Julio Astillero.
En Chiapas
no ha habido ningún cambio político trascendente con la llegada de Rutilio
Escandón Cadenas a la gubernatura. Como siempre, es decir, como ha sucedido
durante décadas con los mandatarios estatales que han privilegiado intereses
grupales de élite y han mantenido a la entidad federativa en su atraso
histórico, el arribo al poder de una esperanza de cambio sólo ha quedado en
eso.
En realidad,
poco podría esperarse de manera sensata con el triunfo electoral de Escandón
Cadenas, quien constituye la continuidad del poder político de otra de las
pésimas administraciones chiapanecas, con Manuel Velasco Coello como titular.
El Güero, como es llamado Velasco, armó un batidillo escandaloso para acomodar
sus piezas en el tramo en que se asoció política y electoralmente con la
candidatura de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia de la República, en
un contexto de absoluta condescendencia del máximo poder moreno hacia el
político del Partido Verde Ecologista de México, que es nieto de Fernando
Coello, quien llegó a anunciar que mi nieto es amigo de Andrés y la simpatía
también que me tiene mi nieto también la tiene con Andrés de muchos años ¿Su
nieto respaldaría la candidatura de AMLO?, se le preguntó al abuelo, quien
contestó: Totalmente (https://bit.ly/2SwoTpu).
Integrante
del partido Verde Ecologista de México, pero plenamente enganchado con el
priísmo de Enrique Peña Nieto (quien usó al Verde de la misma manera que ahora
lo utiliza el obradorismo), Velasco Coello es mencionado en ciertos ámbitos
políticos como el principal promotor de un acuerdo secreto que garantizaría al
mexiquense una plácida salida de escena a cambio de no obstruir la llegada del
tabasqueño a la Presidencia de la República.
Por esa u
otras razones, Velasco Coello hizo y deshizo en la política chiapaneca antes de
su salida del gobierno estatal, descomponiendo el virtual maridaje político del
Verde y el PRI para reciclar a sus personajes afines bajo la nueva camiseta, la
de Morena. A Rutilio Escandón Cadenas lo colocó en 2013 como presidente del
Tribunal Superior de Justicia de Chiapas, a unos meses de haber arribado a la
gubernatura, e hizo que lo religieran en 2016. Aún como titular de ese Poder
Judicial, imágenes y nombre de este personaje se mostraban en anuncios
espectaculares que lo proponían para el relevo de Velasco Coello.
Ayer, este
gobernador (casado con Rosalinda López Hernández, alta funcionaria del Sistema
de Administración Tributaria y hermana del gobernador de Tabasco, Adán Augusto
López Hernández) hizo presente la fuerza represiva de la policía estatal contra
normalistas de Mactumatzá y familiares de los 43 desaparecidos de la Normal
Rural de Ayotzinapa. Lo sucedido no es solamente un reflejo de los aires de
rigorismo selectivo que se practican en Chiapas, sino de manera marcada, de una
conducta política distante y contraria al manejo político de estos temas que
está realizando el gobierno federal, cuya secretaria de diluida gobernación y
uno de sus subsecretarios rechazaron ayer el más reciente de los yerros de
Rutilio, el gobernador velasquista que sigue gobernando como sus antecesores, o
peor.
La novia de
Enrique Peña Nieto ha enviado a través de Internet un mensaje de plena
solidaridad al priísta que dejó Los Pinos en 2018. Tania Ruiz Eichelmann,
modelo nacida en la ciudad de San Luis Potosí, escribió en su cuenta de
Instagram, junto a una foto de ella con el mexiquense: “¡Sólo quiero que sepas
que nada me hace sentir mejor que tu mano junto a la mía! En tu mano está mi
mano que no te soltará. Quien pone todo en las manos de Dios, verá las manos de
Dios en todo. Love You @EPN”. No está de más recordar que la reciente detención
de Emilio Lozoya Austin, ex director de Pemex, ha reavivado las críticas a Peña
Nieto por la gran corrupción habida durante el sexenio que encabezó y ha
reactivado la exigencia de que haya alguna forma de castigo en su contra, aun
cuando jurídicamente hubiese amplias zonas de refugio para la impunidad.
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