Por Mathieu
Tourliere.
Ante la
reacción indignada de la industria refresquera –encabezada por el gigante
FEMSA– contra los señalamientos que hizo el subsecretario Hugo López-Gatell
sobre los daños que provoca la Coca-Cola en el país, la Alianza por la Salud
Alimentaria recalcó que cada año el consumo de bebidas azucaradas provoca cerca
de 40 mil muertes.
En un
boletín, el colectivo de organizaciones señaló que los ataques contra el
funcionario federal “deben ser denunciados como un atentado al derecho de los
consumidores a la información, al negar (Coca-Cola) los daños de sus bebidas”,
y recalcó que los productos de la empresa refresquera concentran el 70% del
consumo nacional de bebidas azucaradas embotelladas.
El alto
consumo de refrescos, subrayó, juega un papel central en la epidemia de sobrepeso, obesidad
y diabetes que azotan al país, y estas enfermedades agudizan las complicaciones
derivadas de la pandemia de covid-19, que ya provocó más de 40 mil 400 muertes
a la fecha.
Citando
estudios científicos, la Alianza por la Salud Alimentaria recordó que tomar
500 mililitros de refresco al día, tan solo durante dos semanas, aumenta el
riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular; también recalcó que
consumir una lata o más de refresco al día aumenta en 26% el riesgo de padecer
diabetes tipo 2, y dispara hasta 60% el riesgo de que los niños sufran
obesidad.
Los
ataques contra López-Gatell –a través de comunicados de la Asociación Nacional de Productores de
Refrescos y Aguas Carbonatadas (ANPRAC) y de columnas en medios de
comunicación– crecen en medio del arranque de la implementación del nuevo
etiquetado frontal, que obligará a las empresas productoras de comida chatarra
y de refrescos a advertir que sus productos contienen exceso de azúcares, sal,
grasas o calorías.
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