Por Ángeles
Cruz Martínez.
El modelo
de compra consolidada se llevará a las prótesis y dispositivos médicos como
catéteres o endoprótesis vasculares (stents) para la atención de infartos al
corazón y otros insumos, cuyo costo corre actualmente a cargo de los pacientes
y sus familias. No existe ninguna regulación, por lo que los precios se disparan
según la empresa y nivel de urgencia, afirmó el subsecretario de Prevención y
Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell Ramírez.
Indicó
que otro tema pendiente con los institutos nacionales de salud y hospitales
federales es la dependencia que tienen, al menos la mitad de ellos, con
empresas privadas con las que celebraron contratos de subrogación de servicios
para centros de mezclas.
Desde
hace varios años se desmanteló la capacidad institucional para la preparación y
combinación de medicamentos que se aplican vía intravenosa en los hospitales
para el tratamiento de cáncer, infecciones y padecimientos hormonales. Los
centros de mezclas también se requieren para preparar alimentos que se
administran vía parenteral (por medio de una sonda).
Se supone
que con esto los nosocomios ahorran dinero y garantizan la calidad del servicio
a fin de evitar infecciones intrahospitalarias, las cuales se pueden presentar
por contaminación en la preparación de los productos y en los dispositivos para
su administración.
El
subsecretario López-Gatell señaló que está en preparación un nuevo mecanismo
para terminar con la dependencia del sector privado, la cual en meses pasados
ha sido motivo de conflicto por los tratamientos contra el cáncer en niños.
Señaló que con mucha frecuencia la empresa que vende las medicinas es la misma
que presta el servicio de centro de mezclas, además de que son contratos con
vigencia de más de un año.
De ahí que el
gobierno federal analiza cada caso por separado y evalúa las alternativas posibles
con la finalidad de que las instituciones recuperen su capacidad de operación
en esta materia.
Resaltó
la importancia de asegurar la continuidad de la atención de hospitalizados, por
lo que la preparación institucional para realizar las tareas de los centros de
mezclas tomará algún tiempo.
El
funcionario también puntualizó que durante décadas la acción de la autoridad
fue deficiente para impedir los abusos contra los pacientes, los cuales se ven
obligados por la enfermedad y la urgencia a pagar precios sobregirados en la
adquisición de diversos insumos y dispositivos médicos que, según la
especialidad, pueden ser cientos o varios miles de pesos. Los enfermos y sus
familias son víctimas de la especulación comercial, sostuvo.
López-Gatell
reconoció que no hay regulación que evite los abusos, pero tampoco hubo una
entidad pública en administraciones pasadas que se ocupara de amortiguar los
costos. Una opción es la compra centralizada, indicó.
También en
aras de la eficiencia, algunos institutos de salud optaron por la
subrogación del servicio de farmacia. El funcionario explicó que una empresa
privada se encarga de la administración y dispensación de los medicamentos que
se utilizan en personas hospitalizadas, así como de la venta a los pacientes ambulatorios.
El plan nacional de salud prevé terminar con estas prácticas, pues es parte del
compromiso del programa gubernamental de atención y medicamentos gratuitos.
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