“Cuando
solo tenemos un ventilador y hay dos pacientes: un paciente A de 80 años y un
paciente B de 20 años. Supongamos que si paciente A recibe el ventilador ella
vivirá 7 años más y si paciente B recibe el ventilador ella vivirá 65 años más.
Para solucionar este problema se tiene que introducir un principio adicional:
salvar la mayor cantidad vidas-por-completarse. Una vida-por-completarse se
debe de entender como aquella que aún no ha pasado por los diferentes estados
de desarrollo bio-psico-social humanos (i.e. infancia, adolescencia, edad
adulta, vejez). Y de entre las vidas-por-completarse hay que elegir aquellas
que están en etapas más tempranas”, indica la Guía bioética de asignación de recursos de
medicina crítica, publicada por el Consejo de Salubridad General, la cual se
puede consultar íntegra al final de esta nota.
Este ejemplo
fue comentado el lunes por el académico Sergio Aguayo, quien además publicó un
tuit al respecto:
@sergioaguayo
La 4T no se
preparó para la emergencia. Me importa como ciudadano y por estar en el grupo
con reservación en el corredor de la muerte. Tengo 72 y si enfermo no me darán
un ventilador. Los pocos irán a los más jóvenes. La 3a edad es desechable, por
eso me indigna tanto su desorden
@sergioaguayo
Un documento
del Consejo de Salubridad General #CSG
para refutar a quienes dudan de mis afirmaciones. También tengo
información confidencial. Insisto. Como hay pocas máquinas los viejos somos
desechables. No se prepararon. Nos fallaron.
La guía
también precisa que “pacientes más jóvenes han de recibir atención de cuidados
intensivos sobre pacientes de mayor edad”, en caso de que haya que decidir
entre ambos casos.
En cuanto
a “casos prioritarios” establece que “proteger la salud de la población es la
razón por la cual se introduce el sistema de triaje. Siendo esto así, se debe
de dar prioridad a los recursos escasos de medicina crítica al personal de
salud que combate la emergencia de COVID-19. La priorización de dicho personal
de salud debe de ser absoluta”.
“Es
importante notar que no se le debe de dar prioridad a todo el personal de
salud, sino únicamente al personal que se enfrenta a la emergencia de COVID-19.
Por ejemplo, un dermatólogo que no está haciendo frente a la epidemia de
COVID19 no debe de recibir atención prioritaria. Un profesional de enfermería
que está haciendo frente a la epidemia de COVID-19 debe de recibir atención
prioritaria. Aquí ‘personal de salud’ no se entiende como únicamente las y los
médicos tratantes, sino todo el personal que operan en primera línea:
enfermería, terapeutas respiratorios, personal de mantenimiento que desinfecta
las instalaciones, camilleros, por ejemplo.”.
Esta guía
se hizo con el propósito de tomar decisiones “cuando una emergencia de salud
pública genera una demanda en los recursos de medicina crítica que no es
posible satisfacer”. Y el documento apunta que el virus SARS-CoV-2 “tiene
manifestaciones clínicas muy serias en aproximadamente el 5% de la población
que la contrae. Actualmente no existe tratamiento profiláctico ni curativo para
el COVID-19”.
Ayer, el
subsecretario Hugo López-Gatell indicó que esta guía “no implica en este
momento una decisión ejecutiva sobre procedimientos que tuvieran que
implantarse”. Pero ésta ya se encuentra publicada en la página del Consejo
de Salubridad General.
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