Por Ricardo
Montoya.
Metztitlán,
Hgo. La laguna de Metztitlán, municipio ubicado en el corazón de la Sierra
hidalguense, agoniza. La Comisión Nacional del Agua (Conagua) alertó en un
informe que puede secarse en menos de un mes si persisten las temperaturas
elevadas.
En un
recorrido se constató que del cuerpo de agua que hace 20 años abarcaba 3 mil
130 kilómetros cuadrados hoy sólo queda una pequeña y fangosa cuenca rodeada de
un desierto de tierra arenosa y agrietada.
La laguna
se localiza en territorio de los municipios de Metztitlán y Eloxochitlán y
pertenece a la Reserva de la Biosfera de la Barranca de Metztitlán, según un
decreto del 27 de noviembre de 2000. Es uno de tres sitios incluidos en el
Convenio Ramsar como hábitat de aves acuáticas.
Hasta
hace algunos años, el lugar era considerado un edén en el que habitaba gran
cantidad de peces, particularmente carpas y tilapias, que servían de sustento
para unas 125 familias de pescadores, así como gran cantidad de aves
migratorias, garzas y pelícanos.
No obstante,
a partir de 2018, el intenso calor, que llega a 35 grados centígrados, y la
falta de lluvia han provocado que poco a poco el cuerpo de agua se vaya
secando, convirtiendo el lecho de la laguna en una superficie llena de grietas.
La
desecación de la laguna ha propiciado la paulatina extinción de los peces y,
por consiguiente, ha ahuyentado a los pelícanos canadienses, que se ven
obligados a emigrar a otras regiones para obtener alimento.
De
acuerdo con un informe de la Conagua entregado a La Jornada, el pasado 24 de
febrero se realizó una visita al embalse.
El dato
más revelador obtenido por los especialistas de la dependencia fue que el
espejo del embalse, que todavía subsiste, no es mayor a 30 hectáreas y está
rodeado de una zona fangosa.
Se
encontró también que el volumen estimado de agua es de 9.2 millones de metros
cúbicos. Aunque existen aportaciones de líquido del cauce principal de entre
200 y 300 litros por segundo estos son superados por la infiltración y
percolación (paso lento de fluidos a través de materiales porosos), lo que
provoca un rápido descenso del nivel de la laguna, cuyo desecamiento total
podría ocurrir en un mes o antes si persiste el calor.
En el
informe la Conagua reconoce que las aportaciones de agua de la laguna se han
visto disminuidas en dos años consecutivos y que en la actualidad la cota
estimada del nivel actual es de mil 241 metros sobre el nivel del mar.
El
agrietamiento del sustrato que forma el lecho del cuerpo de agua es un
indicativo de la rapidez con que se evapora el agua tanto de la superficie como
del suelo, expuso.
La
dependencia federal pidió a los pobladores mantenerse informados sobre las
condiciones meteorológicas en su página de internet.
Francisco
Morales Mejía, experto en temas ambientales y ecológicos, dijo que hay razón
en lo que señala la Conagua, dado que estas afectaciones en la laguna son
efectos del cambio climático de la Tierra y sobre todo de la tala de árboles en
los alrededores del cuerpo de agua.
Explicó
que las grietas en el lecho de la laguna se producen porque la desecación hace
que la tierra se intemperice por la acción del sol y del viento, lo que da por
resultado que se comprima. A medida que aumenta la evaporación, crece la
tensión superficial y por tanto se ejerce fuerza física para que se produzca
una atracción entre las partículas sólidas. En otras palabras, las partículas
se comprimen y se producen las grietas, a través de las cuales el agua es
absorbida.
Morales
Mejía dijo que en la sierra hidalguense es necesario sembrar árboles y
preservar los existentes para enfrentar el cambio climático.
Se deben
plantar cultivos tolerantes a la sequía, de maduración rápida. También dedicar
parcelas para plantar árboles o arbustos en campos agrícolas y pastos con el
fin de garantizar su crecimiento, destacó.
Comentó
que, con sus profundas raíces, los árboles son capaces de extraer agua, la cual
es liberada y evita sequías. Por ello, a mayor vegetación, mayor presencia de
lluvias. Apuntó que en Metztitlán se deben frenar las tareas silvícolas y la
deforestación furtiva, ya que son esas acciones las que han provocado la falta
de lluvia en esa región.
No obstante,
para los pescadores de la zona son prácticamente nulas las esperanzas de que
esta situación mejore. Desde hace meses la pesca ha bajado hasta en 70 por
ciento.
Por esta
razón, en medio del mar de arena que alguna vez fue el embalse de la laguna
hay varias barcas abandonadas por sus propietarios, algunos de los cuales han
emigrado de Metztitlán en búsqueda de empleo en otras regiones, sobre todo
Estados Unidos.
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