Tatiana
Clouthier.
Repito, el
miedo y el enojo están a flor de piel de mucha población no solo en México,
sino en el mundo.
La
pandemia, el manejo de la incertidumbre, el riesgo de la sobreinformación, el
confinamiento, son factores que recrudecen todo lo anterior.
Por ello
uno debe estar muy consciente de lo que dice, de lo que hace y de lo que
comparte en redes sociales.
Todo este
preámbulo viene a raíz de la nota que Alfonso Ramírez Cuéllar lanzó el día
lunes al aire: Fiscalizar más, abrir la puerta al uso de datos personales, como
propuesta a crecer las atribuciones del INEGI.
La verdad
es que son temas que se pueden y deben discutir como muchos otros, más nunca
dar por hecho que la discusión llega a feliz término y se conviértete en
realidad.
Con lo
sucedido con la nota de Ramírez Cuéllar, me queda claro dos cosas:
1) Se
busca cualquier oportunidad para atizar y tener la razón para echarle al
Presidente de la 4T.
2) Se
desconoce totalmente el proceso de una ley o para que una idea se convierte en
una ley o en una realidad.
Olvidan,
si es que la conocen, que el proceso tiene muchos pasos y contrapesos y
sobretodo no lleva a propuestas y conclusiones.
El nivel
económico y educativo no hace más culto a nadie, y tampoco conocedor del
funcionamiento de los tres poderes.
Existe
por tanto la urgencia a promover desde todos los ambientes la educación cívica,
el conocimiento y funcionamiento del estado mexicano.
No se
puede querer mejorar y cambiar cuando ni siquiera se conoce su funcionamiento.
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