Alfredo
Jalife-Rahme.
Hassan
Nasrala, líder del Hezbolá libanés, calificó la pandemia del Covid-19 como una
guerra (https://bit.ly/39427up).
Luego fue
imitado por el presidente galo Emmanuel Macron, quien, en medio de la toma de
adecuadas medidas preventivas –muy por debajo de las restricciones de su vecina
Italia–, pronunció que Francia enfrenta una guerra sanitaria.
Durante el
debate por la nominación del antidemocrático Partido Demócrata entre el ex
vicepresidente Joe Biden y Bernie Sanders, el primero dejó entrever que EU
puede adoptar una intervención del ejército. Trump también señaló
(https://bit.ly/2QmETZV) que el mundo se encuentra en guerra contra un enemigo
oculto (sic).
Gran Bretaña
no se queda atrás y su ejército está listo a intervenir en caso de que se
rompan las frágiles cadenas de cohesión de su sociedad civil
(https://bit.ly/33oCXVU).
¿Vamos a una
militarización sanitaria?
CNBC comentó
que el anuncio de Emmanuel Macron se realizó después de que el primer ministro
canadiense, Justin Trudeau, avisó el cierre de sus fronteras a todos los
extranjeros, con excepción de los de EU” (https://cnb.cx/2QDVlVR).
Le Monde,
portavoz de la cancillería gala, reportó que Macron sentenció que Francia se
encontraba en guerra cuando la epidemia se expande en forma inquietante, por lo
que decidió imponer un confinamiento en toda Francia (https://bit.ly/2Qmz0vN).
Por seis veces
Macron martilló en tono marcial (sic) que Francia estaba en guerra contra un
enemigo (...) invisible e inasible: Nunca Francia había tomado tales decisiones
en tiempos de paz, por lo que el presidente galo sonó la movilización general.
¿Qué sabrán
de más el libanés líder del Hezbolá y el presidente galo?
Francia
sigue el ejemplo latino de imponer un régimen de excepción a la par de Italia y
España.
Fueron los
muy prestigiados médicos galos –no los teóricos epidemiólogos que no atienden
pacientes– quienes sonaron la alarma.
Resulta y
resalta que entramos a una nueva era planetaria donde se han conjugado varios
factores adversos ampliamente conocidos y que han llevado a una fractura en la
toma de decisiones dependiendo de las regiones y los países, lo cual (en)marca
el fortalecimiento de una imparable resurrección del nacionalismo en sus
diferentes variantes y subtipos.
Antes de la
eclosión misteriosa del Covid-19 (https://bit.ly/2vxTvym) –que cada día se
asienta más la teoría de provenir de un arma biológica de laboratorio sea de
EU, sea de Israel (sic), sea de China, según Philip Giraldi, ex funcionario de
inteligencia militar de la CIA (https://bit.ly/2TVOAAD)–, la globalización
financierista estaba ya fenecida –al unísono del renacimiento nacionalista a
los dos lados del noratlántico mediante el Brexit y el trumpismo que dejaron
atrás sus modelos caducos y disfuncionales del thatcherismo y el reaganomics–,
lo cual fue plenamente exhibido durante la guerra comercial de EU y China: las
dos principales superpotencias geoeconómicas del planeta.
Así que la
pandemia del Covid-19 sólo asesta el último clavo al féretro del neoliberalismo
global.
Hasta la
revista F oreign Policy –fundada por el supremacista blanco Samuel Huntington y
vinculada con el irrendentista Carnegie Endowment for International Peace, hoy
relacionada con The Washington Post y Newsweek por medio de Graham Holdings
Company– formula, en la pluma de Philippe Legrain, que el coronavirus está
matando a la globalización como la conocemos cuando el brote ha sido un regalo
(sic) a los nacionalistas nativistas (sic) y proteccionistas (sic) y es
probable que tendrá un impacto en el largo plazo sobre el libre movimiento de
personas y bienes (https://bit.ly/2Wn7XUI). Por lo pronto ya es ganancia que
los fracasados globalistas se acuerden de las personas cuando sólo les
importa(ba) el libre paso de bienes y servicios bajo las anticientíficas leyes
del mercado de las manos invisibles de Wall Street y la City.
A confesión
de parte, relevo de prueba, reza el axioma penal: lanueva Era post-Covid-19
será nacionalista humanista o no lo será.
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