Por Arturo Ángel.
En 2008 el
gobierno del Estado de México encabezado Enrique Peña Nieto entregó una
millonaria concesión para la construcción y explotación del Viaducto
Bicentenario a la empresa OHL – hoy Aleática – que era ilegal, pues se trataba
de una carretera proyectada sobre una vía federal que el gobierno mexiquense no
tenía derecho a concesionar.
Lo
anterior ocurrió tras una licitación en donde además no se siguieron las reglas
federales como correspondía, y en donde se terminó eligiendo a la constructora
española pese a que su propuesta económica era 40 veces menos rentable que la
de una competidora.
Esa es la
conclusión de la Fiscalía General de la República (FGR) tras una investigación
de varios meses en la que se reunieron pruebas que acreditan dicha
irregularidad, y que además muestran que deliberadamente la administración
estatal ignoró las advertencias del gobierno federal de que no existía sustento
para esta concesión.
Entre esas
evidencias se encuentra sendos oficios que en 2011 le envió la Secretaría de
Comunicaciones y Transportes Federal (SCT) al secretario de Comunicaciones del
gobierno mexiquense Gerardo Ruiz Esparza, con copia a Peña Nieto, en donde le
advertía que no tenían derecho a entregar a privados la explotación de una vía
federal de dominio público, y le pedía que justificara legalmente lo que
hicieron.
Pero dicha
justificación legal no fue entregada porque en realidad no existe. El reclamo
federal cesó luego de que en 2012 el gobierno federal pasó a manos de Peña
Nieto y de que el principal operador de la presunta irregularidad, Ruiz
Esparza, se volvió secretario de Comunicaciones y Transportes.
De acuerdo
con la carpeta de investigación FED/FECC/UNAI-MEX/0000573/2019 a cargo de la
Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción de la FGR, estos hechos
representan delitos federales que hasta el día de hoy continúan cometiéndose,
pues Aleática sigue ganando por las cuotas que los automovilistas tienen que
pagar por atravesar la carretera que ilegalmente se le concesionó.
Tan solo
en los últimos dos años los ingresos que ha recibido la empresa privada por el
cobro de peajes ascienden a más de 2 mil millones de pesos.
Autoridades
federales indicaron a Animal Político que la FGR alista la presentación de la
carpeta de investigación ante un juez federal para que se proceda en contra de
los probables responsables. De momento, la responsabilidad penal recaería
directamente en los exfuncionarios de la secretaría de Comunicaciones
mexiquense que adjudicó la obra.
Entre
ellos se encontraba el propio Ruiz Esparza quien falleció la semana pasada. No
obstante, ese hecho no frena la investigación no solo por el hecho de haber
otros involucrados, sino porque de prosperar la acusación significaría que la
concesión del Viaducto Bicentenario pasaría a manos del Estado, sin que
Aleática tenga derecho a indemnización.
ILEGAL,
COSTOSA… PERO “ESTÉTICA”
El 27 de
octubre de 2007 el gobierno del estado de México anunció la licitación
pública SCEM-CCA-01-07 para construir el denominado “Viaducto Elevado”, que en
síntesis es un segundo piso de cuota que se construiría desde la zona del Toreo
hasta Tepoztlán, es decir sobre el Periférico Norte/Autopista
México-Querétaro.
En la
carpeta de investigación de la Fiscalía quedó asentado que al tratarse de un
segundo piso sobre una vía federal (tal como si fuera una vía paralela) el
gobierno del estado de México debió cumplir, primero, con obtener una concesión
de la SCT para licitar dicho tramo, y después convocar a la licitación siguiendo
las reglas federales en la materia.
Nada de eso
ocurrió. La administración de Peña Nieto emitió la mencionada licitación
como si la vía fuera suya y siguiendo las reglas de los códigos administrativos
estatales, no el federal.
Además de
la referida ilegalidad, la denuncia presentada ante la FGR señala que tampoco
resulta lógico el fallo de la licitación, pues al final se adjudicó la obra a
OHL (hoy Aleática) pese a que su propuesta claramente generaba un menor
beneficio económico para el estado y a que su proyecto en general era inferior
al de otra competidora en todos los puntos menos uno: “arquitectura del
paisaje”.
El
dictamen de dicha licitación, del que este medio tiene copia, señala que una de
las postulantes de nombre Promotora del Desarrollo de América Latina SA de CV
ofrecía una contraprestación inicial de 1 mil 500 millones de pesos para el
estado de México, el doble de lo que ofrecía OHL, y una contraprestación
periódica equivalente al 20% de los ingresos por peaje, 40 veces más que OHL
que apenas ofreció 0.5%.
¿Por qué
entonces se adjudicó el Viaducto a OHL? Porque dicha empresa presentó una
“propuesta alterna” que al igual que la original era inferior en casi todo
menos en el apartado “Arquitectura del Paisaje”. Según la secretaria de
Comunicaciones mexiquense, OHL proponía un diseño “contemporáneo”, mientras que
el de su principal competidora era “anitiestético” considerando el entorno
“arquitectónico urbano” del estado de México.
Solo por
ese hecho se asignó el valor máximo de 15 puntos en este apartado a OHL
mientras que a Promotora del Desarrollo de América Latina se le dieron CERO.
Gracias a esa disparidad de calificación en un tema estético, OHL pudo superar
en la cuenta final a su competidora apenas por dos puntos. La calificación fue de
70.50 contra 68.60.
OÍDOS SORDOS.
En 2011, el
gobierno federal advirtió oficialmente al Gobierno del Estado de México sobre
la irregularidad en la que estaban incurriendo al explotar una vía federal y
pidió explicaciones que nunca llegaron. Esto fue a través de dos oficios
firmados por el subsecretario de Infraestructura de la SCT, Fausto Barajas,
dirigidos al secretario de Comunicaciones Gerardo Ruiz Esparza, con copia a
Enrique Peña Nieto.
En el primer
oficio, fechado el 1 de agosto, Barajas recuerda a Esparza que de acuerdo
con el artículo 6 de la Ley de Caminos y Puentes Federales se requiere de una
concesión para construir y explotar vías federales, y que de acuerdo con el
artículo 30 de la misma ley la SCT podrá otorgar dichas concesiones a estados y
municipios siguiendo el procedimiento legal para ello.
Añade que
si bien es cierto que en 1973 y en 1983 se otorgaron al estado de México tramos
de la México – Querétaro, ello fue solo para trabajos de conservación mas no de
explotación, y no constituyen de ninguna forma una cesión de los derechos de la
vía.
En ese
contexto el funcionario federal advierte que se tiene conocimiento de la
construcción del Viaducto Bicentenario sobre la vía federal y el cobro de peaje
en el mismo.
“Sobre
ese particular y conforme a los antecedentes que obran en los archivos de esta
Secretaría, no se tiene constancia alguna de que el Gobierno del Estado de
México cuente con concesión para explotar el derecho en la vía federal (…) en
términos de lo expuesto agradezco que se giren las instrucciones a efecto de
que se acredite el título jurídico con el cual se autorizó la explotación de la
vía federal…” señala
el oficio.
El 19 de
agosto Ruiz Esparza respondió al subsecretario federal en una sola cuartilla
que “era un hecho público, notorio y verificable” que la vialidad a la que se
refería en su oficio (carretera México Querétaro) no se encontraba sujeta
explotación alguna ni pago de peaje.
El 29 de
agosto de 2011 Barajas dirigió el segundo oficio a Esparza en el que le
reitera lo que dice la ley, pero añade además que, de acuerdo con un criterio
de la Suprema Corte, cualquier vía lateral a una carretera federal forma parte
de esta y por lo tanto también es una vía federal. Para efectos prácticos, un
segundo piso, como lo era el Viaducto, equivale a una vía lateral.
En
consideración a lo anterior, añade el funcionario, se reitera la petición
para que se acredite el título jurídico con el cual se autorizó la explotación
de la vía federal señalada.
Luego de
este oficio ya no hubo respuesta, pero al año siguiente, las autoridades estatales
cuestionadas por este caso se convirtieron en autoridades federales con Peña
Nieto como presidente y Ruiz Esparza como titular de la SCT. Con ello
terminaron los cuestionamientos sobre las irregularidades de origen en el
Viaducto Bicentenario.
ACUSACIÓN EN
PUERTA.
El 25 de
septiembre de 2019 la FGR recibió una denuncia del abogado Paulo Diez
Gargari por la presunta concesión ilegal del Viaducto Bicentenario en favor de
la empresa Aleática, antes OHL. El caso fue turnado a la Fiscalía Especializada
en Combate a la Corrupción de la dependencia para su investigación.
Tras seis
meses de indagatoria, la referida Fiscalía ya cuenta con evidencia
suficiente para presentar en los próximos días el caso ante un juez.
Entre las
pruebas reunidas hay declaraciones y documentos (algunos de los ya referidos
arriba) además de un elemento clave: un oficio de la Subsecretaría de
Infraestructura de la actual SCT, fechado el pasado 15 de octubre de 2019, en
donde se reitera que no existe “convenio, contrato, permiso, autorización,
etc.” que le de derecho al gobierno del estado de México a concesionar vía
alguna en la carretera México – Querétaro.
De acuerdo
con las autoridades consultadas, los hechos cometidos por los funcionarios
mexiquenses derivan en la comisión de por lo menos tres ilícitos federales:
El
primero se encuentra contemplado en el artículo 150 de la Ley General de Bienes
Nacionales el cual señala como delito el uso o aprovechamiento de un bien que
pertenece a la nación sin la concesión correspondiente. Se trata de un ilícito
con una pena de dos a doce años de prisión.
A ese se
sumaría el ilícito contemplado en el artículo 214 Fracción V del Código Penal
Federal que considera que se comete ejercicio ilegal del servicio público
cuando se rinden informes falsos o que ocultan la verdad. La pena es de dos a
siete años de prisión.
Y finalmente
el delito contemplado en el artículo 217 Fracción I Inciso A que castiga con
una pena de seis meses a doce años de prisión a quien ilegalmente otorgue una
concesión de un bien público de la Federación, hecho considerado como uso
ilícito de atribuciones.
Desde el
punto de vista de los investigadores dichos delitos continúan cometiéndose
hasta la fecha ya que la acción de estos funcionarios ha permitido a la empresa
Aleática obtener un beneficio que se continúa materializando cada vez que un
automovilista paga una cuota por cruzar el Viaducto Bicentenario.
Se prevé
que la acusación penal por este caso se dirija contra una decena de
exfuncionarios de la Secretaría de Comunicaciones del estado de México
involucrados en la referida concesión. La mayor responsabilidad recaería en
Ruiz Esparza quien falleció la semana pasada y por lo tanto ya no podrá ser
procesado.
¿QUÉ PASARÍA
CON EL VIADUCTO?
Mas allá
de las probables responsabilidades que se puedan acreditar a los funcionarios
implicados, la investigación de la FGR es clave para determinar que pasaría con
esta vialidad, una de las mas importantes de la zona conurbada del Valle de
México.
De prosperar
la acusación ante el juez el caso podría derivar en la pérdida de la
concesión de la que se continúa beneficiando Aleática. Ello ya que el artículo
151 de la Ley General de Bienes Nacionales establece que las obras que se
realicen sin la concesión legal correspondiente en inmuebles federales se
perderán a favor de la Federación, y sin derecho a indemnización alguna.
De hecho, en
noviembre pasado los integrantes de la LX Legislatura en el Congreso del estado
de México aprobaron de forma unánime un punto de acuerdo presentado por el
diputado del Grupo Parlamentario de Morena, Max Correa Hernández, en el que se
exhorta a la actual SCT encabezada por Javier Jiménez Espriú para que inicien
los procedimientos tendientes al aseguramiento y recuperación del Viaducto
Bicentenario en favor del gobierno federal.
La pérdida
de dicha vía representaría un golpe fuerte a las finanzas de la referida
empresa. Estimaciones indican que tan solo en 2018 Aleática obtuvo una ganancia
de 990.7 millones de pesos como resultado de casi 12.2 millones de viajes
pagados; mientras que en 2019 ganó 1 mil 37 millones de pesos tras 12.5
millones de viajes completados.
En ese
contexto, fuentes consultadas con conocimiento de este caso no descartan que
la empresa pudiera recurrir a tribunales internacionales para pelear el derecho
que tiene sobre dicha vía.
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