Gustavo De
la Rosa
En esta
ocasión, publico una carta que dirigí a mis alumnos de Derecho de la
Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, con motivo de la llegada de las
vacaciones programadas en el calendario escolar, y considero que esta carta
puede extenderse a los jóvenes del país, considerando que muchos de ellos están
saliendo a donde sus posibilidades les permiten sin seguir las recomendaciones
de resguardo debido al COVID-19, como se observa en los videos que circulan por
las redes de caravanas de vacacionistas rumbo a las playas.
Compañeros:
Hoy es el
último día de clases formales; durante las dos semanas pasadas hemos sostenido
la clase en línea y ahora me piden que les permita descansar estas dos próximas
semanas, como está reglamentado y no se trata de mi voluntad seguir trabajando
o no en línea, formalmente nos veremos por aquí después del 20 de abril, pero
quiero expresar mis opiniones respecto al concepto de las vacaciones.
No considero
que estén en vacaciones, tal vez estén descansando del estrés de esperar un
horario para trabajar en línea o de lo aburrido que suele resultar cuando las
habilidades del profesor no son las mejores, pero definitivamente no son
vacaciones, no son para que ustedes salgan a disfrutar o viajar a otro sitio o
centro de diversión.
Ustedes
viven en México, y México se encuentra en una emergencia de salud; las
emergencias sanitarias son lo más grave que le puede suceder a una nación
(estamos más alarmados por el contagio de ocho personas por el COVID-19 que por
los 150 asesinatos que sucedieron durante el mes de marzo); los virus, a
diferencia de los delincuentes, no tienen intencionalidad, de tal suerte que
todos estamos expuestos.
Sin embargo,
sabemos que los efectos del contagio no son los mismos entre los jóvenes que
entre los mayores o personas con condiciones crónicas como la hipertensión,
diabetes u obesidad; a ustedes los afecta en pocos casos, mientras que a los
sectores vulnerables puede llevarnos a la muerte (pareciera que este virus vino
a limpiarles el camino para que construyan el país que quieren con nuevas
ideas, nuevos paradigmas y con ustedes como únicos actores).
Aun así, y
aunque el COVID-19 sea asintomático en la mayoría de los jóvenes infectados, a
través de ellos puede contagiar a terceros, como las personas con las que viven
o con las que tienen algún trato, por eso es tan peligroso para la ciudadanía
general que ustedes anden sueltos en las calles; acabarán por contagiarse sin darse
cuenta, llevarán el contagio a sus familiares y afectarán a aquellos en el
hogar mayores de 60 años o que sufren de alguna condición crónica. Si alguien
irresponsablemente se contagia y después contagia a otra persona vulnerable,
debe asumir su responsabilidad.
Hemos sido
muy insistentes en que el Derecho como tal no existe autónomamente y precisado
que los derechos de alguien son correlativos a los de otras personas, por eso
deben tener claro que el derecho de los ancianos a la salud es correlativo a la
obligación de ustedes de no contagiarse ni convertirse en trasmisores del
virus.
En un acto
de suma irresponsabilidad ustedes, que pueden ser la vía de contagio a sus
padres, tíos o abuelos, no han querido aceptar que se han convertido en
trasmisores del virus como los mosquitos lo son del dengue y el paludismo; en
ocasiones las personas contagiadas por los mosquitos mueren y nosotros odiamos
a los mosquitos por ello, generando políticas preventivas contra ellos, y nadie
protesta contra esas campañas.
Quiero ser claro:
si alguno de ustedes se contagia por tomar vacaciones, irse de antro o hacer
fiestas privadas, si el contagio se manifiesta con una tos o cursa de manera
asintomática, si al regresar a casa lo trasmiten a un familiar mayor de 60 años
o que acarrea múltiples enfermedades, y si después éste falleciera a causa del
virus, ustedes serían los responsables, porque no cumplieron con la obligación
a su cargo de mantenerse en casa. Esta cadena de acciones equivale a ir
manejando un carro en estado de ebriedad y atropellar a un transeúnte, es
decir, si la persona muere el responsable de la muerte de manera culposa es el
chofer.
Por esto les
suplico, quédense en la casa, podemos entretenernos estudiando Introducción al
Derecho si así lo quieren; aprovechemos el tiempo, repasemos el curso y
preparémonos para los exámenes finales (podríamos hacer algunos exámenes de
práctica), o si prefieren hacer otra cosa háganla, pero esto es totalmente
independiente de su responsabilidad social, no salgan por lo que más quieran.
Me despido
de ustedes no sin antes insistir que están obligados a quedarse en casa.
Atentamente,
su profesor.
Gustavo de
la Rosa Hickerson.
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