Por Dulce
Olvera.
Ante la falta de producción y autosuficiencia
en México, las farmacéuticas británica GlaxoSmithKline y la francesa Sanofi
Pasteur acaparan la comercialización de vacunas en México, junto con la
estadounidense Schering Plough, de acuerdo con los registros de la Secretaría
de Salud y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgo Sanitario
(Cofepris) hasta febrero de 2020.
Mientras,
“está abandonada” Laboratorios de Biológicos y reactivos de México (Birmex), la
productora de vacunas estatal constituida en marzo de 1999, dijo a SinEmbargo
la virotecnóloga Laura Palomares, investigadora del Instituto de Biotecnología
de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien coordina a un grupo
de científicos que está haciendo una vacuna contra la COVID-19.
Al menos
desde 2006, finales de sexenio de Vicente Fox Quesada, por la dependencia a las
importaciones Birmex ha padecido irregularidades con el proveedor Sanofi
Pasteur. Y en 2009, en pleno brote del virus AH1N1 en el Gobierno de Felipe
Calderón Hinojosa, falló en la distribución de dosis de vacunas contra esa
pandemia a las instituciones de salud, y de 2009 a la fecha, ya con COVID-19,
no ha terminado de construir una planta en Cuautitlán Izcalli para producir
vacunas contra la influenza, por lo que Sanofi Pasteur se encarga de ello, de
acuerdo con informes de la Auditoría Superior de la Federación (ASF).
Desde
hace una década, el órgano autónomo fiscalizador pidió a la Cámara de Diputados
asignar más recursos a Birmex para investigación e infraestructura para que
esté en condiciones de producir las vacunas para su aplicación y enfrentar este
tipo de emergencias.
Pero fue
hasta 2019, ya en la dirección de Laura Velázquez, cuando se aumentó un 50 por
ciento su presupuesto de 2 mil 731 millones de pesos en 2018 a más de 4 mil 112
millones de pesos. Para 2020 cuenta con más de 5 mil 900 millones, muestran
datos de la Secretaría de Hacienda.
Aunque la
compañía cuenta actualmente con ocho registros de vacuna ante la Cofepris, solo
produce, según su página oficial, la vacuna contra el tétanos y la difteria,
así como la antipoliomielítica y el resto solo las distribuye. Pero en
territorio nacional se producen principalmente dos vacunas. La mexicana
Probiomedic fundada en los 70 fabrica la que es contra la Hepatitis B y Sanofi
Pasteur inicia el principio activo contra la influenza, pero la concluye en Francia,
de acuerdo con Palomares.
LA PLANTA
QUE NO SE CONCLUYÓ.
Hasta la
fecha, mientras el Valle de México atraviesa por el pico de contagios de la
COVID-19, Birmex publica en su página oficial que el proyecto pretende desde
2009 consolidar una planta productiva en Cuautitlán, Estado de México, para
producir la vacuna contra… la influenza, “a fin de ya no depender de la
producción internacional, consolidar la producción en México y lograr ahorros
de divisas importantes para el país”.
Pero no
se concluyó, dice el libro blanco “Asociación público privada Birmex-Sanofi
(2012-2018)”. De hecho, en 2017 tuvo que demolerse y empezar desde cero.
Mientras tanto, “Sanofi Pasteur sigue desarrollando los productos necesarios
para la vacuna de la influenza y de los combos en sus instalaciones de
Ocoyoacac, Estado de México”.
La Auditoría
Superior de la Federación concluyó en una auditoría que Birmex compró por
237 millones 229 mil pesos la planta en el municipio mexiquense y gastó otros
720 millones en acciones para remodelación y equipamiento, por lo que invirtió
957 millones 356 mil pesos “sin que lograra iniciar operaciones, lo que denota
falta de planeación y deficiencias en la ejecución y supervisión”.
En el
Programa Nacional de Salud 2007-2012 del Gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, se
establece la necesidad de una planta para los Laboratorios de Biológicos y
Reactivos de México (Birmex) para producir vacunas por lo que desde 2009 se
elaboraron los proyectos de la ingeniería conceptual y básica del proyecto de
influenza, a cargo de la empresa Jacobs de Francia. Ese año, cuando brotó la
pandemia de influenza que se preveía desde 2007, solo se ejecutaron
demoliciones y preparación de las áreas para la construcción de los módulos de
producción de la vacuna.
De los 368
millones 171 mil pesos autorizados en el Presupuesto de Egresos de la
Federación de 2009 para la construcción de la planta se ejercieron
únicamente 93 millones 647 mil pesos, “lo cual revela una planeación inadecuada
del ejercicio del gasto al disponer de mayores recursos para la adquisición de
equipos que para la construcción de la planta, en virtud de que no se contaba
con la totalidad de los estudios y proyectos requeridos”, detectó la Auditoría
Superior de la Federación, así como un subejercicio de 20 millones 604 mil
pesos respecto del presupuesto modificado “sin que exista evidencia del destino
final de esos recursos”.
Durante
marzo y julio de 2010, Birmex realizó dos procesos de licitación pública para
la remodelación y adecuación en la obra civil de la planta de Cuautitlán, pero
fueron declaradas desiertas “por falta de previsión respecto a la capacidad
técnica necesaria”, por lo que adjudicó la obra de manera directa e inició los
trabajos de remodelación en octubre de 2010; “sin embargo, se detectaron
diversas desviaciones en calidad y tiempos de entrega por parte del
contratista, y fallas de calidad en la estructura metálica construida”.
Entonces en
el segundo semestre de 2011, ante la “incapacidad” de Birmex de concluir el
proyecto, se suscribió un convenio de colaboración con la Dirección General de
Desarrollo de la Infraestructura Física de la Secretaría de Salud, para
transferir la ejecución y supervisión del proyecto.
Pero en el
periodo de 2012 a 2014, “se presentaron diversos problemas” que impidieron
que el proyecto de la planta de vacunas pudiera iniciar sus operaciones, entre
ellos, la falta de previsión del contratista y de las empresas supervisoras
para resolver la coordinación de espacios de los sistemas contra incendio y de
distribución de agua, así como problemas entre la Dirección de la Secretaría de
Salud y la empresa de supervisión, así como la falta de personal capacitado
para la construcción y remodelación de la planta.
Todavía en
el cuarto trimestre de 2014 se identificaron varios pendientes para
concluirla: el área técnica debía ser desmantelada completamente y
reconstruida, las esclusas de aire en el área de formulación y llenado
requerían una revisión de clasificación y diferenciales de presión, las áreas
técnicas y los laboratorios de control de calidad requerían ser revisados con
detalle y algunas partes ser reconstruidas, las tuberías y la red de ductos no
estaban protegidas adecuadamente y existía potencial de corrosión.
Ante ello,
el 7 de abril de 2015 Birmex y la empresa Sanofi Pasteur acordaron un
contrato de Asociación Público Privada, por medio del cual la empresa francesa
realizaría las actividades asociadas con la construcción, puesta en marcha y
operación, llenado y empaquetado de vacunas en la planta de Cuautitlán Izcalli
(por un periodo de 15 años), para que Birmex pudiera obtener el conocimiento
requerido para operar esa formulación, llenado y empaquetado, una vez concluido
el periodo. El desarrollador se comprometió a concluir la planta con una
inversión de 824 millones 350 mil pesos y Birmex se comprometió a adquirir la
producción de más de 533 millones de dosis en esos años.
Pero el
proyecto se retrasó por un periodo de 27 meses más por diversos convenios
modificatorios del 1 de septiembre de 2015 al 29 de diciembre de 2017. Dado que
la producción nacional de vacunas contra la influenza estaba programada para
iniciarse en 2008, su incumplimiento generó un Costo Social de Espera Pública
para el país de mil 523 millones de pesos de enero de 2009 a diciembre de 2017,
calculó la Auditoría Superior de la Federación; su compromiso de más de 533
millones de dosis se redujo a 247 millones, y como resultado de la revisión
estructural de la planta, se llegó a la conclusión de que no tenía la capacidad
óptima para soportar las cargas de las instalaciones del proyecto de APP, “por
lo que se acordó demolerla y construir una nueva planta, con un costo de 3 mil
040 millones de pesos”.
Laboratorios
de Biológicos y Reactivos de México (Birmex), con antecedentes desde 1921 con
el Instituto Nacional de Higiene y el Instituto Nacional de Virología, fue
constituida como empresa estatal el 11 de marzo de 1999. La Auditoría
Superior de la Federación (ASF) halló en 2006, finales de sexenio de Vicente
Fox Quesada, fallas de sus proveedores en entregas de vacunas, pago duplicado
sin reembolso y vacunas caducadas.
“De los
13 contratos de adquisición de vacunas seleccionados para la revisión, se determinó
que en 5 casos los proveedores entregaron con atraso los bienes adquiridos o no
se entregaron los bienes, sin que Birmex haya aplicado las penas convencionales
pactadas en los contratos de adquisición, por lo que se presume un probable
daño al erario público por un monto de 4 millones 783 mil dólares (52 millones
025 mil pesos al tipo de cambio de 10.87 pesos)”, dice la auditoría.
Se trata
de los contratos de alianza y representación comercial “Influenza” y “Pneumo
23”, celebrados con Aventis Pasteur y Sanofi Pasteur, los días 3 de marzo de
2004 y 13 de octubre de 2005, respectivamente.
Hasta
diciembre de 2007 Sanofi Pasteur no había pagado la sanción: “en los
contratos GA2006/591 y GA-2006/037 adjudicados al proveedor Sanofi Pasteur se
realizaron convenios modificatorios después de la fecha de vencimiento de las
entregas pactadas en los 5 contratos por 2 millones 560 mil dólares sin que se
aplicaran las sanciones previstas”.
Además
del daño al erario por más de 4 millones de dólares, “el atraso en la entrega
de las vacunas del contrato GA-006/591 adjudicado al proveedor Sanofi Pasteur
originó que Birmex fuera sancionado por el ISSSTE y el IMSS por 6 millones 371
mil pesos, por no entregar la vacuna en el tiempo estipulado con esos
institutos”, añade
el informe.
Asimismo, se
descubrió un pago duplicado. El 3 de febrero de 2006, el Instituto de Seguridad
y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) celebró un
contrato con Birmex para que le suministrara 325 mil envases de vacuna triple
viral (SRP) a un precio total de 588.2 miles de dólares, por lo que la empresa
estatal celebró el contrato GA2006/033 con el proveedor Grit Overseas Private
Limited para la adquisición de los envases a un precio total de 494.0 miles de
dólares, pero éste entregó directamente al ISSSTE.
Aunque el
ISSSTE pagó los 588.2 miles de dólares directamente a Grit, adicionalmente, el
10 de octubre de 2006 Birmex le “liquidó indebidamente” al proveedor 266.0
miles de dólares, “lo que ocasionó que el pago fuera duplicado”. A diciembre de
2007, Birmex no había llegado a un acuerdo para que le reintegre el importe
equivalente a 3 millones 917 mil pesos al tipo de cambio de ese año.
La Auditoría
Superior de la Federación también observó que servidores públicos de Birmex
autorizaron la recepción de vacunas con fecha de caducidad menor que la
solicitada en las requisiciones de compra y en los contratos adjudicados, lo
que ocasionó que el IMSS devolviera un total de mil 446 frascos con un importe
de 3.7 miles de dólares equivalente a 40 mil pesos por caducidad vencida.
Además, al
31 de diciembre de 2006 el Almacén Central de Productos Terminados mantenía
un total de 36 mil 520 frascos de lento movimiento, de los cuales 35 mil 737
frascos, por 265.4 miles de dólares, y 735 frascos, por importe de 55.6 miles
de pesos, fueron desalojados en los meses de julio y noviembre de 2007 por
presentar caducidad.
Además de
la planta fallida para producir vacunas contra la influenza, el órgano autónomo
fiscalizador halló que en el 2009, por la pandemia del virus de la influenza
Birmex le compró por adjudicación directa 30 millones 215 mil dosis de la
vacuna a Sanofi Pasteur y a Glaxo Group (GalaxoSmithKline) por 2 mil 442
millones de pesos, de las cuales vendió 28 millones 007 mil dosis a
instituciones de salud a través de 14 contratos al Instituto Mexicano del
Seguro Social (IMSS), al Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica y Control
de Enfermedades (CENAVECE), a Servicios de Salud de Nuevo León, a Petróleos
Mexicanos (PEMEX), al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los
Trabajadores del Estado (ISSSTE), a la Comisión Nacional para el Desarrollo de
los Pueblos Indígenas (CDI) a la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) y a
la Secretaría de Marina (SEMAR).
Pero aunque Birmex
se comprometió a realizar una primera entrega al 31 de diciembre de 2009 por 8
millones 130 mil dosis, solo entregó 5 millones 521 mil (el 67.9 por ciento),
“debido a que dependía de los fabricantes de la vacuna y a sus propias
limitantes, ya que no cuenta con la infraestructura necesaria para producir las
vacunas y enfrentar los brotes epidémicos que se presentan en el país”,
observó la ASF.
El contrato
de más de 2 mil millones fue con la británica Glaxo Group Limited, donde se
estipuló que al 31 de diciembre de 2009 se deberían entregar 3 millones de
dosis, pero se recibieron 1 millón 906 mil 500 dosis, por lo que quedaron
pendientes de entregar más de un millón 093 mil dosis, por las cuales se debió
aplicar la penalización y cobrar un euro por cada día de atraso (asciende a 9
euros). Se sancionó al proveedor con 15.00 euros y se recuperaron 0.2 miles de
pesos.
Del contrato
suscrito con Sanofi Pasteur, Inc. al 15 de diciembre de 2009 se debieron
entregar 5 millones de dosis de la vacuna AH1N1; sin embargo, se recibieron 2
millones 152 mil 500 dosis y las restantes fueron recibidas el 22 de diciembre
de 2009, por lo que se debió aplicar una penalización. Birmex aplicó la
penalización por 602 mil 916.80 euros, y se recuperaron más de 9 millones de
pesos.
Finalmente, en
la Cuenta Pública de 2014, ya en el Gobierno de Enrique Peña Nieto, la ASF
observó que “en 45 facturas por servicios de distribución de vacunas, el precio
de venta osciló entre 2.1 y 5.3 pesos, no obstante, el precio de lista
autorizado por el Consejo de Administración fue de 7.5 pesos, por lo cual
Birmex dejó de obtener 17 millones 423 mil pesos”.
También detectó
un probable daño al patrimonio de Birmex por 9 millones 148 mil pesos debido a
que se tomaron del inventario 16 mil 761 vacunas para cumplir en tiempo y forma
con el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del
Estado (ISSSTE), ya que el proveedor informó que canjearía esas vacunas en
junio de 2014, pero se constató que no se había realizado al 3 de diciembre de
2015.
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