Por Gabriela
Hernández.
A una
semana de su renuncia como secretario de Cultura, Julio Glockner Rossainz hizo
pública una carta en la que expone sus desencuentros con el gobernador Miguel
Barbosa Huerta y los presuntos “boicots” de los que fue objeto a su paso por la
dependencia, además de asegurar que más de 2 mil 400 piezas de museos están en
riesgo.
En
respuesta, Barbosa anunció que la Secretaría de la Función Pública iniciará
una auditoría sobre la gestión de Glockner en la Secretaría de Cultura, y
sugirió al exfuncionario “actuar con prudencia” y que mejor no ventile las
causas de su salida porque entonces –advirtió– él también hablará.
“Si él
quiere discutir las causas por las cuales él considera que yo tomé la decisión
para relevarlo, le sugiero que no lo haga porque yo no he hecho lo contrario,
porque soy un profesional, entonces que él no lo haga, porque en el momento que
lo haga, yo faltaré al profesionalismo como jefe del Ejecutivo, y no”, expresó el mandatario.
En su carta,
que hizo pública en el portal Mundo Nuestro, Glockner indica que el
distanciamiento con el gobernador inició a partir de un incidente por la
instalación de la réplica de la Capilla Sixtina en el atrio de la Catedral,
donde se le responsabilizó por no tramitar la autorización del Instituto
Nacional de Antropología e Historia (INAH), cuando eso correspondía hacerlo a
la rectoría del templo.
“A partir
de ese incidente comenzó un distanciamiento entre el gobernador y yo, y semana
tras semana se cancelaron las reuniones de acuerdos que teníamos los miércoles
por la noche”,
reveló el exsecretario.
En su carta también
hace referencia a otro desencuentro, luego de que en una comparecencia que tuvo
en el Congreso local, una diputada le cuestionó sobre el proyecto de trasladar
la mega rueda de la Fortuna de la zona de Angelópolis al Barrio de San
Francisco, en el Centro Histórico.
Glockner
recuerda que en ese momento expuso que había recibido una carta por parte de
Lourdes Herbert, directora de Patrimonio Mundial del INAH y enlace de esta
institución con la UNESCO, en la que advertía que Puebla corría el riesgo de
perder el reconocimiento del Centro Histórico como Patrimonio de Humanidad, si
se llevaba a cabo el traslado de la rueda.
Sin embargo,
precisa que un medio de comunicación local “mintió” sobre esta postura y dio
por hecho que el ahora exfuncionario estaba en contra del proyecto urbanístico,
para detonar el desarrollo inmobiliario de San Francisco.
“Desafortunadamente,
y como no teníamos comunicación para aclararlo, el gobernador creyó esta
versión difamatoria y al día siguiente declaró que si yo no estaba de acuerdo
podía renunciar. Días después pidió la versión estenográfica de mi respuesta y
supo lo que en realidad había declarado. Pero públicamente el daño estaba
hecho”, recuerda.
Glockner también
hace referencia a una serie de errores que cometió en el nombramiento de sus
colaboradores y de los boicots que recibió por parte de éstos, pese a lo cual
asegura haber dejado asentada “una Secretaría de Cultura bien encaminada en los
principios fundamentales de la Cuarta Transformación”.
Patrimonio
en riesgo.
En una parte
de su escrito, el antropólogo revela que a su paso por la dependencia
encontró que en las bodegas del Museo Barroco hay 2 mil 400 piezas provenientes
de los museos San Pedro, José Luis Bello y Alfeñique, en pésimas condiciones.
“Se trata
de pinturas, esculturas, objetos de talavera, muebles, textiles, documentos
históricos y objetos diversos que han sido imperdonablemente descuidados y se
encuentran rotos, sucios, con hongos o afectados por la humedad y la falta de
limpieza y mantenimiento durante varios años”.
De igual
manera, aclara que Anahí Acevedo, la directora del Museo Barroco, inició un
inventario de esas piezas para describir su estado y hacer un registro
fotográfico. “El informe completo de esta inadmisible situación ya se encuentra
en la Función Pública”, subraya.
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