Por Juan
Omar Fierro.
Un grupo de académicos, pasantes y
estudiantes de la Universidad Anáhuac presentaron una solicitud de medidas
cautelares ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para que
se declare el estado de emergencia en nuestro país y se restrinjan algunos de
los derechos constitucionales, con el propósito de evitar contagios por
covid-19 en México.
Además, solicitan
al organismo internacional que se instruya al gobierno mexicano para que cierre
las fronteras, incluida la que se tiene con Estados Unidos de América, y se
evite el ingreso al territorio de ciudadanos extranjeros por vía aérea,
marítima y terrestre.
Además, urgen
a las autoridades locales a realizar más pruebas rápidas para detectar el virus
SARS CoV-2.
Para
solicitar la intervención inmediata de la CIDH, en un documento de 82 páginas, los
peticionarios argumentan acciones erráticas y omisiones del gobierno mexicano,
en particular del presidente Andrés Manuel López Obrador, por minimizar los
riesgos de la epidemia, lo que consideran “una situación de gravedad y
urgencia” que podría provocar daños irreparables a la salud e integridad de las
personas.
El
escrito presentado ante la sede de la CIDH en Washington, que se encuentra en
estudio para su admisión o rechazo, agrega que las omisiones de las autoridades mexicanas
afectan y transgreden los derechos a la vida, a la salud y al trabajo de su
población, por lo que demandan a ese organismo declarar un estado de emergencia
en México, con base en los artículos 29 de la Constitución Mexicana y 27 de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos.
Ambas
declaratorias buscan que se restrinjan derechos y garantías fundamentales, como
los derechos de reunión y tránsito, con el propósito de que se establezca una
cuarentena obligatoria para toda la población, con el argumento de que el
aislamiento social voluntario no ha funcionado.
“Si bien
se estableció la cuarentena como política de contención, consistente en el
aislamiento y la suspensión de actividades no esenciales, ésta no es
obligatoria, por lo que no es efectiva, ya que la misma no ha sido acatada por
la población en su gran mayoría, sobre todo en razón de que las personas que
por necesidad y falta de apoyo gubernamental salen a trabajar y aquellas que se
encuentran en la economía informal, ven incrementado su riesgo de contagio y de
ser portadores del virus, constituyéndose en un foco de contagio”, sostiene la petición de los abogados
de la Universidad Anáhuac.
En otro
punto, los peticionarios solicitan a la CIDH que ordene al gobierno de
México la “clausura de puertos aéreos y marítimos, así como de fronteras
terrestres para extranjeros”, exceptuando a cónyuges y a quienes tienen
relación de parentesco en primer grado con residentes extranjeros en nuestro
país.
Además, que
el gobierno federal establezca un protocolo de sanitización para cualquier
aeronave, embarcación, automóvil o camión de carácter comercial cuando ingrese
a territorio nacional.
También que
se ponga en aislamiento a todas las “personas procedentes de Estados Unidos de
América y cualquier otro país altamente infectado”.
De
acuerdo con el documento, la medida busca evitar la propagación del virus y el
contagio a la población en riesgo, así como beneficiar al personal de salud
para que no enfrente sobrecargas de trabajo.
Otra de
las medidas cautelares que se solicitan de manera urgente es la implementación
de acciones económicas que permitan paliar la recesión que ha provocado la
pandemia, argumentando que no existe una propuesta económica que sea acorde con
las recomendaciones de organismos internacionales especializados.
La
petición solicita redireccionar el gasto público del gobierno federal para
invertir en insumos médicos, pruebas rápidas, sanidad en hospitales y clínicas
gubernamentales, y equipo de protección para el personal médico y
administrativo de los servicios médicos oficiales.
Otras
instalaciones oficiales que se piden mejorar en materia de sanidad y limpieza
son las estaciones migratorias, centros penitenciarios, estancias infantiles,
albergues para personas en situación de calle y residencias geriátricas, con el
fin de prevenir el contagio en estos lugares.
Los
peticionarios señalan que la urgencia para que la CIDH ordene la
redistribución del gasto público se justifica por las declaraciones del
secretario de Hacienda y Crédito Público, Arturo Herrera, en el sentido de que
no habrá disminución en los recursos destinados a la construcción de las obras
emblemáticas del gobierno de López Obrador, como el aeropuerto de Santa Lucía,
la refinería de Dos Bocas en Tabasco y el Tren Maya en el sureste del país.
De igual
manera, piden que el gobierno mexicano permita deducir del pago de impuestos
hasta el 15% las donaciones que se realicen a hospitales y sociedades que
produzcan bienes para cuidar la higiene y la salud de las personas, dado que
–subrayan– es facultad del ejecutivo federal aplicar el artículo 39 del código
fiscal de la federación en materia de epidemias.
Además, QUE
SE PERMITA A LAS EMPRESAS LA REDUCCIÓN DE SALARIOS A SUS TRABAJADORES PREVIA
DECLARATORIA DE EMERGENCIA, CON EL FIN DE CONSERVAR LAS FUENTES DE EMPLEO.
LOS
PETICIONARIOS SOLICITAN LA REDUCCIÓN DEL IVA A DIVERSOS ALIMENTOS COMO LA LECHE
Y LA CARNE DE POLLO, RES, CERDO Y PESCADO, HUEVO, FRIJOLES, LENTEJAS Y ARROZ, A
PESAR DE QUE NINGUNO DE ESTOS PRODUCTOS ESTÁ GRAVADO CON EL IMPUESTO AL VALOR
AGREGADO POR TRATARSE DE ALIMENTOS NO PROCESADOS.
Otra de las
peticiones del grupo es la urgencia de que se incrementen “las pruebas de
covid-19 por parte de laboratorios públicos que se dediquen al análisis
clínico”.
De acuerdo
con la solicitud, el objetivo de esta medida cautelar es “prevenir contagios y
que el sistema de salud nacional esté en condiciones de poder brindar una mejor
atención médica”, debido a que un diagnóstico más preciso de la enfermedad
ayudaría a reforzar el aislamiento social como medida de mitigación para
prevenir contagios y evitar el colapso de los sistemas de salud por un eventual
desbordamiento en el número de pacientes que requieren hospitalización.
El
documento está firmado por la académica de Universidad Anáhuac María del Carmen
Elorduy Montes; el consultor de la Suprema Corte de Justicia de la Nación,
Santiago Contró Rodríguez, y algunos estudiantes de esa institución privada.
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