Por Dulce
Olvera.
Desde los
campos de cultivo en Tabasco, Ignacio Simón Zamora, presidente de la Asociación
Mexicana de Productores de Bioinsumos, recordó que la agricultura significa
tierra, raíces y procesos sociales, no solo un negocio, como la ven el Consejo
Nacional Agropecuario (CNA) y el Secretario de Agricultura, Víctor Villalobos
Arámbula, quien tiene un historial relacionado a los agrotóxicos y
monocultivos, acusaron organizaciones civiles que apoyan la transición a la
agroecología abanderada por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos
Naturales (SEMARNAT).
“Se dice
que la agricultura orgánica es solo de subsistencia, pero no es cierto. Se
puede trabajar sin veneno ni pesticidas cientos o miles de hectáreas, aunque
los del Consejo Nacional Agropecuario dicen que va a caer la producción de
alimentos si nos hacemos orgánicos. Al contrario, si nosotros recuperamos la
salud del suelo, vamos a recuperar mejor calidad de nutrientes, productividad y
salud, uno de los grandes problemas de los mexicanos por la obesidad y diabetes
que han agravado esta pandemia. Un suelo saludable va a dar mucho más que el
veneno”, aseguró Zamora. “En los mercados y tianguis lo que llega es la
producción de los pequeños productores. Ellos nos alimentan principalmente, no
las grandes empresas”.
La
Secretaría de Medio Ambiente dirigida por Víctor Toledo Manzur ha negado la
importación de más de 60 mil toneladas de glifosato de noviembre de 2019 a la
fecha por la recomendación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH)
al ser un Plaguicida Altamente Peligroso (PAP). Busca su prohibición gradual
rumbo a 2024. Desde 2015 la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha
catalogado este herbicida como potencialmente cancerígeno. Envenena los
cultivos, el agua, los recursos naturales y a los polinizadores.
“Esta
decisión, lo sabemos, afecta los intereses de la industria química trasnacional
y nacional de los plaguicidas aliada al organismo empresarial del gran
agronegocio. Ha habido al respecto una campaña para boicotear la negativa a la
importación de glifosato e impedir su prohibición, que va en contra del derecho
a la salud, a la alimentación y a un medio ambiente sano”, acusó el colectivo
Sin Maíz No hay País. “Es indispensable, y más urgente que nunca en la crisis
ambiental, climática y de falta de salud alimentaria que nos aqueja, crear ya
las condiciones necesarias para cuidar el medio ambiente y producir alimentos
sanos, nutritivos, suficientes y culturalmente adecuados para toda la
población”.
La
agroindustria está representada en su mayoría por las compañías Bayer-Monsanto,
Dow-Dupont, Syngenta-ChemChina que dominan el 65 por ciento de las ventas
mundiales de agroquímicos y el 61 por ciento del mercado de semillas, documenta
Greenpeace México.
“Hay
mucha ganancia detrás. Desde que anunciaron que Villalobos iba a ser el
Secretario de Agricultura supimos que sería un problema porque ha sido aliado
de Monsanto; representa un modelo agroindustrial basado en los agroquímicos y
monocultivos”, dijo Malin Jönsson, investigadora del maíz de la organización
Semillas de Vida. “Esa producción de la agroindustria está destruyendo la
biodiversidad, lo cual no es sustentable a largo plazo. El modelo de
agroquímicos lo debemos de dejar atrás. Hay alternativas mucho más amigables
para la salud humana y de las demás especies”.
Una de
las expresiones de este “boicot” se dio el lunes pasado cuando la Secretaría de
Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) publicó un anteproyecto de Decreto
Presidencial sobre glifosato, en el sitio web de la Comisión Nacional de Mejora
Regulatoria (CONAMER) para programar y coordinar los estudios técnicos
necesarios que permitan determinar la seguridad del herbicida. No cumplía con
los acuerdos que previamente se habían establecido entre las Secretarías y la
Presidencia de la República.
“Ahora,
más que nunca, las defensoras y defensores del medio ambiente exigimos que el
cuidado de la salud ambiental y humana sea un eje fundamental de las políticas
del gobierno. No será a base de decretos que pretenden pasar por encima de la
ley y el consenso social como esto va a lograrse. Preservar la salud es una
tarea de todas y todos, no se agota en los hogares ni es tarea exclusiva de las
mujeres; implica modificar esquemas de producción y consumo colocando en el
centro el bienestar de las personas”, afirmó el Grupo Territorio, Género y Extractivismo.
El
presidente de la Asociación Mexicana de Productores de Bioinsumos, Ignacio
Zamora, agregó que “dicen que echar herbicida sale más barato que utilizar
mano de obra de machete para cortar la hierba. Pero hay que hacer bien las
cuentas. Si lo trabaja una persona la derrama se queda en la localidad, pero si
se echa el veneno la derrama se va para la empresa y para el pueblo queda el
envenenamiento del agua, del suelo y de las personas”.
“La
industria de los agrotóxicos no cuenta los costos de que la gente se envenene.
Sale más costoso pagar servicios de salud y terapias intensivas para
enfermedades irreversibles, sale más costoso la contaminación de los
acuíferos”, aseguró
con base en más de 800 referencias científicas recopiladas en el libro
Antología de la toxicología del glifosato (Naturaleza de Derechos, 2018).
PUGNA
INTERNA EN SADER.
Greenpeace
México ha denunciado la postura del Secretario Víctor Villalobos debido a que
se ha caracterizado por ser “un arduo promotor” de los agrotóxicos, los
monocultivos y los transgénicos, “favoreciendo” a la agroindustria.
“No
sorprende que la postura del titular de la SADER lo lleve a plantear trabas
institucionales a la transición agroecológica y al fortalecimiento de la
soberanía alimentaria propuestas por la SEMARNAT, puesto que el posicionamiento
de Villalobos es contrario a la visión de la 4T encabezada por el Presidente,
Andrés Manuel López Obrador”, dijo Viridiana Lázaro, especialista en Agricultura y Cambio
Climático de la organización.
Al día
siguiente de la publicación en CONAMER, la Secretaría de Medio Ambiente publicó
en su sitio web la solicitud de una disculpa pública a la SADER por haber
utilizado sin su consentimiento el nombre de su titular, Víctor Manuel Toledo,
en dicho anteproyecto, pues “no solo no refleja, sino que contradice las
instrucciones dadas por el Presidente de la República”: cero plaguicidas.
Justo en
medio de estas “discrepancias” en el gabinete, incluso reconocidas esta mañana
por el Presidente Andrés Manuel López Obrador, se filtró un audio de Toledo
donde se le oye opinar sobre la falta de consenso en el Gobierno federal
entorno a la transición energética y a la agroecología. “No vamos a poder
transitar a la agroecología de manera libre porque el Presidente y la
Secretaría de Agricultura y el Jefe de Presidencia están en contra”, habría dicho.
Semanas
antes Toledo Manzur declaró en un webinar que habían recibido “presiones” de
más de 20 embajadas y de grandes productores agropecuarios por la transición a
la agroecología. El área de comunicación social de la SADER declinó hacer
comentarios al respecto, pero el Subsecretario de Autosuficiencia Alimentaria,
Víctor Suárez, exmiembro de Sin Maíz No hay País, tuiteó que “los
trasnacionales agroalimentarias representadas por Bosco [de la Vega, presidente
del CNA] se resisten al cambio en curso hacia un sistema alimentario justo,
saludable, sustentable, con soberanía alimentaria y sin captura del presupuesto
por unos cuantos como en el régimen neoliberal”.
Es normal
las diferentes visiones que se confrontan en todo cambio, dijo el presidente de
la Asociación Mexicana de Productores de Bioinsumos, Ignacio Zamora.
“Por un
lado están los que representan a la agroindustria y por el otro los que
representan al sector social. El historial del ingeniero Víctor Suárez es muy
evidente; ha sido un luchador social por muchos años. Tengo el gusto de
conocerlo desde hace más de 40 años y desde entonces se ha mantenido en la
línea. Está del lado de la salud de la gente y coloca a las comunidades en un
papel preponderante”, dijo Zamora. “Hay cosas que se pueden negociar, pero qué
tanto podemos negociar respecto a su salud, mi salud y la de nuestros hijos y
nietos”.
La
Asociación Mexicana de Productores de Bioinsumos que preside, la cual provee de
insumos orgánicos a pequeños y grandes productores para el manejo de plagas y
la nutrición vegetal con menor riesgo menor al ambiente y a la salud, ve con
preocupación “que se pretende ‘suavizar’ las disposiciones y prohibiciones al
uso de este herbicida glifosato, por parte del titular de SADER, Víctor
Villalobos, apoyando de este modo a la industria de los agrotóxicos”.
El modelo
Agricultura Campesina de Conocimientos Integrados combinado con el Manejo
Integrado de Cultivos Inducidos, implementado por la Asociación Nacional de
Empresas Comercializadoras de Productores del Campo (ANEC), demuestran que los
agrotóxicos y transgénicos no son necesarios para acabar con el hambre en el
mundo (como suelen publicitar las empresas) y que es posible producir
alimentos más saludables y nutritivos
sin utilizar productos químicos con prácticas agroecológicas, modelo con el que se pueden mejorar los
rendimientos, reducir los costos de producción y dar a las familias
alternativas para dignificar su labor en el campo, concluyó Greenpeace.
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