Por Gustavo
Castillo García.
La
inconformidad por la imposición de cuotas para cada parroquia y el
requerimiento de la información financiera y fiscal de cada sacerdote puso al
descubierto que protestar o rebatir las decisiones que toma la Arquidiócesis
Primada de México, a cargo del cardenal Carlos Aguiar Retes, convierte a los
presbíteros críticos en apestados.
Sobre la
situación que pesa sobre unos 300 párrocos de la Arquidiócesis Primada de la
Ciudad de México, sacerdotes entrevistados refirieron que el ecónomo arquidiocesano
Efraín Hernández Díaz no quería que esto saliera a la luz y fuéramos muy
reservados. Desafortunadamente somos muchos los que no tenemos una profesión
civil, y sí, nos pueden decir hasta aquí. Fuera de la Iglesia tendríamos que
empezar lavando platos, resume el padre Miguel, un viejo sacerdote al que le
faltan cuatro años para concluir su vida pastoral y que está a cargo de una
pequeña capilla cerca de La Merced.
Si
protestan abiertamente en contra de las decisiones económicas que se les han impuesto,
afirma que corren el riesgo de ser expulsados, señalados, apestados, y los
jerarcas católicos los relegan de sus actividades parroquiales.
–¿Puede
pedir su cambio a otra arquidiócesis?
–No, porque
inmediatamente lo queman a uno, aunque hayas tenido una vida disciplinada y de
rectitud. Por el simple hecho de haber levantado la voz, inmediatamente manchan
tu expediente.
En los
escritos entregados a cada párroco responsable de iglesia o capilla –de los
cuales posee copia La Jornada–, la Arquidiócesis Primada de México señala:
“muy estimado padre: conservando ‘el ideal de una participación gradual,
solidaria y subsidiaria’ (el entrecomillado es de la curia), en las múltiples
implicaciones económicas de la tarea evangelizadora, en la atención de la salud
del sacerdote, así como en la congrua (renta que debe tener el que recibe
órdenes sagradas) manutención a los sacerdotes eméritos de esta Arquidiócesis”.
El documento
refiere que dando seguimiento a la actualización de reformas del decreto
sobre la reorganización económica de las diversas estructuras de nuestra
iglesia o parroquia particular se ha “considerado razonable la determinación de
una aportación mensual..., que, fundada en los principios cristianos de la
solidaridad, la subsidiaridad y la fraternidad, será determinada de acuerdo con
la realidad –de los ingresos– del templo a su muy digno cargo”. Las
aportaciones deberán entregarse dentro de los primeros 15 días de cada mes en
la Economía de la Curia Arquidiocesana.
Invocamos
a la santísima Virgen de Guadalupe para que por su poderosa intercesión sigamos
caminando juntos en la restructuración económica de nuestra iglesia particular,
recordando lo que dice Jesús en el Evangelio: somos administradores de los
bienes que Dios nos ha encomendado, establece la Arquidiócesis en el documento firmado por el ecónomo Efraín
Hernández Díaz.
Al respecto,
los sacerdotes entrevistados explicaron la situación legal en que se ubican
como encargados de cada parroquia.
“A partir
de 1992, con la reforma en materia religiosa, los templos de ese año hacia
atrás le pertenecen al gobierno federal; las nuevas construcciones son
propiedad de las asociaciones religiosas (AR).
Sacerdotes,
representantes jurídicos de los inmuebles.
La
Arquidiócesis de México está catalogada como una AR, la principal, pero existen
las que se llaman derivadas, es decir, que cada parroquia toma una calidad jurídica de AR donde
los sacerdotes encargados tienen el poder notarial.
–¿Se
podría decir que cada párroco es el dueño del inmueble?
–No, cada
sacerdote es el representante jurídico de él, y es quien lo administra y
representa en cuanto al pago de impuestos y demás.
“Por eso
el sacerdote se tiene que dar de alta como persona física para representar el
bien ante la Secretaría de Hacienda, y de ahí vemos un riesgo el que la
Arquidiócesis Primada de México tenga acceso a nuestras firmas electrónicas por
ser los únicos responsables. Ellos se van a lavar las manos, así como lo han
estado haciendo con todo el personal que laboraba antes en la Arquidiócesis de
México.
“En la
Arquidiócesis hoy actúan como una empresa, y sólo dicen: ahora te vas porque
simplemente lo digo yo, y cuando se presentan las denuncias o las demandas ante
Conciliación y Arbitraje, pues inmediatamente responden: ‘es la Iglesia, ten
cuidado. No hagas esto porque Dios te va a castigar’. Y siguen haciendo sus
fechorías, a grado tal que se ha comentado entre nosotros: ¿no será lavado de
dinero lo que tratan de hacer?”
Además,
mencionan, el Arzobispado tiene todo clasificado por categorías, A, B y C, es
decir las parroquias que están en zonas de alto nivel, las que son de medio y
las de escasos recursos.
La
reorganización financiera, la imposición de cuotas y la vigilancia financiera
de cada sacerdote ha trascendido fronteras. Y desde ya preguntan: ¿qué sabes de
la empresa de la Arquidiócesis de México?
Otro más
apuntó: “llegaron simplemente como aves de rapiña, se apoderaron de los
bienes inmuebles y ya sacaron a la gente. Me enteré de que algunos edificios
donde estaban ubicadas las vicarías los han rentado o incluso los han
vendido... Han hecho infinidad de cosas con ellos.
Llaman a
luchar.
“Yo creo
que tenemos que luchar y somos varios los que queremos que realmente esto salga
a la luz para que vuelva otra vez la Iglesia de México a tener auge, acercamiento
de la gente hacia Dios, porque mucha se está alejando y de ello se están
aprovechando los cristianos para jalar mucha gente católica.
Me llama
la atención que el nuncio apostólico (Franco Coppola) no haya tomado cartas en
el asunto, cuando esto ya no es un escándalo secreto, es uno a voces, concluyó el padre Miguel.
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