miércoles, 20 de mayo de 2020

El verdadero problema es la red.


Atzayaelh Torres.

En medio de un tsunami de comentarios mezclados con intereses y aderezados con repudio personal al gobierno de la #4T de varios comentócratas, busqué un punto más alto en medio de la inundación, para discernir el acuerdo sobre la política de confiabilidad del sistema eléctrico que tanto escozor está causando en muchos.

Debemos partir de que la electricidad que llega a nuestras casas, negocios, etcétera, es transportada a través de una red llamada Sistema Eléctrico Nacional, que administra el Centro Nacional de Control de Energía, el (no la) Cenace, donde tuve la oportunidad de laborar hace algún tiempo y donde me consta que trabajan muchos que tienen primer nivel técnico, cuya capacidad probada es transexenal, y por mucho.

En este contexto, la pesadilla de cualquier sistema eléctrico es no tener forma de llevar a cabo un pronóstico certero de la demanda, es como andar a ciegas. El Cenace notificó oportunamente en abril la caída en la demanda, 9 por ciento para Semana Santa, con miras a profundizarse a 12 y 15 por ciento (ayer su director dijo a senadores que tocó 13.6 por ciento).

Ramón Basanta, CEO ATCO Energía, me explica que para un sistema eléctrico, una caída en la demanda es algo peligroso, pues genera un desbalance que repercute en la frecuencia y altera las líneas de transmisión.

“La mayoría de la gente cree que cuando sube la demanda vienen los apagones, pero en Europa y Estados Unidos es cuando baja la demanda, no cuando sube”, me comenta.

En plena contingencia sanitaria, abunda Ramón, es impensable un shock en el sistema, pues tienes a los hospitales trabajando a más del 100 por ciento, mientras que la mayor parte de la actividad empresarial depende totalmente de las telecomunicaciones.

En este contexto, explica el experto en mercados eléctricos que ha participado en su operación en otros lados del mundo, meter energía renovable no es sencillo cuando tienes un sistema eléctrico con tantas debilidades como el nuestro.

“México tiene un sistema de transmisión que nunca se le invirtió un centavo, la reforma fue sabia en contratos avanzados, subastas, pero ¿cuántos hubo para transmisión?... entre más inteligente sea el sistema, este balance es fácil, pero si lo tengo olvidado no puedo hacer estas situaciones más flexibles, y por eso se dice que no puedo meter esa cantidad de renovables, cualquier gobierno y regulador se debe dar cuenta”, señaló.

En esto último coincidió Paolo Salerno, de Salerno y Asociados, pues el problema de raíz es la infraestructura de transmisión, como gran pendiente de la reforma eléctrica peñista.

“Coldwell presionó durísimo (para sacar adelante la reforma), todos estaban felices cuando ejerció ese poder, impulsando su política energética para la promoción del sector”, pero dejó varios cabos sueltos, siendo la transmisión el más importante.

“Viene la batalla en tribunales, debería presionarse, cúmpleme en redes porque si tú tienes las redes y las has hecho, si tienes la autopista, da igual cómo generes, el problema es que son tan malas, es que no soportan estas (a las renovables)”, acota Salerno.

Pero agrega “¿quién paga por eso? quién es la persona que va a pagar? Debería de ser el Estado quien invierta en esto, pero no lo están haciendo… aprovechan un fast track, una vía administrativa para cambiar la interpretación del sentido de la Ley de la Industria Eléctrica, la falta de infraestructura, que complica y pone siempre en estado de emergencia al sistema eléctrico nacional”, señala Salerno.

Sin duda, y hacia adelante, la gran incógnita y meollo de la polémica continuará siendo la temporalidad del acuerdo, pues hasta el momento no se ha dicho cuánto duraría la medida que a conveniencia muchos interpretan como una afrenta.

"Eólico es más barato, pero mejor meto algo más caro, pero más confiable, y en ese momento rompo la regla del despacho económico. No es malo mientras estemos en un problema con el que estamos", señala Basanta. Así que cuando las empresas logren ampararse por los 17 proyectos y detener el acuerdo, ¿qué van a hacer? ¿seguir subiendo sus Ferraris a una autopista llena de baches? Existen razones técnicas que no se pueden ignorar. Abusados.

Reyes del outsourcing.

De acuerdo con información que llegó a este espacio, la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda, que comanda Santiago Nieto, anda tras los pasos de los tabasqueños Carlos Sala del Rivero y Carlos Duprat Hernández, a quienes ya se les conoce entre los pasillos de la dependencia como los “reyes del outsourcing”, y los cuales a través de su empresa Bussiness Art Group, sostienen una red de negocios sobre dicha actividad (las factureras) que fue condenada por el propio presidente Andrés Manuel López Obrador, y quien informó que cada año le causan pérdidas al erario por 400 mil millones de pesos.

Sin duda es un buen momento para poner orden en este, y muchos otros casos de compañías que utilizan argucias fiscales para acumular riqueza de la noche a la mañana, y que tanto han hecho daño al Gobierno de México, sobre todo, en momentos donde el gobierno tiene frente a sí uno de los retos más importantes en materia presupuestaria en el corto plazo, pues es importante que cuente con los recursos suficientes para garantizar que se lleven a cabo las grandes obras productivas que tiene comprometidas, como la Refinería de Dos Bocas, el Tren Maya, entre otros, y que son punta de lanza en la estrategia de reapertura y recuperación económica toda vez que termine esta crisis de la pandemia del Covid-19.

Estos personajes, me cuentan allegados al caso, gobiernan un imperio que se extiende desde Puebla y la costa del Golfo de México (tocando por supuesto a empresas relacionadas con el sector energético, incluso algunos relacionados con el huachicoleo), y llega hasta Cancún, donde tienen sus oficinas en un edificio a escasos metros del centro de mando del Servicio de Administración Tributaria de aquel destino turístico (así), y de acuerdo con denuncias que ya se persiguen, estarían involucrados también paraísos fiscales. Atentos.

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