Darío Celis.
“Ya lárgate,
López-Gatell”, es una expresión cada vez más escuchada en distintos y diversos
grupos de la población, que apelan a la dignidad y honestidad intelectual del
subsecretario de Salud.
Y no sólo es
una demanda muy sentida por el grave daño, irreversible, para miles de familias
que han perdido a un ser querido en esta pandemia del coronavirus que parece no
tener fin en México.
“Ya lárgate,
López-Gatell”, porque cada día que pasa no hay forma de frenar ni las
defunciones ni los contagios, lo que nos mete en un círculo vicioso que no sólo
mata personas, sino a la actividad económica.
Su ambición
no tiene límites y el desafortunado y equivocado empoderamiento que le ha dado
el presidente Andrés Manuel López Obrador, seguirá pasando la factura a la
economía del país.
“Ya lárgate,
López-Gatell”, porque la fallida estrategia de prevención y manejo oportuno nos
coloca hoy como un país apestado, que no es admitido en Europa, con el
consiguiente trastorno social y económico.
El
aferramiento a someter por semanas a industrias esenciales agudizó la crisis
económica de miles de empresas y millones de fuentes de empleo, muchos de los
cuales ya no podrán recuperarse.
“Ya lárgate,
López-Gatell”, porque el sistema de compras y distribución de medicamentos lo
destruyó, su nuevo modelo fracasó y ahora saldrán a comprar al extranjero, con
la dizque ayuda de la ONU.
El colapso
de ese sistema encontró en la falta de medicinas y tratamientos para miles de
niños con cáncer, el sesgo más inhumano para quien se dice ser doctor y juró
desempeñarse con conciencia y dignidad.
“Ya lárgate,
López-Gatell”, porque ahora, prejuicios por delante, pretende educar a la gente
sobre qué es bueno y qué es malo llevarse a la boca, sin importar que
estigmatice a sectores económicos estratégicos.
La nueva NOM
de etiquetado que afectó a fabricantes de alimentos y bebidas es otra de sus
iniciativas: el 1 de octubre toneladas de pan, leche, jugo, conservas y
refrescos se tirarán, en un país donde la gente se muere de hambre.
Por eso y
otras cosas más, un buen sector de la población mexicana clama: “Ya lárgate,
López-Gatell”.
ALTOS
HORNOS DE México adeuda por concepto de impuestos federales la friolera de 1,
955 millones de pesos. El tramo más pesado son los derechos de minería, que
ascienden a 515 millones y se adeudan a la Secretaría de Economía, que lleva
Graciela Márquez; le siguen 450 millones de cuotas del IMSS, que dirige Zoé
Robledo; después 380 millones de Impuesto al Valor Agregado y 120 millones de
Impuesto Sobre la Renta al SAT, que comanda Raquel Buenrostro; también 120
millones de retenciones al Infonavit, que maneja Carlos Martínez; 100 millones
por derechos de explotación de agua a la Comisión Nacional del Agua, que lleva
Blanca Jiménez, y 30 millones más también al IMSS por Impuesto sobre Nóminas.
De tales pasivos alguien tendrá que hacerse cargo. Lo más lógico sería que los
absorbiera el dueño de Grupo Villacero y Banco Afirme, Julio Villarreal, quien
firmó un acuerdo con Alonso Ancira para quedarse con la principal empresa de
Coahuila.
Y DE LOS
150 millones de dólares con los que Carlos Cabal y Alejandro del Valle acaban
de capitalizar a Interjet, el equivalente a 400 millones de pesos se fueron
para liquidar las deudas gubernamentales. El acuerdo de Miguel Alemán Magnani y
Andrés Manuel López Obrador fue pagar esa cantidad mensual durante un año, a fin
de saldarse los pasivos contraídos con las distintas dependencias
gubernamentales. El programa de pagos incluye ISR, IVA, derechos de trámites
aduaneros, turbosina, servicios de aeronavegación y Aeropuerto de la CDMX. En
esta reestructura los Alemán habrían retenido un 10 por ciento de la aerolínea.
Carlos del Valle Guerrero, el hijo de Alejandro, ya es director adjunto de
Interjet.
SE DIFIRIÓ
PARA este jueves la audiencia de Grupo Aeroméxico en la Corte del Distrito Sur
de Nueva York. Ayer iba a ser la reunión en la que Shelley Chapman, la jueza
especializada en bancarrotas, resolvería la petición de la aerolínea que dirige
Andrés Conesa y preside Javier Arrigunaga de devolver 19 aviones. Recordará que
hace unas semanas sus abogados, Timothy Graulich y Marshall S. Huebner, del
afamado bufete Davis Polk, plantearon la desincorporación de 19 aviones, de los
que 10 son Boeing 737 operados por Aeroméxico y 9 Embraer pertenecientes a su
filial Connect.
BE GRAND,
DE Nicolás Carrencedo, aún no presenta estados financieros al cierre del
segundo trimestre del año. Vamos, la compañía no reporta desde el cuarto
trimestre de 2019, lo que llamó ya la atención de la Comisión Nacional Bancaria
y de Valores, que preside Juan Pablo Graf. La desarrolladora de viviendas plus
creció exponencialmente a la vera de los gobiernos de Enrique Peña y de Miguel
Ángel Mancera en la CDMX. En marzo próximo se le vencen Certificados Bursátiles por mil 500
millones de pesos. Además, tiene otros 800 millones de deuda en Certificados de
Capital de Desarrollo (CKD). Cuidado.
OTRA VEZ LA
póliza de la flota aérea militar. La Secretaría de la Defensa Nacional aún
no inicia el proceso de selección de la aseguradora a la que adjudicará ese
contrato, valorado en alrededor de 50 millones de dólares, cuando ya anda
circulando una carta firmada por el general Jesús Hernández González, titular
de la Fuerza Aérea Mexicana, en la que supuestamente nombra a un corredor como
agente exclusivo del negocio. La misiva, fechada el 10 de julio y con sello al
calce, refiere a Heath Lambert México, una firma que muchos ya creían
desaparecida y que dirige Luis Muñoz.
ANDRÉS
MANUEL LÓPEZ Obrador dijo ayer que no sabía que su secretario de Comunicaciones
y Transportes renunció al cargo. Que hoy tendrá una reunión con él. Lo cierto
es que el Presidente se saltó a Javier Jiménez Espriú cuando anunció el viernes
pasado en Manzanillo que los puertos pasarían al control de la Secretaría de la
Marina. El ingeniero de la UNAM ya nada pudo hacer. Pero lo que sí puede es
recomendar a Cedric Iván Escalante, su subsecretario de Infraestructura, para
que se quede en su lugar. Otro puede ser Lázaro Cárdenas Batel.
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