Por
Guadalupe Fuentes López.
Si hay un
producto que le ha hecho tanto daño a la salud de los mexicanos es el refresco,
por lo que los argumentos de la Asociación Nacional de Productores de Refrescos
y Aguas Carbonatadas (ANPRAC) para evitar que no se estigmatice a la industria
llamándola “veneno embotellado” son indignantes, aseguró Alejandro Calvillo,
director de El Poder del Consumidor, organización que defiende los derechos de
los consumidores.
“Es
indignante ver los argumentos de la ANPRAC en el comunicado. Si hay un producto
en este país que le ha hecho tanto daño a la población es el refresco”, dijo
Calvillo en entrevista. “¿Qué calificativo se le puede dar a las bebidas
azucaradas cuando se estima que 40 mil muertes al año están asociadas a su
consumo?”
El también
miembro de la Comisión de Obesidad de la revista The Lancet acusó a la
industria del refresco y la chatarra de contribuir por años a la epidemia de
diabetes en México mediante cabildeos con el Gobierno, introduciendo sus
productos en las cooperativas escolares y con estrategias de comercialización
en zonas indígenas como Chiapas, donde el doctor Hugo López-Gatell,
Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, alertó el viernes del
“veneno embotellado”.
“Está
plenamente documentada la entrega de refrigeradores de Coca-Cola a familias en
diversas poblaciones de Chiapas, donde también se les subsidia la energía
eléctrica a cambio de que comercialicen el refresco”, señaló. “Es terrible lo que ha
pasado con Coca-Cola en esas comunidades indígenas y el daño que ha hecho a la
población”.
El pasado 17
de julio, el doctor Hugo López-Gatell Ramírez afirmó que para conservar la
salud de los mexicanos, quienes hoy enfrentan la pandemia de la COVID-19, es
necesario dejar fuera de la alimentación los refrescos y otros productos
industrializados.
“¿Para qué
necesitamos el veneno embotellado, el de los refrescos? ¿Para qué necesitamos
donas, pastelitos, papitas que traen alimentación tóxica y contaminación
ambiental?”, expresó el Subsecretario en Chiapas causando la inconformidad de
la ANPRAC, que pidió a las autoridades sanitarias de México no estigmatizar y
tener un diálogo respetuoso con la industria.
El martes
pasado, el Subsecretario volvió a insistir en el tema, dijo que el tabaco y las
bebidas azucaradas matan, pero antes se hablaba con eufemismos.
La
asociación que representa a 120 embotelladores mexicanos de bebidas señaló que
un calificativo como el utilizado por López-Gatell “evidencia una animadversión
personal contra la industria”, la cual aseguró está “basada en prejuicios e
información imprecisa”.
Sobre la
defensa de la ANPRAC y las declaraciones de López-Gatell, el director del
Poder del Consumidor recordó que el Subsecretario no es el primero que declarar
que el refresco es “veneno”. “El exrelator especial de Naciones Unidas por el
Derecho a la Alimentación, Oliver de Schutter, habló en su reporte sobre México
acerca de la cocacolonización del país”, dijo.
En el
informe “Derecho a la Alimentación en México”, publicado en marzo de 2012, Olivier
de Schutter explica que el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y
Canadá (TLAN, hoy T-MEC) provocó el incremento del consumo del refresco en el
país.
El Relator señaló
que “debido a la presión de la industria agro-alimentaria, representada por
ConMéxico, algunas medidas importantes para influir en los hábitos de los
consumidores, incluyendo el aumento de impuestos a los refrescos y alimentos
ricos en grasas trans o en azúcar, no se hicieron parte del Acuerdo Nacional
por la Salud Alimentaria”.
“Las
bebidas azucaradas representan el 70 por ciento de la azúcar añadida a la dieta
de los mexicanos, somos el primer país en muerte por diabetes y eso se vincula,
en la mayoría de los casos, al alto consumo de azúcar a través de bebidas”, dijo Alejandro Calvillo.
El
sobrepeso y la obesidad afecta a tres de cada cuatro mexicanos y es un problema
de salud que le cuesta al país el 5.3 por ciento del Producto Interno Bruto
(PIB), de acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económicos (OCDE); mientras que la diabetes, declarada desde 2016 epidemia en
México, afecta a 8.7 millones de personas.
De acuerdo
con cifras de la Secretaría de Salud (SSA), el 81 por ciento de las personas
que mueren por coronavirus en México tiene una enfermedad crónica causada por
un modelo de mala alimentación.
“México
ha sido el primer y segundo lugar en la epidemia de obesidad, sobrepeso y
diabetes, y hoy es el país que sufre la mayor mortalidad en adultos jóvenes por
COVID-19″, dijo López-Gatell la semana pasada. “El 81 por ciento de las
personas que fallecen por COVID tiene alguna de estas enfermedades crónicas que
se las ha causado este modelo de alimentación que predomina en México desde
hace más de 30 años”.
ATACAN A
LÓPEZ-GATELL POR EL ETIQUETADO.
Alejandro
Calvillo, de la organización El Poder del Consumidor, también habló acerca
del ataque de las empresas de la comida chatarra a López-Gatell por la
aprobación del etiquetado. Dijo que las corporaciones que forman parte de
ConMéxico, como Coca-Cola FEMSA, Nestlé, Kellog’s y Bimbo, perdieron el apoyo
que tenían desde el Gobierno y por eso emprenden campañas contra el
funcionario, quien ha respaldado la modificación a la Ley General de Salud,
aprobada en enero y que en octubre hará obligatorio un nuevo etiquetado frontal
en productos que contengan altos niveles de azúcares, sodio, grasas saturadas y
calorías.
“Coca-Cola
FEMSA es la que más ha emprendido estas campañas”, expuso. “Nestlé actúa por
debajo del agua, pero varios exfuncionarios y exsecretarios de Salud han estado
vinculados con la empresa a través de la Fundación Mexicana para la Salud
(Funsalud), que ha tenido una influencia muy fuerte en las políticas de salud
del país”.
Calvillo acusó
al Consejo Mexicano de la Industria de Productos de Consumo, A.C. (ConMéxico)
“de ser el principal actor de cabildeo y bloqueo de políticas contra la
obesidad en el país”.
El sistema
de etiquetado vigente en México –el que vemos en la parte inferior de los
paquetes– es el de Guías Diarias de Alimentación (GDA), que consiste en mostrar
los porcentajes de azúcares totales, grasa saturada, otras grasas, sodio y
calorías de una porción del producto respecto a las cantidades recomendadas en
una dieta de 2 mil kilocalorías. Pero con el nuevo etiquetado, que entra en
vigor en octubre, todos los productos incluirán etiquetas con advertencias
como: “Alto en calorías”, “Alto en sodio” y “Alto en grasas saturadas”.
Representantes
de organizaciones en pro de la salud, empresas y Gobierno llevaron a cabo mesas
de diálogo antes de que el Congreso aprobará la modificación a la Norma Oficial
Mexicana 051. En el proceso se denunció cabildeos fallidos con legisladores y
el Presidente por parte de las corporaciones, las cuales también echaron a
andar toda su maquinaria alertando del nuevo etiquetado en Estados Unidos y
Suiza.
“Fue un
proceso totalmente abierto y democrático, sin embargo lo que ocurrió y a lo que
no está acostumbrada la industria, es a que el Gobierno estuviera del lado de
la salud pública”, detalló Calvillo. “La industria trató de influir fuera del
proceso legal, pretendió que viniera algo de la Presidencia de la República para
parar la Norma, pero la postura de Presidencia fue muy clara al decir que no
era con ellos sino con el grupo de trabajo”.
El director
de El Poder del Consumidor explicó que ahora, cuando está a punto de entrar
en vigor, atacan a López-Gatell e intentan evitar la aplicación del nuevo
etiquetado mediante amparos.
“Ellos
(industria) pretenden a través de acciones legales tratar de parar la implementación
de la Norma, primero fue un amparo para evitar su implementación y no prosperó.
Ahorita hay grupos de abogados ofreciendo sus servicios para intentar amparar a
las empresas una vez que entre en vigor”, explicó. “Lo que pasó es que en este
Gobierno se rompió esa presencia que tenían las empresas a través de la
Secretaría de Salud, de Economía y de Cofepris”.
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