Por Jaime
Luis Brito.
La falta
de liderazgo del gobierno de Cuauhtémoc Blanco Bravo se hizo patente cuando no
logró que la mayoría de los ayuntamientos aprobara la reforma electoral
constitucional recién acordada en el Congreso del estado y cuyos beneficios más
importantes son para su partido Encuentro Social.
Al menos 19
de los 36 cabildos votaron en contra de la minuta que el Legislativo local
aprobó el martes pasado y que además de ampliar de 20 a 24 el número de
legisladores quitaba candados para que los partidos que obtuvieron
recientemente su registro puedan coaligarse y sean aspirantes a diputados
plurinominales.
Los
cabildos no sólo mostraron su molestia con la ventajosa aprobación del martes
pasado, sino que además hicieron patente el enojo que existe contra el
Ejecutivo local que prácticamente los mantiene en la zozobra por la falta de
recursos financieros para la operación municipal.
Endeudados
y con enormes problemas para cumplir los servicios públicos, la mayoría de las
comunas de Morelos han tenido que enfrentar solos la pandemia del covid-19, que
ha profundizado los problemas de viabilidad financiera de los ayuntamientos.
A pesar
de que ha habido varias reuniones con el gobernador y su equipo, las respuestas
han sido más bien amenazas y advertencias de alinearse o rascarse con sus
propias uñas.
Pero
también, los alcaldes han recibido varias señales de que el Congreso local
no está dispuesto a hacer nada por ayudarles a resolver sus problemas. Ni en
medio de la pandemia, los alcaldes lograron que se creará desde el Legislativo
un plan para rescatar a los municipios. Ello ha tenido ahora una respuesta
contundente.
Así, por
ejemplo, Cuernavaca ha tenido que solicitar un empréstito de 93 millones de
pesos para poder cubrir la nómina de la quincena pasada; en tanto, Jiutepec
tuvo que reducir los salarios de los integrantes del cabildo, así como de los
mandos altos y medios para generar ahorros que le permitan cumplir con sus
compromisos.
Así, aunque
Blanco Bravo llegó al poder impulsado por la misma coalición que llevó a Andrés
Manuel López Obrador a la Presidencia, en la entidad los partidos Morena y del
Trabajo no mantienen buena relación con el mandatario estatal. Por ejemplo, los
cabildos de Cuernavaca, Cuautla, Amacuzac, Atlatlahucan y Tlaquiltenango,
gobernados por candidatos de la coalición, votaron en contra de la reforma
electoral.
Los otros
13 municipios que también concretaron el revés a la nueva legislación fueron,
Emiliano Zapata, Tepalcingo y Ocuituco, gobernador por el Partido Verde;
Tlalnepantla, Totolapan y Zacatepec, de Nueva Alianza; Yecapixtla y Tetecala,
del PAN; Xochitepec, del PRI; Yautepec, del PRD; Zacualpan de Amilpas, de
Movimiento Ciudadano; Jantetelco, del local Partido Humanista; Coatlán del Río,
con alcalde declarado independiente; y Hueyapan, gobernado por un Concejo
Indígena.
Vencido el plazo
para la reforma electoral el pasado 31 de mayo, los diputados locales están
impedidos luego del revés dado por los cabildos, de llevar a cabo una nueva
legislación para los próximos comicios de julio de 2021. La reforma fue
aprobada la madrugada del martes pasado, rebasado el plazo, pero con la
estratagema de la detención del reloj legislativo.
El
rechazo de la reforma resulta un hecho sin precedentes en la entidad, y
representa un nuevo fracaso para el gobierno de Cuauhtémoc Blanco, cada vez más
aislado y con menor margen de maniobra, con un estado en crisis económica y con
la delincuencia peleando el territorio y dejando una estela de muerte por todos
lados.
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