Salvador
Camarena.
Como el país
cada mañana se parece más a 'En familia con Chabelo' –con rifas, catafixias,
adivinanzas de quién es quién en un producto y hasta anuncios de las mejores
barbacoas–, vale la pena hacerse preguntas en voz alta de cosas que nomás no
tendrían sentido si fuéramos gente normal.
El lunes muy
temprano, México se enteró que la Fiscalía General de la República se puso
guapa y le dio al gobierno de la República, del cual depende presupuestalmente,
pero es autónoma en el papel, 2 mil millones de morlacos con un cheque de su
cuenta en BBVA.
La primera
pregunta es por qué la FGR tiene y dona dinero de algo que se supone que
proviene de un asunto que acaba de, ¿denunciar?, ¿litigar?, ¿medio ganar?,
¿negociar?, ¿decretar extinción de dominio? La verdad no sé qué verbo utilizar.
Uno no es
abogado. Pero si las cosas siguen donde estaban en el Estado de derecho de
nuestro país, digamos que lo común es que motu proprio o a partir de una
denuncia, la Fiscalía emprenda acciones para defender a otros (incluido el bien
común) de ilícitos cuya comisión tiene que probar. Y que probados estos, quien
haya sido encontrado culpable deberá pagar los daños. Si la Fiscalía hubiera
decomisado bienes precautoriamente, en caso de perder tendrá que devolver los
mismos. Por lo visto el lunes, tienen mucha fe en que el juez les dará la
razón.
Entonces, la
primera pregunta es quién (o quiénes) fue (fueron) el (los) dañado (s), quiénes
son, pues, las víctimas de los delitos que permitieron a la Fiscalía recuperar
esos 2 mil millones de pechereques.
Si hemos de
hacer caso a la prensa seria (no se rían), esa víctima fue el Infonavit.
Desde el
lunes en la noche, medios electrónicos revelaron datos sobre la identidad de
los presuntos devolvedores de esos milloncitos, y la identidad de tales
personas nos lleva a un caso conocido por la opinión pública, uno que
Alejandrito Murat y David Penchyna, exdirectores del Infonavit, no han terminado
de explicar.
En un par de
renglones: esos colaboradores de Peña Nieto son los responsables de que se haya
pagado a una empresa –Telra Realty, ligada a Fibra Uno– más de 5 mil millones
de pesos por no hacer nada. ¿A poco el Presidente galán no supo nada de ese
negocio? Raro.
Volvamos al
tema. Si la prensa tiene razón, Telra Realty, denunciada en 2018 por Penchyna,
ahora le habría devuelto a “alguien” 2 mil de esos 5 mil millones del águila.
La pregunta
de los 64 mil pesos es: si es cierto que Telra Realty devolvió dinero de tan
jugoso negocio con Murat-Penchyna, por qué el lunes no se le regresaron esos
fondos a la víctima de esa operación, que es ni más ni menos que el Infonavit.
Sólo por si
no lo recuerdan, el dinero del Infonavit no es del gobierno, sino de los
trabajadores que cotizan en ese sistema.
Lo que nos
llevaría a una situación tan chusca que ni Chabelo la habría aceptado
televisar, pues los amiguitos de su audiencia no se la hubieran comprado: ¿Por
qué ahora se va a usar dinero de los trabajadores en un avión? ¿Hasta como
catafixia está muy manchada, ¿no? ¿Mira cuentahabiente del Infonavit, esta lana
no se va a más créditos de vivienda, sino a la quebrada Loteria Nacional? Si se
confirma que el gobierno está disponiendo así de dinero que es suyo, pues de
eso a expropiar pensiones hay un paso buble gummer muy chiquito.
O dicho de
otra forma: transferir discrecionalmente fondos de trabajadores para otros
propósitos y gobierno latinoamericano de izquierda (es un decir) no hacen buena
rima.
Una duda
más: no estaríamos mandando un mensaje de impunidad a empresarios gandallas con
un arreglo de 'entreguen' 40 por ciento de lo robado y el pueblo ya no va a
reclamar, así hayan jineteado por años esos 2 mil melones.
En fin. Son
preguntas para una tarde de martes luego de que en un país sin crecimiento ni
justicia de repente aparecen 2,000,000,000 al tiempo que ni la Fiscalía ni
nadie emite un boletín oficial que explique quén pomó esos miles de
milloncitos. Áaaaaamonos.
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