procedente de ese país, según fuentes próximas a la
investigación.
Fuentes
del residencial de lujo aseguran que en sus registros no aparece el nombre de
Jonathan Solís Fuentes -que consta en la licencia de conducir de la Ciudad de
México falsa- ni tampoco el de Emilio Lozoya.
“Si ha accedido al interior de la urbanización
ha sido con documentación falsa y como invitado de residentes”, explican desde
la gerencia, donde subrayan que el mexicano no tiene ni ha tenido “jamás”
vivienda en propiedad o alquiler.
Los
investigadores españoles también analizan si, frente a la sospecha inicial
de que Lozoya había pasado por Alemania antes de llegar a España, hubiese ido
directamente a Rusia, a San Petersburgo, y desde allí volado a la Península.
En tal caso,
el empresario mexicano, que lideró la campaña internacional del entonces
candidato Enrique Peña Nieto por sus grandes contactos con empresas y políticos
a escala mundial, habría simulado que tomaba un vuelo con destino a Frankfurt
en el que realmente nunca se habría subido.
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