Salvador
Camarena.
Los
terremotos no causan tanta destrucción y muerte como la corrupción y la
impunidad. Eso lo tienen claro los ingenieros y los físicos de la UNAM.
Una cosa es
el movimiento de las placas tectónicas, y otra las posibles consecuencias del
sismo resultante. Esas consecuencias no son parejas, uniformes ni (en buena
medida) impredecibles. Por esto último, la ciencia ha desarrollado modelos que
ayudan a mitigar los daños que un temblor puede provocar.
Las
lecciones de la ingeniería han hecho de la Ciudad de México una comunidad mejor
preparada ante la eventualidad de un terremoto.
Pero ni la
ingeniería más avanzada puede incluir en sus fórmulas de daños sísmicos los
efectos que tendría un temblor si las normas no se cumplen, si las leyes son
basura mojada, si la autoridad prefiere no castigar a quienes, al desacatar
ordenamientos, pudieron haber aumentado la capacidad destructiva de las ondas
telúricas. Como en el caso del helipuerto en la calle Nuevo León de la
Hipódromo Condesa, donde la señora fiscala Ernestina Godoy ha apostado a que
ella puede vencer a la ingeniería, al sentido común y a su deber de procurar
justicia. Y va requetebién en ese propósito de omisión y negligencia.
El caso no
es nuevo y resumo el contexto en forma que no hace justicia al titánico
esfuerzo de un puñado de vecinos que lo único que demandan es que el gobierno
de la Ciudad de México, que prometió un cambio, se muera en la raya demostrando
que está del lado de las víctimas del sismo.
El 19 de
septiembre de 2017, en Nuevo León 230 se registraron daños severos. Los vecinos
de ese edificio plantearon legalmente un alegato razonable: cuánto de la
magnitud de esos destrozos fue porque el inmueble contiguo tenía una sobrecarga
indebida e ilegal: un helipuerto, estructura prohibida en el plan parcial de
desarrollo de la Hipódromo Condesa, adefesio normativa y estructuralmente
hablando que fue oportunamente denunciado… por esos mismos vecinos que luego
resultaron dañados.
Desde ese
fatídico segundo 19S, los vecinos han padecido un procedimiento legal (es un
decir) aberrante.
Ellos han
tenido que acudir al menos 12 veces a audiencias, mientras que la PAOT –que
debiera fungir como aliada de las víctimas– y el denunciado sólo han acudido en
una ocasión.
Hace trece
meses relaté parte del caso aquí mismo (https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/salvador-camarena/para-no-temblar-cada-dia).
En ese entonces estaba por ocurrir una audiencia importante. Hoy la noticia es
que a los vecinos les han arrebatado la calidad de víctimas (sí, ellos que
fueron los que denunciaron, ya no pueden ver ni su expediente), porque la gente
de Ernestina Godoy cree que la PAOT y el Invea, que no han sido en forma alguna
actores del juicio, representan a la sociedad (no se rían) y que por tanto las
víctimas ya ni audiencia tendrán. Ya ustedes me dirán si la PAOT o el Invea
tendrán interés en litigar una cosa en contra de Ricardo Monreal (exjefe
delegacional cuando ocurrieron los hechos, y bajo cuyo mandato se permitió no
sólo construir el helipuerto, sino desmontarlo sin que se hicieran peritajes
independientes: ahogado el niño, destruyeron el pozo).
El juez del
control del caso se ha cansado de regañar al ministerio público y otras
autoridades por no hacer su chamba. De probarse el delito de daño a propiedad
privada tendría que encontrarse cómplices a la delegación morenista y al Invea.
Y eso a Ernestina parece no gustarle nada.
Pero más
absurdo resulta el argumento con el que se desestimó la denuncia por violación
al uso de suelo. Los del MP dijeron que no podrían abrir esa causa pues cuando
se construyó el edificio (años sesenta) no existían las leyes que ahora se
citan. Así que si te hacen una edificación ilegal en 2017, y te tiembla ese
mismo año, olvídate de los avances en ingeniería y leyes, la gente de Ernestina
Godoy verá el acta de nacimiento del edificio y dirá: uy, joven, está difícil,
porque eran otras leyes. Eso sin contar que el MP se la pasaba de chalán del
denunciado, un empresario ligado a Monreal, según comentan los vecinos, al
justificarle sus inasistencias.
“Después de
2 años, 12 audiencias, decenas de chicanas y 4 audiencias con Juez de Control,
@FiscaliaCDMX resuelve NO ejercicio de acción penal contra gandallas de
#HelipuertoCondesa #SismoS19”, publicó el martes Mony de Swaan, uno de los
vecinos afectados, en Twitter. “Aquí no pasó nada, no hay víctimas ni violación
a uso de suelo, concluye @ErnestinaGodoy_
“Los vecinos
están cansados y nos hemos quedado sin abogados”, agregó el exfuncionario de
telecomunicaciones y consultor. “Esa es justo la apuesta que hace la
@FiscaliaCDMX en colusión con los gandallas: cansar a las víctimas para que
terminen abandonando. Seguiremos”.
Ernestina
Godoy. La fiscala que no tiembla ante víctimas del 19S.
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