Salvador
Camarena.
Cuentan que
la jugada le salió redonda al presidente Andrés Manuel López Obrador. Con el
cambio en la presidencia de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, logró
una carambola de varias bandas.
Por un lado,
arrebató ese organismo a un grupo ligado a la Universidad Nacional Autónoma de
México. Por el otro, impuso su voluntad de que esa instancia fuera encabezada
por una víctima. Pero, sobre todo, pudo sacudirse una responsabilidad
mayúscula: si la CNDH ha de corregir enormes deudas del Estado mexicano con las
víctimas de desaparición forzada, qué mejor que dejar tal responsabilidad en
manos de la hija de una emblemática luchadora contra los delitos cometidos en
la guerra sucia de los setenta.
Con el extra
de que a esa luchadora el actual gobierno le hizo justicia simbólica al
otorgarle en el Senado la medalla Belisario Domínguez. Y precisamente una de
las representantes de Rosario Ibarra de Piedra en la entrega de la presea, su
hija Rosario Piedra Ibarra, resultaría electa ombudsperson en un procedimiento
marcado por ilegalidades y torpezas. Pero eso a AMLO ya no le importaba. Había
ganado, e incluso tiene ascendente sobre la nueva funcionaria que, por ley,
debería estar muy lejos de resentir influencia o tutelaje de un Presidente de
la República.
López
Obrador habrá ganado, pero todos, incluso Piedra Ibarra, aunque parezca no
percatarse de ello, han resultado perdedores de la maniobra pejista.
Quizá por
eso es que ayer en el Senado intentaron corregir en algo el desdoro en que
incurrieron cuando realizaron la elección de Piedra Ibarra.
En la
llamada Cámara alta se ha presentado una iniciativa de ley que, de aprobarse,
modificaría el proceso de selección del presidente o presidenta de la CNDH,
incorporando una figura novedosa que en tiempos Andrés Manuel no debería
encontrar resistencias: a la titular o al titular de la CNDH se le aplicará,
como al Presidente de la República, la revocación de mandato.
En un muy
apretado resumen, la propuesta de reforma al artículo 102 de la Constitución
parte de la noción de que quien a la postre dirija los destinos de la CNDH
deberá, antes que nada, probar su experiencia o conocimientos en el campo de
los derechos humanos a partir de resultar uno de los mejores promedios en un
examen de oposición.
Así, un
comité del Senado sacará a diez candidatos a ombudsperson. De esa decena, un
colegio electoral dejará sólo seis nombres, que conformarán dos ternas. Si la
primera es rechazada, los senadores votarían la segunda. Si tampoco ésta
satisface a sus mercedes, entonces los seis nombres se van a una tómbola. Y que
dios, o Chabelo, repartan la suerte.
En todo
caso, esos seis nombres garantizarán experiencia e idoneidad. No como pasa con
la actual titular.
La reforma
más polémica seguramente será el que también se propone que a los 30 meses, a
la mitad del mandato, la permanencia de la cabeza de la CNDH será sometida a un
proceso de revocación o ratificación de mandato.
Si AMLO es
promotor de tal medida para sí mismo, no debería haber en Morena y aliados resistencias
a esta propuesta de reforma, introducida por el senador morenista Germán
Martínez. ¿O a poco les va a dar frío a los que se autodenominan como
transformadores de la política mexicana?
Si se pasara
en sus términos, esta reforma alcanzaría a Rosario Piedra Ibarra, pues en un
transitorio se expone que ella sería la primera que tendría que probar, a la
mitad de su mandato, que corrigió el desastroso rumbo de su nombramiento y que,
por sus resultados preliminares, merece ser ratificada.
Ella tendría
dos años para ponerse las pilas, olvidarse de que es una activista para una
sola causa, por terrible y legítima que sea la de la búsqueda de su hermano y
de otros hijos amparados en la histórica lucha del Comité Eureka, y convertirse
en la defensora de los derechos de todos, y no en una funcionaria orgánica a
Morena.
Piedra
Ibarra podría reivindicarse en ese proceso de revocación, o tendría que irse,
para dar paso a una nueva elección, que ocurriría, si esta propuesta avanza,
sin los bochornosos tropiezos que vimos en noviembre.
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