Darío Celis.
Entre
cercanos a Andrés Manuel López Obrador se tiene claro que no ha sido
indiferente a la crisis del coronavirus y que incluso ha tenido que modificar
algunas de sus más férreas convicciones.
Prueba de
ello es el inusual protagonismo que ha adquirido el subsecretario de Salud,
Hugo López-Gatell, encargado de la contención de un brote de neumonía sin
precedentes en el país.
El
funcionario puede ser artífice de un eventual éxito de salud pública o, como
todo apunta después de su lamentable intervención de ayer en la mañanera,
responsable del caos que se ve venir.
Aseguran
colaboradores de Palacio Nacional que desde principios de febrero, la figura
de López-Gatell empezó a ser perturbadora para el titular del Ejecutivo.
Y es que es
por demás conocido el rechazo que tiene el tabasqueño a que los funcionarios de
su gabinete puedan lucir por algún tipo de logro o desempeño individual.
Las
habilidades técnicas y discursivas del subsecretario, formado en el prestigioso
Instituto Nacional de Ciencias Médicas y de la Nutrición Salvador Zubirán, le
hicieron ganar un lugar propio.
Primero en
las conferencias mañaneras para instaurar los llamados martes de 'Quién es
Quién en el Sistema de Salud Público' y después como vocero en las noches con
los cortes informativos.
Si bien las
acciones de López-Gatell transitaron de la escasez de medicamentos a la
negativa de los estados de oposición a sumarse al Insabi, debió dejar los
reflectores antes de iniciar la contingencia.
De hecho, le
hicieron saber en la Secretaría de Salud de la molestia que generaba su estilo
en López Obrador y que debía moderar sus intervenciones.
El hecho se
hizo visible en los últimos días de febrero, cuando ante la confirmación de los
primeros casos del Covid-19, AMLO aseguró que la estrategia para enfrentar la
amenaza estaba en manos del secretario Jorge Alcocer, a quien se refirió como
una “eminencia”.
Pero la
realidad rebasó las expectativas y se mantuvieron los reflectores en
López-Gatell; las esperanzas de una contención exitosa están puestas entonces
en un personaje que ha perdido la simpatía del presidente.
El
subsecretario tiene como único argumento para permanecer como cabeza de la
contingencia la experiencia adquirida durante la epidemia de influenza en 2009,
cuando se desempeñaba como director adjunto de Epidemiología de la Secretaría
de Salud.
Así las
cosas, el presidente López Obrador se ha resignado a cargar con los costos
totales de la pandemia, toda vez que, mientras la responsabilidad de una magna
crisis sanitaria caería sobre su multicitada indiferencia, la obtención de
resultados exitosos beneficiaría únicamente a un funcionario cuyo despegue
político nunca formó parte del libreto de la 4T.
Pero en el
país de los ciegos, el tuerto es el rey. Y López-Gatell es el tuerto… y todo el
gobierno de López Obrador el ciego. Hoy el presidente oficializa el paso a la
fase 2.
EN MEDIO
DE esta crisis de salud, agravada por el colapso de los precios internacionales
del petróleo, la banca de desarrollo va a jugar un papel estratégico en los
planes emergentes que alista el gobierno de la 4T. Nafinsa-Bancomext, que
dirige Carlos Noriega, se va a convertir en un medio de contención. La
institución, junto con la Secretaría de Hacienda que comanda Arturo Herrera, ya
prepara un programa de apuntalamiento para los sectores de la aviación y
turística, los inmediatamente expuestos a la pandemia. El Centro de
Investigación y Competitividad Turística Anáhuac (Cicotur), que dirige
Francisco Madrid, liberó un análisis del impacto del Covid-19. Adelanta que
todas las empresas turísticas del país sufrirán en mayor o menor medida daños
por la propagación del virus, pero que, sin duda, las aerolíneas enfrentarán
retos mayores. Por tanto, en virtud de su carácter dinamizador del resto de las
actividades turísticas, requerirá de apoyos extraordinarios. En un escenario de
impacto moderado, el Cicotur anticipa que la caída en el PIB turístico de
México podría situarse entre 0 y menos 1.0 por ciento, en un segundo escenario
considerando un impacto medio la caída podría ser de entre menos 1.0 por ciento
y menos 3.0 por ciento, y un tercer escenario ante la posibilidad de que los
efectos fueran muy graves, la reducción podría ser de entre menos 3.0 y menos
5.0 por ciento este año, y mantenerse negativo todo 2021.
SI NO SUCEDE
nada extraordinario, el paquete de proyectos energéticos se podría estar
anunciando el próximo jueves, un día después de la conmemoración de la
Expropiación Petrolera. Más allá de los jaloneos que se dieron entre el grupo
de los técnicos y los rudos, Alfonso Romo y Arturo Herrera, y Rocío Nahle y
Manuel Bartlett, respectivamente, se cierne sobre la presentación que va
encabezar Andrés Manuel López Obrador oooootro choque frontal con el sector
empresarial. Nada tiene que ver con los alcances de la apertura a la inversión
privada. El nuevo punto de conflicto es la pretensión del gobierno de la 4T de
regresar a los precios controlados de los combustibles, léase gasolinas y
diésel. Y es que existe malestar en Palacio Nacional porque varios grupos
gasolineros se están quedando con el diferencial de lo que pagaron la semana
pasada por el combustible a Pemex, y en lo que lo expendieron al público. López
Obrador montó en cólera porque debido a las caídas de los precios
internacionales del petróleo, las gasolinas deberían estar hasta tres pesos más
baratas. La amenaza afecta a las nuevas marcas, agrupadas algunas en la
Asociación Mexicana de Empresas de Hidrocarburos, que lidera Alberto de la
Fuente.
ELI LILLY Y
AbCellera, empresa privada dedicada a crear anticuerpos terapéuticos, llegaron
a un acuerdo para desarrollar en conjunto anticuerpos para el tratamiento y
prevención de Covid-19. La meta es tener un potencial tratamiento en prueba
para pacientes en los próximos cuatro meses. La colaboración estará cimentada y
desarrollada bajo el programa DARPA de la Plataforma para la Prevención de
Pandemias (P3) de AbCellera, así como del trabajo y capacidad global para el
desarrollo, manufactura y distribución de medicamentos de Eli Lilly, que aquí
preside Carlos Baños. El acuerdo establece compartir la inversión inicial para
la búsqueda del tratamiento, para que posteriormente, en caso de que el
resultado sea positivo, Lilly sea responsable de la segunda etapa, que consiste
en el desarrollo, manufactura y distribución de éste, así como trabajar con las
autoridades regulatorias para llevar el tratamiento a las personas lo más
pronto posible.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.