Julio Astillero.
El gobierno
del presidente Andrés Manuel López Obrador consideró ayer, por la vía de su vocero
en materia de coronavirus, el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, que el
país podría ingresar al escenario de la dispersión comunitaria en los próximos
15 días, es decir, a finales del mes en curso.
El
subsecretario mencionado reiteró los porcentajes estimados de afectación, que
consideran que sólo cinco por ciento de los infectados tendrían un cuadro
grave, con necesidad de hospitalización y mayor riesgo de complicaciones y
muerte. El funcionario insistió en que en este grupo estarían sectores como los
adultos mayores, niños menores de cinco años, mujeres embarazadas y quienes
viven con enfermedades crónicas como diabetes, del corazón y pulmonares (nota
de Ángeles Cruz y Fabiola Martínez https://bit.ly/3aRZNYB).
Por la
noche, en la conferencia de prensa dedicada diariamente al tema, otros
funcionarios de la Secretaría de Salud informaron que ya son 16 los casos de
Covid-19. A lo largo del día se sostuvo la postura de la administración pública
mexicana en el sentido de no generar información alarmante. Incluso se llegó a
señalar que nuestro país no está considerando cancelar vuelos internacionales o
cerrar puntos fronterizos o marítimos. Tampoco se consideró, durante este
jueves, la posibilidad inmediata de prohibir reuniones masivas (por ejemplo, el
festival Vive Latino que está organizado para realizarse este fin de semana).
La postura
de la administración obradorista contrasta con las medidas y declaraciones
hechas en otros países donde se ha llegado al extremo de cerrar su espacio y
aeropuertos a viajeros de Europa. Hay, además, una impactante lista de
actividades multitudinarias que se han pospuesto o cancelado. En México mismo,
se ha pasado para meses venideros el tianguis turístico que en esta ocasión se
realizaría en Mérida; el Tec de Monterrey anunció la suspensión de clases
presenciales y la continuidad de estudios en modo virtual; la Universidad
Nacional Autónoma de México también está considerando la posibilidad de reducir
la exposición de su comunidad a los riesgos del multimencionado coronavirus.
Y varias
individualidades de poder político o mediático han anunciado el contagio que
han sufrido ellos o personas de su entorno cercano. Llaman la atención los
problemas reportados en la élite política mundial, en Brasil, España, Italia,
Reino Unido, Francia, Canadá e Irán. El propio Donald Trump está en una línea
de riesgo luego que Fabio Wajngarten, vocero del presidente de Brasil, dio
positivo en una primera prueba. Dicho vocero estuvo el sábado anterior en una
reunión con el presidente de Estados Unidos. Dicho mandatario sudamericano,
Jair Bolsonaro, apareció ayer con una mascarilla ante periodistas, aunque aún
no se sabía anoche el resultado del examen que hubo de practicarse.
Por otra
parte, ayer se mencionó que en la conferencia mañanera de prensa del presidente
López Obrador se darán a conocer medidas más avanzadas de su gobierno en esta
materia. El propio mandatario federal ha mantenido su ritmo de exposición al
público, tanto en viajes aéreos en líneas comerciales como en actos oficiales.
Es rápida la
velocidad de los acontecimientos negativos relacionados con el coronavirus. El
impacto en el terreno económico es muy fuerte y los países menos consolidados
en esta materia parecen condenados a sufrir las peores consecuencias. El Banco de
México, por ejemplo, hubo de saltar ayer con 2 mil millones de dólares a
subastar para así intentar el freno de la devaluación del peso. El secretario
de Hacienda, Arturo Herrera, reunido en Acapulco con banqueros advirtió que aún
en el mejor de los escenarios el mencionado virus habrá de impactar a la
economía nacional. Ya veremos lo que hoy, en tiempos y circunstancias
complicadas, anuncia el presidente de México.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.