Por Juan
Alberto Cedillo.
La Oficina
de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF por sus siglas en
inglés) documentó que entre septiembre y noviembre del año pasado, Víctor
Ricardo Camacho, acusado de diversos delitos relacionados con violaciones a las
leyes que regulan la compra, venta y tráfico ilegal de armas, cruzó a México 31
veces.
Continuamente
viajaba a las ciudades fronterizas de Tamaulipas con “pequeñas cantidades de
armas” de grueso calibre. En Nuevo Laredo vendió varias metralletas Barrett a
miembros del Cártel del Noreste (CDN).
Camacho radicó
en la ciudad de Brownsville y, aun sin tener trabajo, pudo gastar 11 mil 500
dólares tan solo dos compras de armas de fuego, según las investigaciones de
ATF.
En su página
de la red social Facebook, el sujeto presumía gruesas cadenas de oro que
colgaban de su cuello y muñeca, además de vehículos lujosos y una gran
residencia.
Israel Chapa
Jr., actualmente detenido en Houston, admitió ante las autoridades de la AFT
haber vendido varias armas a Camacho, entre ellas dos metralletas Barrett
calibre .50, una de las cuales se usó en la balacera en el poblado Villa Unión,
Coahuila, el 30 de noviembre de 2019.
Ese
ataque a la policía, en el que participaron alrededor de 150 sicarios de la
autodenominada “Tropa del Infierno”, brazo armado del CDN, dejó como saldo 24
muertos: 18 presuntos delincuentes, dos civiles y cuatro policías.
Tras el
atentado, las autoridades aseguraron ocho camionetas blindadas
artesanalmente, en dos de las cuales tenían montadas metralletas Barret calibre
50 milímetros.
Cinco días
después del tiroteo en Villa Unión, la policía de Brownsville descubrió que
la armería Zeroed-in-Armory (ZIA), localizada en Houston, vendió una de las
armas, y como consecuencia arrestó a Víctor Camacho, según el diario “Houston
Chronicle”.
Durante
el arresto encontraron en la casa del detenido cuatro rifles de asalto
envueltos en cinta azul, una pistola Glock y un arsenal de municiones de alto
calibre.
Los agentes
de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos rastrearon las
armas hasta dar con la tienda de Zeroed-in-Armory, en Pearland, Houston,
propiedad de un hombre de 32 años llamado Khalid Abdulaziz.
La
captura de Camacho dio lugar a dos investigaciones: una sobre la armería ZIA y
otra sobre el movimiento de las armas a través de la frontera, publicó el
diario de Houston.
Actualmente Víctor
Camacho y 15 detenidos más enfrentan acusaciones judiciales en el caso 4:20-cr
26 que se lleva en la Corte Federal de Houston por diversos delitos
relacionados con violaciones a las leyes que regulan la compra, venta y tráfico
ilegal de armas.
Los
registros judiciales dicen que los traficantes compraron decenas de armas en
la armería ZIA. Israel Chapa Jr., de Houston, fue uno de los compradores. Los
agentes de la ATF dijeron que adquirió 156 armas en un período de seis meses a
partir de julio de 2019.
Según los
agentes de la ATF, Chapa utilizó compradores falsos para algunas de sus
adquisiciones de armas. Por ejemplo, una mujer compró 19 armas de ZIA entre el
7 de noviembre y el 18 de diciembre pasados.
Las
investigaciones de la ATF arrojaron que Chapa desembolsó grandes sumas de
dinero en efectivo para adquirir el armamento.
Los agentes
de ATF recuperaron 27 armas de gran calibre, incluidos seis rifles Barrett
.50, 22 vehículos, y cascos y chalecos antibalas, que estaban destinados para
venderse en México.
Alicia
Kerber Palma, cónsul general de México en Houston, informó que alrededor de 41%
de las armas de fuego incautadas en México entre 2009 y 2014 provenían de
Texas.
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