Salvador
Camarena.
La primera
información de este caso ocurrido el 3 de julio pasado es exasperantemente
repetitiva. Un portal noticioso reportaba ese día una nota que informaba:
“Ejército abate a 12 presuntos miembros del Cártel del Noreste en Tamaulipas”.
Ejército + Tamaulipas + “presuntos” delincuentes “abatidos”. Cuántas veces no
hemos leído eso en quince años. Demasiadas. Sin embargo, ese violento suceso
podría ser más que un “enfrentamiento”, y podría incluir la muerte, por balas
de soldados, de civiles no armados. Cosa que, también, sería algo nada
novedoso. Caso que la Sedena no quiere investigar. Puras no novedades.
Sobre lo
ocurrido en esa madrugada volvió días después Íñigo Arredondo, del diario El
Universal. El día 14 de julio el reportero publicó: “El 3 de julio militares en
Nuevo Laredo tuvieron un enfrentamiento con presuntos delincuentes donde se
encontraban también tres civiles que estaban secuestrados por elementos del
crimen organizado. Eran tres jóvenes, uno migrante de Chiapas, otro un
estudiante universitario, del tercero no se tiene información. Estas tres
personas fueron incluidos entre los 12 presuntos delincuentes que elementos de
la Secretaría de la Defensa Nacional aseguran haber abatido ese día en
Boulevard Aeropuerto en la Colonia Los Fresnos en Nuevo Laredo, Tamaulipas, sin
presentar ninguna baja.
“Una
investigación de El Universal revela que al menos tres de esas doce personas
que resultaron muertas en el enfrentamiento se encontraban secuestrados, con
las manos y pies amarrados. Dos de ellos recibieron un impacto de bala en el
tórax, de arriba hacia abajo, y el tercero murió de uno en el cráneo, disparado
de uno a tres metros de distancia”.
El Universal
abunda que hay fotos de las marcas en muñecas y pies de los civiles maniatados,
y que a diferencia de los presuntos delincuentes muertos no portaban falsos
uniformes de las fuerzas armadas. Y revela que la “Fiscalía General de la
República ya abrió una carpeta de investigación por homicidio y abuso de
autoridad desde el 11 de julio por la muerte de Damián Genovez, desaparecido
desde el 24 de junio”.
Damián tenía
18 años de edad y desapareció, junto con su hermano Alejandro de 16 años, el 24
de junio. El segundo no ha aparecido. Pero el primero murió en condiciones que
el Ejército debería investigar. Salvo que se niega a ello.
El
periodista Íñigo Arredondo consigna en su investigación que luego de hablar con
voceros de la Secretaría de la Defensa Nacional estos aclararon que “para la
Sedena es prácticamente imposible que el personal militar que está recibiendo
impactos de esos vehículos sepa quién no es un delincuente. Al ser preguntados
por El Universal, contestaron que no sabían sobre hombres secuestrados en el
enfrentamiento y que ellos avisaron a la Fiscalía Estatal y a la Federal. ‘En
el momento en el que termina el evento, la agresión, si no hay personas que
puedan recibir atención médica. Se informa a la FGR’.
-¿Tenían
conocimiento sobre tres hombres amarrados de pies y manos en la camioneta?
-Eso que me
dices, lo desconozco.
-¿Van a
investigar?
-Nosotros no
investigamos”.
Muy
claridosa la Sedena. Por sus respuestas, ni les interesa saber, e investigar
menos, las muertes de civiles desarmados a manos de soldados. Esa postura
guarda singular congruencia con la demanda que esta misma semana, por su parte,
hizo el titular de la Defensa Nacional, quien reclamó a jueces federales y
estatales cumplir con su “responsabilidad” luego de la detención del Marro en
Guanajuato.
“Yo quisiera
aprovechar también para mencionar que las autoridades de procuración de
justicia, a los jueces, tanto de nivel estatal como federal, pues que cumplan
con la responsabilidad que les toca en estos momentos”, dijo el general Luis
Cresencio Sandoval, en la conferencia matutina en Tepic, Nayarit. Y continuó:
“El personal militar en este trabajo de gran esfuerzo, de gran riesgo, de
dedicación, de un tiempo muy grande invertido, del esfuerzo institucional que
realiza todo el personal de las fuerzas de seguridad del estado, pues que vean
reflejado en el esfuerzo que van a hacer las autoridades judiciales y jueces el
resultado de su esfuerzo, de su empeño y del riesgo que pusieron en realizar
esta operación”.
En otras
palabras, el titular de la Sedena pide al Poder Judicial que no vaya a fijarse
en el debido proceso ni nada por el estilo de la vistosa detención de un capo
en Guanajuato. Seguro el general piensa similar de la muerte de tres civiles en
Nuevo Laredo: que ni la Fiscalía General de la República ni los jueces vayan a
echarles a perder el exitoso abatimiento de 12 presuntos delincuentes, aunque 3
de ellos fueran civiles desarmados y maniatados.
En la página
de la Sedena no se publicó ningún boletín con respecto al enfrentamiento del 3
de julio en Tamaulipas. Para qué.
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