Enrique
Galván Ochoa.
Andrés
Manuel López Obrador se propone infundir serenidad a los mexicanos. Dice que
está tranquilo. Trae consigo un escapulario del Corazón de Jesús, como escudo.
Sigue firme en las metas de su gobierno: no contraer deuda, no subir impuestos,
no gasolinazos. En la mañanera de ayer habló de que serán blindados los
programas sociales. Anunció que se adelantará el pago de un bimestre de la
pensión para adultos mayores. En la próxima entrega recibirán cuatro meses, lo
doble. Indicó que en la reunión que sostuvo anteayer con su gabinete, se acordó
proteger también otros programas prioritarios como Jóvenes Construyendo el
Futuro y Sembrando Vida. Dijo que su gobierno tiene un plan con dos vertientes,
diferente a la forma como se han manejado crisis anteriores. Uno es que el
gobierno se apriete el cinturón y, dos, que se mantengan los programas
sociales. Respecto a los llamados de algunos grupos que piden que se realice un
cierre de negocios y se detengan todas las actividades, aseguró que esto se
hará en la medida del avance de la pandemia y conforme a las disposiciones de
la autoridad sanitaria, pues se debe cuidar a la gente que se gana el dinero
día a día en la calle y que no tiene asegurado un salario.
El plan de
Trump.
El
programa de estímulos a la economía de 1.3 billones de dólares del presidente
Trump es una apuesta por su relección y un cambio radical en la política del
Partido Republicano, que tradicionalmente se ha opuesto a los rescates. Incluye
500 mil millones en pagos en efectivo a personas en edad adulta y 300 mil
millones para ayudar a las pequeñas empresas, así como 50 mil millones para
aerolíneas y 150 mil millones para otros sectores afectados. A pesar de que el
plan fue anunciado con anticipación, el valor de las acciones de las empresas
que cotizan en la Bolsa de Valores de Nueva York colapsaron nuevamente ayer,
con el índice Dow Jones casi borrando todas sus ganancias desde que el
presidente Donald Trump asumió el cargo. Algunos economistas comienzan a
preguntarse si la enfermedad de la economía de Estados Unidos se debe al virus
chino, como despectivamente Trump ha comenzado a llamar al coronavirus, o se
trata de otro mal para el cual no hay vacuna: ha concluido la etapa de
expansión de la economía que abarcó poco más de una década y se enfila hacia
una contracción. Esto abre la posibilidad de que la crisis se extienda todo el
año y eventualmente Trump pierda la elección. Lo que debe producirle insomnio
es el dato del desempleo. El episodio siguiente es el recorte en la nómina de
las empresas.
Petróleo, en
picada.
A pesar
del doloroso efecto en sus economías por la caída de los precios del petróleo,
Arabia Saudita y los Emiratos Árabes no parecen dispuestos a retroceder en su
plan de impulsar la producción e inundar el mercado con petróleo barato. El
crudo Brent perdió 13 por ciento ayer miércoles para alcanzar un mínimo de
24.72 dólares por barril, un nivel visto por última vez en 2003. El índice de
referencia de Estados Unidos (y México), West Texas Intermediate, cayó aún más,
perdió 23 por ciento para alcanzar un mínimo de 20.48 por barril. Energy
Aspects, una consultora independiente, advirtió que los precios del Brent
podrían caer tan bajo, como a 10 dólares. El crudo de exportación de Pemex se
mantuvo ayer en 18.78, en enero de este año era de 52.60.
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