Por EFE
La OPEP,
Rusia, México y otros países productores de crudo ponen en marcha a partir de
este viernes un gigantesco recorte de la oferta de petróleo con el objetivo de
elevar los “petroprecios”, desplomados en abril hasta mínimos históricos por la
falta de demanda del “oro negro” en tiempos del coronavirus.
La
esperanza de los 13 socios de la Organización de Países Exportadores de
Petróleo (OPEP) y sus 10 aliados independientes es que la reducción del bombeo
conjunto en 9.7 millones de barriles diarios (mbd) -cerca del 10 por ciento de
la producción mundial- reequilibre un mercado desbordado por suministros que
nadie quiere y que amenazan con superar la capacidad de almacenamiento.
El precio
del petróleo intermedio de Texas (WTI) abrió este viernes con otro repunte del
6.16 por ciento, hasta los 20 dólares el barril, motivado por un aumento de los
inventarios estadounidenses menor de lo previsto. A las 9:15 (hora local de
Nueva York)los contratos futuros del WTI para entrega en junio sumaban 1.16
dólares con respecto a la sesión previa del jueves, cuando el Texas se disparó
un 25 por ciento.
Al cierre
del jueves, el precio del barril de petróleo Brent para entrega en junio
terminó en el mercado de futuros de Londres en 25.39 dólares, un 11.85 por
ciento más que al finalizar la sesión anterior, impulsado por los planes de
reapertura de la economía en diversos países, tras el confinamiento por el
COVID-19.
Los datos de
la Administración de Energía de Estados Unidos revelaron que los inventarios de
crudo en el país sumaron unos 9 millones de barriles la semana pasada hasta
alcanzar los 527.6 millones, cerca de 1.5 millones menos de lo que preveían los
analistas. Este dato alivió ligeramente las preocupaciones en el mercado con
respecto al desborde de los sistemas de almacenaje, aunque es un problema que
algunos expertos señalan que todavía no se ha solventado, sino que se ha
ralentizado.
La situación
frente a la congestionada costa californiana es todavía complicada y en ella se
aglomeran cerca de un centenar de barcos petroleros que esperan a que la
capacidad de almacenaje en tierra mejore para poder descargar en puerto todo el
crudo que transportan. Los expertos confían en que una reapertura económica más
rápida de lo previsto podría ayudar a impulsar los precios y a corregir
ligeramente el exceso de oferta que existe actualmente en el mercado.
Según el
acuerdo sellado el 12 de abril por los ministros de la OPEP+ (OPEP y aliados)
en una teleconferencia, las extracciones se mantendrán limitadas durante dos años,
aunque subirán moderadamente a partir de julio, en línea con un paulatino
aumento del consumo de “oro negro” previsto para la segunda mitad del año.
Así las
cosas, la reducción de 9.7 mbd regirá hasta el 30 de junio, pero será de 7.7
mbd durante el resto del año y de 5.8 mbd entre el 1 de enero de 2021 y el 30
de abril de 2022. Estos recortes pueden ser revisados, si fuera necesario, en
la reunión ministerial de la OPEP+ convocada para el 9 y 10 de junio.
Exceptuados
del compromiso han quedado los socios de la OPEP Venezuela, Irán y Libia,
debido a que llevan ya meses sufriendo caídas involuntarias de las actividades
de sus industrias petrolíferas, golpeadas por conflictos internos, crisis y
sanciones.
También
México logró una excepción al recortar solo 100 mil de los 400 mil barriles
diarios que le hubiesen correspondido, después de una insólita intervención del
presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prometiendo que su país se hará
cargo de la rebaja de otros 250 mil en nombre del vecino del sur. No obstante,
cuatro días más tarde de sellarse el acuerdo, México comunicó que solo
mantendrá el recorte en la primera fase, y dejará de hacerlo a partir de julio.
VOLATILIDAD
DE LOS PRECIOSñ
Los precios
del crudo cerraron abril en medio de una extrema volatilidad, sobre todo en EU,
donde WTI entró por primera vez en terreno negativo el 20 de ese mes, cuando
los operadores tuvieron que pagar a cambio de que les quitaran los barriles de
los contratos que vencían, al no tener donde almacenarlos.
El WTI
terminó ese día a -37.63 dólares, con un desplome de más del 300 por ciento en
una sola jornada.
Los
contratos futuros del WTI para entrega en junio sumaban 1.16 dólares con
respecto a la sesión previa. Foto: EFE, Wu Hong, Archivo.
Otros
productores, como Noruega, también comunicaron limitaciones de su bombeo y la
Agencia Internacional de la Energía (AIE) dijo esperar cierres “caóticos” de
yacimientos petrolíferos, todo lo cual profundizará la rebaja de la oferta.
Y es que los
“petroprecios” actuales, si bien han recuperado parte del terreno perdido hace
pocas semanas, siguen, lejos de los más de 60 dólares de principios de año, en
su nivel más bajo desde principios de siglo, inferior al coste de producción de
las extracciones más sofisticadas.
APREMIANTE
ESPERANZA
En medio
de una gran incertidumbre, la esperanza para los países altamente dependientes
de sus ingresos petroleros es que no se produzca una segunda oleada de
contagios por coronavirus a nivel global y que la crisis sea pasajera.
La OPEP
estima que entonces el precio del barril podría situarse en torno a los 40
dólares en la segunda mitad del año, según el presidente de turno de la
organización y ministro de Energía de Argelia, Mohamed Arkab.
“La economía
mundial no permanecerá paralizada por mucho tiempo”, vaticinó Arkab el pasado
fin de semana en una entrevista a la radio nacional argelina.
Coincidió en
esta apreciación con su homólogo ruso, Alexandr Novak, quien en un comunicado
instó a no dramatizar la situación. No obstante, AIE, con sede en París, volvió
a advertir el jueves sobre la dificultad de prever el impacto de la crisis
actual, incomparable con anteriores.
Las
restricciones al movimiento de la población “han causado disminuciones de la
demanda sin precedentes, cuya velocidad y magnitud exceden en gran medida la
flexibilidad normal del mercado de la oferta”, subrayó la agencia, tras estimar
que el consumo petrolero caerá este año un 9 por ciento, hasta su nivel más
bajo desde 2012.
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