Por Zósimo
Camacho.
Cerca del
70 por ciento del presupuesto de la CNDH se utilizó en 537 viajes, viáticos,
comidas, promoción de imagen de los funcionarios, sueldos de más de 150 mil
pesos, adquisición de decenas de automóviles de lujo y blindados y
contrataciones onerosas de hasta cinco personas para una misma actividad,
señala en entrevista la actual presidenta del organismo. Además, se descubrió
un negocio de venta por internet de diplomas otorgados por la institución. Ya
se realizan auditorías y “se fincarán responsabilidades”, advierte.
Lo que menos
hacía la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) era defender derechos
humanos. La serie de irregularidades administrativas y el dispendio en el
ejercicio de recursos públicos revelan que siempre fue una oficina para
“simular”, señala Rosario Piedra Ibarra.
En
entrevista con Contralínea, la actual presidenta del organismo asegura que
el 70 por ciento del presupuesto anual de la institución se utilizó –durante la
gestión anterior de Luis Raúl González Pérez– en actividades ajenas a la
defensa de los derechos humanos y confirma lo revelado por Contralínea la
semana pasada: la adjudicación directa de contratos, por decenas y cientos de
miles de pesos, a periodistas, abogados y empresas por “asesorías” y
actividades que difícilmente se pueden justificar.
“El
presupuesto era usado, sobre todo, para hacerse de esta imagen falsa de la
Comisión que dizque funcionaba, pero en realidad no hacía nada por las
víctimas. Cerca del 70 por ciento del presupuesto se destinaba a gastos de
difusión de la imagen, viajes al extranjero, comidas, viáticos, pero nunca a lo
que debía ser: atender a las víctimas”, advierte.
Además, descubrió
negocios que algunos funcionarios realizaban con los recursos de la
institución, como la venta de diplomas de las especialidades, diplomados,
seminarios y cursos que imparte. También, la adquisición de decenas de
automóviles de lujo y blindados para uso privado de los funcionarios; están en
proceso de venta 42 de ellos. Y la creación de cargos a modo que no están
contemplados en la Ley de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, como la
Secretaría Técnica del Consejo Consultivo, que hasta la fecha encabeza Joaquín
Narro Lobo, hijo de quien fuera Secretario de Salud con Peña Nieto y rector de
la Universidad Nacional Autónoma de México por dos periodos: José Narro Robles.
Rosario
Piedra Ibarra Informa que, ante el cúmulo de irregularidades en el ejercicio de
los recursos públicos, ya se se realizan auditorías –a cargo de una oficina
externa– y se preparan las denuncias correspondientes. “Se fincarán
responsabilidades”,
advierte.
El
presupuesto de este 2020 todavía lo había delineado la administración pasada.
Por eso explica que, recién tomó posesión, ordenó hacer ajustes para ahorrar
entre el 20 y el 30 por ciento, “e incluso en algunas áreas se logró hacer la
reducción de hasta un 60 por ciento”.
Contralínea ha
documentado gastos onerosos, durante la administración anterior, en la oficina
de la propia Presidencia (a cargo de González Pérez) y en la de Comunicación (a
cargo de Néstor Martínez Cristo en 2015 y de Jesús Cuevas López de 2016 a
2019). ¿Qué áreas vieron disminuido su presupuesto y en cuáles aumentaron? –se
le pregunta.
—Lo
reasignamos hacia las áreas sustantivas: la Atención a Víctimas, Quejas, las
Visitadurías y se quitó a las áreas en las que se simulaba y que eran para el
dispendio. Era una estructura hecha para simular y de manera tramposa se
presentaban los informes. Por ejemplo, se presentaban oficios, se les asignaba
un número de folio, como si fueran algunos proyectos, y los ponían como quejas
concluidas o casos cerrados. Era una situación de engaño hacia la población
porque se concluían las quejas, pero no las habían atendido. Era muy grave
porque marcaban en sus estadísticas que se había resuelto un gran número de
quejas, pero nunca se atendieron realmente.
Qué
porcentaje de los recursos se utilizaba para actividades no sustantivas de la
CNDH.
—El
presupuesto era usado sobre todo para hacerse de esta imagen falsa de la
Comisión. Pero en realidad no se hacía nada por las víctimas. Cerca del 70 por
ciento del presupuesto se destinaba a gastos de difusión de la imagen, a viajes
al extranjero, comidas, viáticos, pero nunca en lo que debe ser: en atender a
las víctimas. Por eso, desde que entramos, impulsamos una reforma para cambiar
a la CNDH, que deje de ser burocrática, y que sirva realmente para defender al
pueblo, para lo que se dijo que fue creada.
¿Siguen los
mismos sueldos? La administración anterior incluso promovió amparos e hizo
lo posible porque no se les redujeran sus percepciones mensuales. Además de los
sueldos formales, documentamos cobros en los que, en algunos funcionarios,
alcanzaron los 400 mil pesos al mes.
—No, eso
se acabó. Los sueldos de los altos mandos eran muy altos y tuvimos que
reclasificarlos a la baja. Ahorita ningún alto mando gana más que el presidente
[de la República], tal como lo dice la Ley de Austeridad. También se retiraron
los bonos, las ayudas, había estímulos falsos y se retiraron choferes. Había
una Secretaría Particular que, junto con las coordinaciones administrativas,
tenía banda ancha para el presupuesto. Eso ya se eliminó. Y también se
eliminaron todos los gastos superfluos, como los teléfonos celulares, los
hoteles, comidas, bebidas; era un dispendio espantoso.
También
se contrataban de manera directa “asesores” para realizar actividades que
podría realizar el personal del servicio profesional de carrera. ¿Continúan
vigentes algunos de estos contratos?
—Se están
retabulando los salarios de los personales operativos y profesionales y estamos
reformando las Visitadurías adjuntas, nivelando su salario y nos estamos
asegurando de que quienes estén trabajando ahí estén realmente capacitados para
ello. Sí, había hasta cinco sueldos diferentes para un mismo puesto. Por
ejemplo, había directores, algunos ganaban 108 mil pesos y otros 66 mil pesos,
había investigadores que ganaban más de 100 mil pesos y otros con un sueldo de
60 mil pesos. Era también inexplicable porque era el mismo trabajo, la misma
función. Y lo más grave es que los que ganaban más eran los que menos
trabajaban.
“Existían
proyectos que se acordaban con grupos y organizaciones y también con universidades,
pero eran también para repartir los recursos discrecionalmente. Era otra
simulación. Se detectaron esos gastos excesivos en viáticos, en gasolina, en
pagos de peaje y en todo aquello que creyeran necesario, pero sin ninguna
justificación de que realmente fuera a impactar en el trabajo de la Comisión.
Incluso encontramos personal que aparecía en nómina y no se presentaba a
laborar.”
¿Cuánto
dinero se fue en viáticos y viajes durante la administración pasada, según lo
que ha detectado la nueva administración?
—Todos
los viáticos se ejercían discrecionalmente y de manera muy abundante. De enero
de 2015 a junio de 2019 encontramos que la Comisión gastó más de 8 millones de
pesos en comidas, reuniones y 537 viajes, 82 de ellos al extranjero. Se trata
de viajes que no tenían ninguna justificación y que eran un pretexto para salir
a pasear. Y en ese mismo periodo la oficina de la Presidencia (González Pérez)
recibió viáticos por casi 2 millones de pesos. Es decir, tenía su sueldo muy
alto y luego aparte recibió esos casi 2 millones de pesos en ese periodo.
Había gastos
de servicios médicos mayores que se renovaban prácticamente cada 3 meses por
cientos de miles de pesos. ¿A quiénes amparaban estos servicios de gastos
médicos mayores? –se le pregunta.
—Eran
muchos los empleados, pero en algunos casos se aplicaba discrecionalmente. Eso
ya también desaparece. Nosotros ya nos habíamos adelantado a eso que señala,
pues ya no existe eso para ninguna de las áreas. Si todos tenemos el servicio
del ISSSTE [Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del
Estado], pues para qué queremos aparte un seguro de gastos médicos mayores y
con dinero que no está destinado para eso.
No es todo.
Piedra Ibarra cuenta ya con un diagnóstico del uso de recursos de la CNDH. Lo
hallazgos le siguen sorprendiendo. “Hay un sinfín de automóviles. Y éstos
tenían un uso discrecional, para uso privado, cuando esos automóviles se supone
que eran para desempeñar los traslados a alguna comisión que se tuviera.
Algunos de ellos eran lujosos, otros eran blindados. Se retiraron ya
inmediatamente, ya estamos iniciando un proceso de venta de esos automóviles y
vamos a empezar con 42, pero son muchos más”.
Las
irregularidades alcanzan también al área de educación, que vendía los cursos y
los diplomas de todos los programas educativos que ofrece la Comisión. “Lo
hacía de manera descarada. ¿Sabe cómo lo descubrimos? Descubrimos que los
vendían en [la página de ventas por internet] Mercado Libre por 150 pesos. Ya
está en curso una demanda. Eso lo encontramos de casualidad”.
—¿Han
presentado denuncias ante el cúmulo de irregularidades detectadas? ¿Se ha dado
parte a las autoridades?
—No puedo
abundar de una manera más profunda porque estamos en curso de realizar
auditorías. La contingencia [sanitaria por la pandemia de COVID-19] nos ha
limitado un poco, pero ya se está llevando a cabo una auditoría seria. Estamos
denunciando todo. Todo lo que se diga va a ser comprobable y vamos a fincar
responsabilidades donde se requiere y contra quien lo requiere.
—¿Ha
encontrado resistencias al interior de la CNDH para llevar a cabo esta reforma?
—Hemos
encontrado anomalías. Lo más asombroso es que nunca nadie se había dado cuenta
de esto, ni el Órgano Interno de Control [cuyo titular en el periodo de
González Pérez fue Eduardo López Figueroa]. Esa es una resistencia muy
evidente. Cómo pudieron haber ocurrido estas cosas tan graves y nadie dijo nada.
Pero nosotros vamos a seguir hasta hacer de la Comisión ese organismo que tanto
se necesita aquí en México.
—¿Pero ya
hay autoridades al tanto, de manera oficial, de lo que han encontrado?
—Ahorita
estamos en el proceso inicial de la auditoría. En este momento nosotros no
podemos hacer ninguna cuestión hasta no tener todo bien comprobado, porque
tampoco nos gusta a nosotros fincar responsabilidades o denunciar sin tener las
pruebas suficientes.
—¿Quién está
realizando la auditoría?
—No le
puedo decir, por lo mismo, pero sí que es un organismo externo.
—¿Quién
solicita la auditoría? ¿La propia Presidencia de la CNDH?
—La
Oficialía Mayor.
—¿Habrá
denuncias penales?
—Hasta
ahorita no hemos hecho ninguna denuncia penal; estamos apenas iniciando en ese
proceso de la auditoría. Y si de ahí se derivaran elementos para una denuncia
penal, pues obviamente que la haríamos.
—¿Pero la
demanda que señaló por la venta de diplomas sí se ha efectuado ya?
—Sí se
interpuso una denuncia en ese caso y en el que encontramos: que en el
Reglamento anotaron puestos inventados, y que una de esas áreas inventadas es
la Secretaría Técnica. Entonces, ahí sí ya se interpuso una denuncia y está en
curso la investigación. Vamos a proceder en lo que se resuelva.
¿Ante quién
se interpuso esa denuncia?
—Ahorita
no le puedo decir por la cuestión de que debemos mantener la discreción para
poder llevar a cabo la investigación.
Señala
que la transparencia en el ejercicio de los recursos públicos y el combate a la
corrupción es un aspecto sustancial de la transformación de la CNDH. El otro,
es una reforma a la Ley del propio organismo “para hacer de la Comisión una que
realmente atienda a las víctimas, que las defienda y que no sea otra mera
simulación que nada más disfrace esa continuidad mediante reacomodos
burocráticos. Para eso vamos a pedir la sensibilidad de parte de los senadores
de la República ya que esté lista esa iniciativa.
En qué
sentido irá la reforma que propone
—Estamos
revisando el Reglamento para que esté acorde con la Ley de la misma Comisión,
porque nos hemos encontrado que han cambiado el Reglamento a su antojo y
tenemos áreas inventadas en ese reglamento que no existen en la ley. Un caso es
el de la Secretaría Técnica, que no tiene ninguna razón de existir. Esperamos
que el Consejo Consultivo apoye este esfuerzo de lo que vamos a proponer.
Cuál va a
ser el enfoque y la agenda de esta CNDH a su cargo. Ya está fuera del ámbito
del grupo que la controló desde su inicio y hasta noviembre pasado.
—Todas
las quejas que lleguen de colectivos, de personas, tienen que ser atendidas de
forma expedita; tiene que buscarse una solución rápida. Ese será el principal
cometido. Algo con lo que nos encontramos es que llegaban las quejas y se
quedaban ahí un tiempo muy largo, cuando se les daba respuesta. A otras no se
les daba respuesta, no se les asignaba el folio y, entonces, no se
contabilizaban. Queremos que realmente estemos dando una respuesta expedita y
de justicia a las víctimas. En caso de que no haya justicia para las víctimas,
ya estaremos iniciando los procedimientos pertinentes y haciendo exhortos,
pronunciamientos o recomendaciones. Buscaremos algún otro mecanismo que
fortalezca las acciones de la Comisión con la reforma a la Ley que estamos
preparando.
¿Le afecta
el respaldo que públicamente hizo el presidente de la República, Andrés Manuel
López Obrador, a su nombramiento? ¿Afecta la independencia con la que debe
conducirse la CNDH?
—No,
porque el presidente sólo reconoció que hemos tenido una trayectoria de lucha,
que siempre hemos estado pugnando porque exista justicia, que no exista
represión, que no existan las desapariciones forzadas; reconoció una vida de
lucha. Pero a la vez yo ya he hecho recomendaciones, exhortos, sobre algunas
cuestiones específicas del gobierno federal. Y no necesariamente porque se me
reconoció públicamente ahora me las están aceptando. Yo las seguiré emitiendo
cuando tenga el fundamento, cuando crea que son justas las peticiones de las
víctimas. Lo voy a seguir haciendo.
En materia
de libertad de expresión y derecho a la información, en el país perduran el
acoso, el asesinato de periodistas, las campañas y ataques contra quienes
investigan. ¿Está contemplada esta situación dentro de la agenda de la actual
CNDH?
—Sí, así
es. Y aprovecho para reiterar lo que señalamos en el breve comunicado de
solidaridad con ustedes por los ataques que recibieron en días recientes. Está
en nuestra agenda, como una de las prioridades, la libertad de expresión.
Amenazar, atacar, asesinar a periodistas es algo gravísimo porque no sólo se
está privando la vida muy valiosa de todo ciudadano, sino también se está
privando a todo el país de que se conozca la verdad. Es un derecho fundamental.
Con
respecto de los desaparecidos, sabemos que la Guerra Sucia, iniciada en la
década de 1960, no se ha ido de nuestro país. A los desaparecidos de la década
de 1970 y 1980 se suman los de Ayotzinapa, por solamente mencionar a los casos
más conocidos de los últimos años; pero hay muchos más. ¿Qué papel va a jugar
la CNDH para incidir en que regresen o, por lo menos, saber qué fue lo que pasó
con todos ellos?
—Además
de la denuncia, haremos todo lo que consideremos necesario por dar con el
paradero de las personas desaparecidas y porque no queden impunes los crímenes.
El fenómeno de la desaparición forzada es un delito de lesa humanidad que,
desafortunadamente, lejos de disminuir, se incrementó. Creíamos antes que la
Guerra Sucia había sido un periodo, pero ahora sabemos que no fue así. Fue una
práctica del Estado mexicano que en el pasado reciente se utilizó para
atemorizar y controlar a la población. Es un terrorismo de Estado. Porque lo
que pasó en los 2 sexenios anteriores [de Felipe Calderón (2006-2012) y Enrique
Peña Nieto (2012-2018)] fue genocidio. ¿Cómo es posible que haya muerto tanta
gente y que aquí también incluso organismos internacionales no ejercían
acciones más contundentes?
Como parte del
Comité ¡Eureka!, usted ha buscado desaparecidos desde 1977. ¿Qué pueden esperar
los familiares de los desaparecidos y la sociedad de la CNDH ahora que está
encabezada por usted?
—Se creó
una oficina especial para los desaparecidos políticos de la Guerra Sucia del
Pasado Reciente, nosotros así le llamamos, precisamente, porque creemos que es
un saldo pendiente, una deuda del Estado mexicano con todas estas personas de
las que tenemos que esclarecer su paradero. Encontrando la verdad vamos a
encontrar la justicia. Saber lo que pasó con ellos es el hilo conductor, pues
también nos va a dar muchas pistas para dar con los desaparecidos actuales.
¿Pero hay
ahora desde la CNDH una posibilidad de coadyuvancia distinta, eficiente?
—En el
pasado fue simulación y nosotros no queremos simulación. En el pasado se
crearon organismos. La misma Comisión que hoy me toca presidir fue una
simulación. Fue un elefante blanco para hacer creer que se iban a atender los
derechos humanos, que se iban a defender a las víctimas y eso no sucedió. Esto
no puede pasar más. Tenemos que avanzar hasta donde nos sea posible en este
tiempo. Cuando menos, sentar las bases de que todo sea transparente, de que la
justicia funcione como debe de funcionar y que siempre el pueblo tenga la seguridad
de que puede acudir a una instancia que lo va a ayudar.
Rosario
Piedra informa que, en este periodo de contingencia sanitaria, la CNDH no ha
dejado de trabajar. Atiende quejas las 24 horas de todos los días. Las oficinas
solamente están abiertas para las áreas sustantivas “y ahorita ya estamos
planificando la reapertura gradual, escalonada. Estamos diseñando un plan”.
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