Por Daniela
Barragán.
Desde el
inicio de la entrevista, el Diputado Porfirio Muñoz Ledo negó ser “la voz
crítica de la 4T” y dijo que criticar es algo que toda persona de izquierda
hace. Así lo intenta dejar claro desde hace más de un año en el que ha lanzado
fuertes juicios al Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, sobre todo en el
tema migratorio.
Por ejemplo,
dijo que el informe sobre migración que presentó el Canciller Marcelo Ebrard
Casaubón, era una “vergüenza”.
“Un horror,
es un horror. Está confesando que la factura que se cobró es muy alta. Me
parece que es una declaración casi injuriosa para el país que el 74 por ciento
de la migración bajó”, afirmó el experimentado legislador.
Pero no sólo
es ese tema el que ocupa la agenda del Diputado Muñoz Ledo. Habla en su oficina
con sus asesores sobre outsourcing, derechos humanos, de la oposición y en este
tema, ahondó en México Libre y en específico, de Felipe Calderón Hinojosa.
Y otro tema
que tiene en primer plano es el de los cuadros de la Cuarta Transformación. En
la última reunión del Presidente con los diputados, encargó eso y el legislador
se dice dispuesto a llevar a cabo esa tarea.
Se trata de
cuadros políticos para que el proyecto de gobierno trascienda el sexenio y
dure, al menos, tres: “estoy esperando, espero que la corriente de Andrés dure
lo que duren los periodos del siglo XX mexicano, 18 años, tres sexenios. Con
eso hay un cambio de régimen”.
El Diputado
habló con SinEmbargo de la izquierda, el Instituto Nacional Electoral (INE), de
Felipe Calderón y del futuro del Gobierno de López Obrador.
–Desde la
Cámara tomó un papel importante en este gobierno que, podemos decir, fue
anhelado por mucha gente, ¿es usted la voz crítica de esta Cuarta
Transformación?
–No,
críticos somos siempre los que somos de izquierda de verdad. Pero no crítico de
Andrés Manuel. Siempre yo he tenido un rol parecido, cuando estaba por ejemplo,
en Naciones Unidas, yo representaba claramente la izquierda de la cancillería,
eso lo sabe todo mundo. Protegí a los árabes, a los africanos, fui Presidente
de Los 37.
Cuando estuve
en la Secretaría del Trabajo, admití todas las huelgas. Siempre he tenido esta
posición. La conoce perfectamente el Presidente López Obrador y creo que es muy
bueno para él, porque por un lado está jalando a ser la política migratoria de
los americanos y no quiere tener ahorita problemas, quiere seleccionar sus
batallas y esa, hasta ahorita, no la va a dar, pero la doy yo.
Pero no es
que yo critique a Andrés, todos mis jefes me lo toleraron, me lo permitieron;
hasta el Canciller, que era un gran jurista, le convenía mucho que yo tuviera
una posición de avanzada.
–Hace unos
días se reunió con el Presidente, ¿cómo lo ve?
–Bien, muy
bien. Muy claro, sereno. Estábamos con los diputados pero lanzó una idea nueva
que ya estoy desarrollando, que es los cuadros para el futuro. Él ya descubrió
que estamos trabajando con cuadros del pasado y esa no es una tarea de la
función pública propiamente.
–¿Los
cuadros del pasado?
–Los del
pasado inmediato. Ahorita el Presidente tiene unas tareas administrativas que
todavía no habían visto, yo escribí mucho porque fui coordinador administrativo
del Gobierno federal y subsecretario de la Presidencia, entonces creo que sí se
necesita la formación de cuadros de la 4T. Por ejemplo: Hacienda y Banco de
México es propiamente un mundo aparte, ellos crean sus propios cuadros,
entonces ¿cuáles deben ser y cuántos los nuevos cuadros de Hacienda? No deben
romper con el capital pero que no sigan con el neoliberalismo, porque se tapa
un agujero, pero se destapa otro.
El Ejército
y la armada no son problema y ellos tienen su propia función. A la diplomacia
hay que ponerle un toque y hay que pensar cómo para no violentar su autonomía.
Ahorita es un momento muy bueno para Andrés y ya está pensando en el futuro.
Dijo clarito lo que pasará: yo no me voy a reelegir, pero mi corriente va a
seguir. Está hablando como Lázaro Cárdenas, es decir, que no va a meterse, pero
la corriente seguirá. La corriente de Cárdenas continuó por lo menos dos
sexenios.
Estoy
esperando, espero, que la corriente de Andrés dure lo que duren los periodos
del siglo XX mexicano, 18 años, tres sexenios. Con eso hay un cambio de
régimen.
–Ahora que
menciona los cuadros, ¿cuál es su perspectiva de la izquierda en México tras el
triunfo de López Obrador?
–Este es un
tipo de izquierda, que tiene varias modalidades. Hay la izquierda
socialdemócrata, que ya no es izquierda para mí la que era comunista. Esta es
la izquierda del proceso histórico mexicano, dicen “es el PRI” y sí y no,
porque nosotros nos fuimos de ahí y fuimos la izquierda de eso. Entonces yo le
llamo a esto la izquierda republicana, para definir a Andrés.
Que hay un
sesgo populista, lo hay, el pueblo. Pero las instituciones, él dijo una vez, al
diablo con sus instituciones, es porque hay que crear nuevas y él quiere
crearlas, ahí el tema de la sociedad civil, de los organismos concentrados, el
problema del Instituto Nacional Electoral.
–¿Cómo ve
ese tema del INE?
– Está
resuelto prácticamente en la Ley, pero claro el Presidente del INE, con quien
he platicado largamente, no es él, es toda una casta que está defendiendo su
salario gracias a un amparo. Eso no lo decidió él, yo estaba a favor de la
controversia constitucional para que de una vez resuelva la Corte el tema de
los salarios, entonces se fijaron los nuevos tabuladores. Matamos dos pájaros
de una pedrada.
–En lo que
respecta a la renovación de consejeros…
–Mujeres,
mínimo tres. La reforma, que ya se aprobó, la de paridad de género, obliga al
INE a tenerla y cuando tenga la oportunidad. Con tres mujeres se hace la
paridad, con tres se hace la mayoría. Con que tengan tres ya la hicieron, pero
sería mejor la mayoría.
–Habla de
una izquierda que respeta los derechos humanos. Ahora está el tema migratorio,
el problema de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), los
feminicidios…
–El asunto
de la CNDH es fallido, porque también se pueden cometer errores. Ahí fue más
bien por tradición familiar y el prestigio de Rosario Ibarra. Para mí es un
error objetivo, pero no de Gobierno, lo nombró el Senado. Eso no salió bien y
debe ser una lección, hay que escoger bien, entonces el tema del INE se vuelve
muy importante.
Hay que
mantener la autonomía de las instituciones, que no sean del Gobierno, si no
pueden ser prolongación del Gobierno porque las creamos para que sean
independientes, no son enemigas, pero son límites del poder del Estado.
–Sobre la
Guardia Nacional y la crisis migratoria.
–La Guardia
Civil fue aprobada por unanimidad en las dos cámaras y en los estados, fue bien
recibida porque le quita al Gobierno la facultad de usar al Ejército para la
lucha contra el narcotráfico. Había un problema de derechos humanos, sí lo
había, sobre todo porque no se definió con claridad lo que era seguridad
interior.
Entonces, lo
que tenemos que pensar es que la Guardia Nacional también debe estar obviamente
y para eso se creó, al servicio de los derechos humanos. Lo digo de otra
manera: la falla inconveniente que tenía el Ejército y la Armada, al intervenir
en problemas de persecución al crimen, es que ellos no están sujetos a la tabla
de derechos humanos, está el fuero militar. Un Secretario de la Defensa dijo:
“yo voto con las dos manos para que nos saquen de la lucha contra el crimen” y
lo dijo: el Gobierno de Felipe Calderón es el que creó eso.
Cuando
Andrés Manuel dice, o yo digo, o cualquier miembro del movimiento dice, que estamos
corrigiendo fallas muy graves, no es que estamos dando pretextos, es que lo de
Felipe Calderón fue realmente catastrófico: creó una casa de homicidios. La
Guardia Nacional debe servir para funciones de paz y con respeto a los derechos
humanos.
La Ley dice
que puede intervenir en temas aduanales y migratorios, pero no para perseguir a
los migrantes sino para defenderlos. Si en el camino les hacen de todo, caen en
manos de los narcos. Lo han entendido al revés, es un movimiento en el país que
yo combato con todo, de primero carceleros [las estaciones migratorias] que hay
en la frontera sur que violan todos los días los derechos humanos. Todos los
diputados de todos los partidos coincidimos, salvo el coordinador, que se
siente obligado a aprobar todo lo del Gobierno.
Marcelo
Ebrard dijo que si soy legislador que legisle, pero lo dijo para el público,
¿pero quién le dice a él que la legislación está a su favor? Y aún en ese caso
la Constitución no está a su favor, y aún en ese caso están los tratados
internacionales que son claros.
–Ahora, en
otro tema, sobre la oposición. ¿Cómo la ve?
–Debe
crecer, no disminuir. Debe articularse más, no es su función tener la misma
función del Gobierno. Ser nada más estorbo, escandaloso como lo fueron al
principio mis amigos del PAN, no lleva a ningún lado. Nosotros lo fuimos, pero
ellos están en un plan de cooperación no de sumisión. Han apoyado iniciativas
fundamentales, otras no, pero nosotros no tenemos como partido mayoría
constitucional ni con los aliados, ahí es donde entra el consenso y ahí se
hacen los acuerdos.
–Y hablando
de oposición, Calderón ahora ya casi tiene su nuevo partido…
–Es un
ridículo, porque le falló además querer ser Presidente, que apresaron a Genaro
García Luna, que iba a ser el gerente. ¿Cómo va a tener un partido libre cuando
el gerente está preso? Eso no tiene ningún futuro, es una vacilada. Es una mala
inversión del dinero que se robó Calderón.
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