Enrique
Galván Ochoa.
A pocos días
de una nueva edición de la convención de banqueros en Acapulco, el
presidente López Obrador restructuró los equipos de la Oficina de la
Presidencia, a cargo de Alfonso Romo, y de la Secretaría de Hacienda, cuyo
titular es Arturo Herrera. La oficina presidencial tiene a su cargo la promoción
de las inversiones y la relación con grandes empresarios e inversionistas. Fue
reforzada con Adalberto Palma y Eugenio Nájera. Ocupaban, respectivamente, la
presidencia de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores y la dirección
conjunta de Nacional Financiera y del Banco Nacional de Comercio Exterior.
Siempre han sido Palma y Najera del equipo de Romo. A su vez, el cambio
permitió al secretario de Hacienda, Arturo Herrera, la oportunidad de rodearse
de su entorno. Hasta ahora sólo había colocado a Gabriel Yorio, en la
Subsecretaría de Hacienda, posición que el mismo Herrera dejó cuando pasó a ser
titular tras la renuncia de Carlos Urzúa. Desde ahora Juan Pablo Graf presidirá
la CNBV. Era titular de la Unidad de Banca, Valores y Ahorro de la Secretaría de
Hacienda. Carlos Noriega tomará las riendas de Nafin y Bancomext. La meta común
de Herrera y Romo, con sus respectivos equipos, es hacer que remonte la
economía el estancamiento en que se encuentra.
Unicef.
¿Ya tomó
nota la Judicatura federal de la sospechosa actuación de la juez que favoreció
a Concamin con la suspensión en un expediente de amparo para detener el
etiquetado de la comida chatarra? Ha tenido repercusiones internacionales
porque algo huele mal. La Unicef, el Fondo de las Naciones Unidas para la
Infancia, emitió un comunicado en el que lamenta la suspensión provisional de
la NOM-051 de etiquetado de alimentos y bebidas no alcohólicas e instó al Poder
Judicial de la Federación a revisar su decisión con carácter de urgencia.
Añadió: La
emergencia epidemiológica por diabetes y obesidad declarada en México desde
2016 continúa poniendo en peligro la salud de nuestros niños, niñas y
adolescentes, y urge priorizar su salud e interés superior, por encima de
intereses cuyo objetivo no es el bienestar público, resaltó Christian Skoog,
representante de Unicef en México. Eso está fuera de duda. Por ahí alguien
probablemente ya levantó algo para sus papas fritas.
Virus y tasa
de interés.
Pegó el
virus a las grandes empresas, a los magnates y también a los fondos de
inversión que manejan pensiones y, sorpresivamente, movió ayer a la Reserva
Federal de Estados Unidos (Fed) a bajar medio punto porcentual (0.5) las tasas
de interés, como estrategia para proteger a la economía del impacto de la
enfermedad que cobra más víctimas todos los días. Así, la Fed dejó sus tasas en
un rango situado entre uno y 1.25%. Esta decisión unánime del comité de
políticas monetarias de la Fed de reducir las tasas fuera del calendario
habitual de reuniones es la primera desde la crisis financiera de 2008. Va a
reflejarse en México en el incremento del carry trade. Aquí la tasa de interés
líder es de 7 por ciento.
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