Julio Astillero.
Gobiernos de
diversos países anunciaron ayer el inicio o el incremento de medidas
restrictivas a la luz de la declaratoria de pandemia global del coronavirus que
dio a conocer la Organización Mundial de la Salud.
En
particular, para México resulta significativa la decisión del presidente Donald
Trump de suspender por 30 días los vuelos que de Europa pretendieran salir
hacia Estados Unidos, con excepción de Reino Unido. Dijo el ocupante de la Casa
Blanca que estudiaría si similar medida podría aplicarse próximamente a viajes
programados desde Asia. Y criticó a los países europeos por no haber tomado a
tiempo las acciones necesarias para atender los contagios ahora desbordados.
En México,
la conferencia nocturna de prensa permitió informar que, a juicio de la
Secretaría de Salud, la situación se mantiene en el mismo nivel primario, el
uno, aun cuando se reportaron cinco nuevos casos de contagio, dos en la Ciudad
de México y uno en el estado de México. Hugo López-Gatell, subsecretario
comisionado para encabezar las citadas ruedas informativas y para fijar la
postura oficial sobre el tema, consideró que la declaratoria de pandemia global
hecha por la OMS no significa que la situación se haya agravado.
En el
tablero económico sí hay cambios: comprar un dólar costó 63 centavos de peso
más que el día anterior, pues en algunos bancos cerró a 21.73 pesos a la venta
y a 20.88 a la compra. Además, las incidencias mundiales en las bolsas de
valores tuvieron explicable impacto negativo en las mexicanas y el barril de
petróleo de la mezcla mexicana destinada a la venta en el extranjero cayó 5.36
por ciento en su precio, quedando en 25.93 dólares por barril. La Secretaría de
Hacienda y Crédito Público anunció que deberán recalcularse algunos puntos del
proyecto económico de este año y el jefe de la Oficina de la Presidencia de la
República, Alfonso Romo, dijo que llegan tiempos de apretarse el cinturón y que
será necesaria mucha inversión privada para tratar de levantar la economía
nacional.
A esas
turbulencias médicas y económicas ha de sumarse la concurrente acometida de
autoridades mexicanas y estadunidenses contra dos cárteles con gran capacidad
de generar desestabilización y violencia, el de Santa Rosa de Lima, en
Guanajuato y otras regiones, y el Jalisco Nueva Generación a nivel nacional.
Como si fuese una campaña coordinada, desde diferentes flancos con sede de
mando en Washington y en la Ciudad de México se está actuando contra esas
organizaciones delictivas.
La
secretaria de hibernación, Olga Sánchez Cordero, por ejemplo, hizo
declaraciones ayer advirtiendo que José Antonio Yépez, conocido como El Marro y
jefe del cártel de Santa Rosa de Lima, está debilitado y se siente cercado por
las autoridades. La presunta detención del citado Yépez desató este martes una
reacción violenta de sus seguidores en varios municipios guanajuatenses.
Por su
parte, en Estados Unidos se ofrecieron 10 millones de dólares a quien ofrezca
información que permita aprehender a Nemesio Oseguera, conocido como El Mencho
y jefe máximo del poderoso cártel Jalisco Nueva Generación. Además, Washington
señaló a cuatro empresas instaladas en Jalisco y en Colima como parte del
entramado financiero de este grupo criminal y prohibió que se hagan relaciones
comerciales con esas firmas. Y se informó que en seis meses de actividades
contra el citado CJNG el gobierno estadunidense logró la detención de más de
750 operadores de ese cártel y la confiscación de unos 20 millones de dólares
en efectivo y de unas 20 toneladas de drogas. ¿Qué planes o acuerdos están en
curso entre autoridades de las dos naciones, tomando en cuenta las presiones
que ha ejercido el procurador de Justicia de Estados Unidos, William Barr,
quien visitó México por segunda vez a la mitad de enero del presente año?
Y, mientras
el tribunal electoral federal ha determinado que es ajustado a derecho el
nombramiento de John Ackerman como parte de un comité técnico del Instituto
Nacional Electoral.
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