Por Dulce Olvera.
Hace
siete años los ejidatarios Roberto Valle, Marcos Chaqueco y Félix Rojas fueron
subidos a una camioneta de la policía en Chalmita, Estado de México, conocidas
como perreras. Los esposaron lo más apretado posible. Les dieron vueltas.
Bajaban y subían a otros reos ya sentenciados. Roberto perdió la noción del
tiempo y el espacio, mientras su defensa legal iba a pagar la fianza para que
no quedaran detenidos por el presunto daño de bienes y robo a una propiedad del
empresario Ricardo Salinas Pliego.
“No
sabíamos dónde nos andaban trayendo. No se veía nada, escuchábamos pájaros,
sentíamos los brincos y el traslado de un lado para otro. Fue un evento
triste”, evocó el presidente del comisariado en el ejido Chalmita, quien, para
poder seguir regando los cultivos de siete ejidos, impulsó en marzo de 2013 una
demanda al Centro de Capacitación de Alto Rendimiento Azteca, asociación civil
de Grupo Salinas, por acaparar para sus terrenos en la Hacienda Jalmolonga el
agua del río Chalma, cuyo nivel de volumen ha mermado por la falta de lluvias.
En sus 50 kilómetros atraviesa el pueblo turístico Malinalco, zona donde se
ubican balnearios y el Santuario del Señor de Chalma visitado por miles de
peregrinos.
Además
del turismo, la región basa su economía en la agricultura. Entre los 74
ejidatarios de Chalmita y los de los ejidos aledaños La Cañada, Jalmolonga,
Tepehuajes, La Lagunita, Chalma y San Sebastián son unos mil productores de
maíz, frijol, caña, arroz, trigo y flores, entre ellas, gladiolas, nardos y
rosas.
“Hemos
sentido el cambio climático, pero nuestro ejido no se queda con los brazos
cruzados y la mayor parte de las tierras de uso común las destinamos para
reforestaciones comunitarias. Tienen unos diez años”, planteó Valle.
Cuando el
Comisariado Ejidal fue electo en 2011, los campesinos le comentaron al
presidente ejidal Roberto Valle que el agua no les estaba llegando como antes.
A finales de 2012 fueron a inspeccionar al canal dos del río Chalma, cuya agua
les pertenece por decreto presidencial desde 1935. Descubrieron cercas, las
cuales intentaron retirar. Fueron colocadas por el Centro de Capacitación de
Alto Rendimiento Azteca. Los representantes legales del empresario Ricardo
Salinas (quien posee una fortuna de 11 mil 700 millones de dólares, Forbes
2020) los acusaron en 2013 por supuesto daños de bienes por mil 80 pesos y
robo. Tras la audiencia ante un juez se les subió a la perrera.
“Con toda
la publicidad que tiene el señor en los medios de que es muy buena persona y
que ayuda a todo mundo, pensamos que la cosa se iba a resolver amablemente
presentándole nuestros documentos. Sin embargo, al paso del tiempo nos dimos
cuenta de que no. Después de entender quién era este señor en un principio nos
dio miedo y sentimos temor por la familia y la gente que nos quiere”, dijo el ejidatario.
El
ejidatario Roberto recordó que cuando el ahora Presidente Andrés Manuel López
Obrador andaba en campaña conoció su caso. Les dijo que “eran los de la mafia
del poder”, que votaran por él para “sacarlos”. Ricardo Salinas es ahora
miembro del Consejo de Asesores del Mandatario y uno de los principales
beneficiarios de contratos del Gobierno federal.
“Decepción.
Decepción. Así de plano”, afirmó el campesino mexiquense. Y los presidentes
municipales “se hicieron de la vista gorda”.
LA LARGA
LUCHA POR EL AGUA.
En 1935 por
decreto presidencial durante el cardenismo se realizó la repartición de tierras
y aguas al ejido Chalmita, en el Estado de México, y el 25 de enero de 1994 los
ejidatarios pidieron inscribirse al Registro Público de Derechos de Agua
(Repda).
“Platicamos
con los representantes del señor Salinas para decirles que nosotros teníamos
los derechos del agua inscritos en el Repda. Sin embargo, para ellos no era
válida la inscripción ni el acta de Asamblea donde nos eligieron como
Comisariado Ejidal”,
expuso el presidente del comisariado en el ejido Chalmita, Roberto Valle.
En noviembre
de 2010 la Comisión Nacional del Agua (Conagua) le había otorgado al Centro
de Capacitación de Alto Rendimiento Azteca una concesión para uso de terrenos
cercanos al río Chalma, y el 17 de marzo de 2011 se publicó en el Repda para
aprovechar 20 mil 290 metros cuadrados de la zona federal, documentó la
organización Mexicanos contra la Corrupción con base en solicitudes de
información.
Fue
cuando el agua empezó a faltar para el riego de cultivos, contó el ejidatario Roberto.
“Se
supone que estábamos en diálogo con los representantes del señor Salinas Pliego
para llegar a un acuerdo, donde todos saldríamos beneficiados. Sin embargo,
cuando fuimos a verificar [el canal dos del río Chalma] encontramos ya cercado
con vigilancia, donde comúnmente pasábamos. Él compró predios a un lado del
canal general y trata de despojarnos”, acusó.
En abril de
2019, la Diputada Julieta Macías Rábago de Movimiento Ciudadano propuso
exhortar a la Conagua a esclarecer y hacer pública la situación jurídica
correspondiente a los recursos hídricos de los afluentes del río Chalma,
aprovechados por la Hacienda de Jalmolonga, que en la época de la Colonia fue
la más importante de la zona y cuya producción agrícola sirvió de sustento a
varias obras de la Compañía de Jesús, como el Colegio de San Pedro y San Pablo
hasta antes de la expulsión de los jesuitas, expone el punto de acuerdo.
“El
conflicto relativo a Jalmolonga y el río Chalma exhibe con claridad la probable
colisión de derechos entre campesinos y el sector privado, lo que a todas luces
amerita la intervención del Estado Mexicano para lograr una solución que reduzca
al mínimo la evidente disparidad entre las partes”, plantea el documento.
Al
impedírseles el paso, los ejidatarios decidieron presentar la denuncia ante
el Tribunal Unitario Agrario Distrito 9 en Toluca, Estado de México, en marzo
de 2013 para que el Centro de Capacitación de Alto Rendimiento Azteca respete
la posesión, uso y aprovechamiento del canal dos del río Chalma. Le pidieron
que dejara de obstruirles el paso con las cercas que intentaron quitar.
Fue
entonces cuando la defensa legal del dueño de Grupo Salinas los denunció. “La
denuncia de daño y robo de bienes, que no hicimos, fue la primera muestra de
querer espantarnos. Cuando fuimos a la audiencia de vinculación se supone que
los daños eran de un monto de mil 80 pesos; lo más grave que podía pasar era
reparar ese dinero, nos dijeron los abogados. Pero no fue así. Llegamos a la
audiencia muy tranquilos, el juez nos vinculó a un procedimiento penal. Cuatro
años y medio después resultó que siempre no hicimos nada. En esa audiencia nos
subieron a una camioneta”, recapituló el ejidatario Valle.
Seis años
después, el 7 de junio de 2019, el Tribunal Unitario Agrario sentenció al
Centro de Capacitación a retirar su cerco, puentes y bombas del canal que
impedían el paso peatonal a los campesinos hacia el agua, pero en octubre del
año pasado la asociación de Salinas Pliego se amparó. Para entonces, desde
2017, se transformó en Red Inmobiliaria Los Verdes Campos para construcción,
consultoría, venta de maquinaria y administración de bienes raíces, documentó Mexicanos contra la
Corrupción.
“Estamos
esperando a que se resuelva el amparo para que ejecutemos la sentencia del
Tribunal Agrario”,
dijo Valle vía telefónica. Los Tribunales han estado pausados por la COVID-19,
no así la necesidad de cultivar y la lucha por el agua.
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