Julio Astillero.
En el avión
gubernamental que traerá de regreso a México a Emilio Lozoya Austin también
vendrá la confirmación del grado de delación que el ex director de Petróleos
Mexicanos estará dispuesto a ejercer contra sus antiguos compañeros de partido
(¿Enrique Peña Nieto, Luis Videgaray Caso, Pedro Joaquín Coldwell?), pero, en
especial, contra legisladores del propio Revolucionario Institucional, Acción
Nacional y el Verde Ecologista de México que hubieran sido comprados o
incentivados para impulsar y aprobar la reforma energética peñista que quedó
plenamente autorizada por el congreso federal el 11 de diciembre de 2013, entre
protestas de las bancadas de la Revolución Democrática, del Trabajo y
Movimiento Ciudadano.
Sabido es
que la historia política del obradorismo ha sido una sucesión de momentos
críticos, más de una vez en circunstancias que hubieran parecido constitutivas
de derrotas difícilmente remontables, como aquel diciembre de 2013 en que se
veía imparable el peñismo, llegado a Los Pinos gracias a una inversión
económica enorme, que trató de imponer la percepción de legitimidad en lo que
fue en 2012 una victoria electoral mafiosa. Aprobado el Pacto por México, con
la colaboración del perredismo en el que aún militaba López Obrador, la reforma
energética era aprobada en las cámaras del congreso federal que controlaban
Emilio Gamboa Patrón en el Senado y Manlio Fabio Beltrones en San Lázaro. A
pesar de las protestas contra la iniciativa de reforma, ésta era impulsada por
la mayoría numérica de PRI, PAN y Verde. En esas horas, López Obrador sufrió un
infarto que lo mantuvo en una cama de hospital, mientras sus seguidores
practicaban una decreciente protesta simbólica afuera de los recintos
legislativos.
El 13 de
diciembre de 2013 se escribió en esta sección: Frente a ese golpe que no se
generó en horas o días recientes, sino que es producto de un largo proceso, la
oposición de izquierda muestra confusión (real o fingida) que en el fondo deja
el camino libre al afianzamiento de las maniobras pripanistas. El PRD y Morena
insisten en la realización de cercos a los congresos estatales el año entrante,
como si de verdad pudieran hacer en las entidades lo que no pudieron o no
quisieron en la capital del país (https://bit.ly/3j27lgj); recuérdese que
Morena fue creado el 2 de octubre de 2011 y se constituyó como asociación civil
el 20 de noviembre de 2012). En esa misma entrega astillera se hablaba de “los
opositores pactados, que son el maderismo y el calderonismo panistas (peleados
entre ellos, pero no respecto a Los Pinos) y el perredismo chucho (cuya función
actual es simular enojos y plantear resistencia de largo plazo).
Así que,
¿quiénes serán los legisladores de aquel momento que podrían estar en la
colección de videos con la que Lozoya buscará abreviar su estancia en la cárcel
y librar los expedientes Odebrecht y Agronitrogenados? ¿Las revelaciones del ex
director de Pemex afectarán los intentos de resurrección acotada del segmento
priísta que explora incluso la posibilidad de aliarse electoralmente con el PAN
en 2021? ¿Se golpeará a ese grupo y se dejará intacto al que encabeza el
holograma que dice gobernar el estado de México, Alfredo del Mazo, quien está
siendo promovido en redes sociales como mandatario ejemplar? ¿Saldrán nombres
relacionados con el calderonismo del México Libre? ¿Panistas relevantes en
otras escenas de moches? El avión y el cantarín pasajero ya vienen en camino.
Y, mientras
el empresario Ricardo Salinas Pliego ha tuiteado que los promotores de la
miseria quieren regresarnos al agrario y la servidumbre; esa es la propuesta
NEOCOMUNISTA, ¡hasta mañana, con Alfonso Ramírez Cuéllar, dirigente interino de
Morena (con perspectivas de quedarse en el cargo hasta después de las
elecciones de 2021) invitando a los grandes empresarios mexicanos a que se sumen
a la iniciativa global Millonarios por la Humanidad y apoyen un sistema
tributario progresivo que implique que los más ricos paguen más impuestos!
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