Por Juan
Carlos Cruz Vargas.
La Comisión
Federal de Competencia Económica (Cofece) multó con 626 millones 457 mil pesos a 11 empresas y 14
personas físicas por acordar e intercambiar información para coordinar la
presentación o abstención de posturas en licitaciones convocadas por el
Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el Instituto de Seguridad y
Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) para contratar
servicios integrales de estudios de laboratorio y de banco de sangre.
Se trata
de las compañías Selecciones Médicas (Seme), Selecciones Médicas del Centro
(Semece), Centrum Promotora Internacional (Centrum), Impromed, Hemoser,
Instrumentos y Equipos Falcón (Falcón), Dicipa, Grupo Vitalmex (Vitalmex),
Vitalmex Internacional, Vitalmex Administración y Vitalmex Soporte Técnico, así
como a 14 personas físicas que participaron en representación de estas.
Todos
ellos con su práctica anticompetitiva generó un daño a las finanzas del IMSS y
del ISSSTE estimado en más de mil 200 millones de pesos, resultado de los
sobreprecios –para algunas pruebas este fue de hasta 58.8%– que pagaron a lo
largo de diez años el IMSS y el ISSSTE.
El Modus
Operandi.
En el
expediente DE-011-2016, la comisión acreditó que los agentes económicos
establecieron un pacto de no agresión para, en lugar de competir, repartirse
las partidas de siete licitaciones convocadas por el IMSS y el ISSSTE en 2008,
2010, 2011 y 2015.
Con ese
objetivo, sostuvieron intensas comunicaciones mediante correos electrónicos y
llamadas telefónicas para convocar reuniones durante los días previos y
posteriores a la presentación de sus posturas en dichos procedimientos.
En 2008, representantes
del grupo de interés económico conformado por Seme y Semece, así como de
Centrum, Hemoser, Impromed, Falcón y Dicipa acordaron repartirse las
licitaciones lanzadas para prestar los servicios integrales de estudios de
laboratorio en diversas delegaciones y Unidades Médicas de Alta Especialidad
(UMAEs) del IMSS.
Esto a
partir de la identificación de la capacidad instalada que cada uno tenía en las
respectivas delegaciones, de tal forma que cada miembro se quedara con aquella
en la que tuviera mayor capacidad para surtir esa plaza.
Para obtener
la asignación, el que sería el ganador establecía el precio a ofertar, a
partir del cual el resto de los participantes presentarían una propuesta
perdedora con un precio mayor, se abstendrían de participar o harían que su
propuesta técnica resultara insolvente omitiendo la entrega de la carta
compromiso.
Eso no es todo.
De acuerdo con la Cofece, con pequeñas variantes este mecanismo de
coordinación se repitió en el resto de los procesos sancionados:
En la
licitación de bancos de sangre del IMSS para ese mismo año, pactaron que solo
participarían Impromed, Falcón y Hemoser.
En 2010, el
cártel participó por primera vez en una licitación del ISSSTE, para la
contratación de ambos servicios. En este caso, las empresas determinaron
presentar propuestas de participación conjunta en dos bloques (cada uno
conformado por tres empresas) y se repartieron las seis partidas de servicios
integrales licitados, tres para cada bloque.
En la
licitación de servicios de laboratorio del IMSS de 2011, repitieron el
esquema de repartición, por lo que cada una se quedó prácticamente con las mismas
delegaciones y/o UMAEs que se asignaron en 2008.
En el
procedimiento de banco de sangre del IMSS de 2011, participaron todas las
empresas del cártel y no solo tres, como ocurrió en la de 2008, y cada una
obtuvo asignaciones.
En 2015, el
ISSSTE llevó a cabo 2 licitaciones, una para cada uno de los servicios.
En la de
servicios de laboratorio el grupo de interés económico conformado por las
empresas de Vitalmex entró al cártel mediante una postura conjunta. Aunque más
adelante el agente económico recién integrado abandonó el acuerdo, el ISSSTE
asignó los contratos con base en los acuerdos establecidos por los cartelistas.
En la última
licitación para la contratación del servicio de bancos de sangre del ISSSTE de
2015 se concursaron 10 partidas, seis generales y cuatro que incluían un
proceso especial (aféresis), las cuales se distribuyeron de la siguiente
manera:
Las
generales, uno para cada miembro del grupo y las especiales entre los que
tenían capacidades para llevar a cabo dichas pruebas.
Para las
licitaciones del IMSS de 2015 (tanto del servicio integral de bancos de sangre,
como de laboratorio), los cartelistas intercambiaron información sensible y
estratégica con el objeto de coordinar las posturas que presentarían en dichos
concursos.
Si bien el
cártel no alcanzó su objetivo final, el intercambio de información generó un
riesgo real al proceso de competencia y libre concurrencia, acotó la Cofece.
Notificación
al IMSS, ISSSTE y SFP.
“La
conducta ilegal eliminó la posibilidad de que los institutos de salud pudieran
ocupar dichos recursos para mejoras de sus unidades médicas, en la contratación
o capacitación de su personal de salud, o en la operación cotidiana de los
centros de salud”,
señaló el organismo encabezado por Alejandra Palacios Prieto.
Por lo
tanto, los acuerdos actuaron en detrimento de la calidad de los servicios
médicos a los que pudo acceder la población derechohabiente, por lo que se
considera que esta colusión es una conducta grave.
La mala
noticia es que, de acuerdo con la ley de adquisiciones vigente, la Cofece no
tiene la facultad legal de limitar o inhabilitar la participación de ninguna
empresa que haya sido sancionada o esté siendo investigada por esta autoridad
en procesos de contratación pública.
En este
sentido, dado que la resolución acredita la participación de las empresas en
la práctica anticompetitiva, el pleno del organismo antimonopolios también
ordenó notificar este asunto, para los efectos legales que resulten
procedentes, a la Secretaría de la Función Pública, así como al IMSS y al
ISSSTE.
La
realización de pruebas de laboratorio clínico o de laboratorio de bancos de
sangre constituyen uno de los principales insumos para la atención de los
derechohabientes, pues resultan indispensables para la detección y diagnóstico
de enfermedades y la atención hospitalaria.
Al servicio
de laboratorio acuden los pacientes que han sido enviados por un área médica a
realizarse estudios para prediagnóstico, diagnóstico o seguimiento de algún
tratamiento de cualquier especialidad.
Por su
parte, el servicio integral de banco de sangre es necesario para que el
personal médico de las instituciones públicas de salud obtenga datos que son
utilizados como insumos de diversos procedimientos médicos, tales como
cirugías, tratamiento de enfermedades hematológicas, pacientes con quemaduras,
entre muchos otros.
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