Gustavo De
la Rosa.
Acerca de la
caravana vehicular contra AMLO, como diría Judith Reyes pero a contrario sensu,
entonces nosotros pedíamos y ellos nos contestaban, ahora ellos piden que se
vaya AMLO, así que nos toca contestar “pidan lo que quieran, pero al Señor que
está en el Cielo”.
Acerca de la
violencia generalizada en Estados Unidos, que estalló a partir de que un
policía imbécil, creyéndose intocable porque su ídolo es presidente de la
nación, acabó con la vida de un afroamericano; en aquel país, la vida de los
negros se respeta en la medida en que obedezcan al sistema racista, y hoy el
país de las hamburguesas siente el odio racial , así como las minorías no
blancas han sentido el odio del sector blanco más inhumano y retrógrada, que
cobró fuerza por el lenguaje y las actitudes agresivas y racistas de Trump. La
reflexión es sencilla, siembra vientos y cosecharás tempestades.
Finalmente,
en México se ha iniciado el camino hacia la nueva normalidad, partiendo del
semáforo epidemiológico en rojo; pero se les confía demasiado a los dueños de
los negocios, de las fábricas y del comercio, se les permite abrir bajo una
manifestación de buena voluntad, de que obedecerán los protocolos de seguridad
y prevención para evitar contagios, y también seguimos confiando en la buena
voluntad de los ciudadanos para mantenerse en casa. La confianza en los seres
humanos puede llevar a las acciones más heroicas, pero también a las más
mezquinas y miserables, hay que estar con un ojo al gato y otro al garabato.
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