Por Arturo Ángel.
Durante seis
años, de forma ininterrumpida, la Policía Federal registró un desvío
sistemático de recursos que no solo representó un fraude al erario, sino que
terminó por quebrar a la corporación, complicando su funcionamiento operativo
al no poder pagar al final ni la luz de sus edificios, ni la gasolina de sus
patrullas, ni el hospedaje de sus efectivos.
Por este
fraude la Fiscalía General de la República (FGR) integra una carpeta de
investigación por diversos delitos de corrupción, distinta a la que ya fue
procesada en contra de 19 exfuncionarios por lavado de dinero, y donde están
implicados esos y otros exfuncionarios.
En total, la
FGR indaga un posible quebranto final a la Policía Federal que asciende a los 2
mil 657 millones de pesos, de acuerdo con datos de la investigación a los que
este medio tuvo acceso.
Los
principales responsables de estos desvíos, según la denuncia que la hoy Guardia Nacional
promovió ante FGR, son las tres personas que ocuparon el cargo de la
Secretaría General de la Policía Federal a lo largo del sexenio pasado. Todos
ellos bajo el mando del entonces secretario de Gobernación y hoy senador, Miguel
Ángel Osorio Chong.
Se trata de
Jesús Orta Martínez en cuya gestión en el referido puesto, de 2013 a 2015, se
habría registrado el desvío de poco mas 700 millones de pesos de la
corporación; Frida Martínez Zamora con malos manejos de 1 mil 800 millones de
pesos durante su perdió de 2015 a 2017; y Alejandro Bautista García quien
asumió ese despacho en 2018 y donde se detectaron malos manejos por otros 120
millones de pesos.
Ellos
tres, junto con otros exfuncionarios que no han sido revelados, son indagados
dentro de una carpeta de investigación que se integra desde el año pasado en
FGR por posibles delitos de corrupción entre ellos peculado, ilícito que tras
las reformas aprobadas ya es considerado un “delito grave” que amerita prisión preventiva
automática.
De ser
judicializada esta investigación, que está a cargo de la Fiscalía Especializada en Combate a la
Corrupción, representaría para Orta y para Martínez un segundo proceso
además del que ya se inició en su contra, y en contra de otros implicados su
primera orden de aprehensión o comparecencia.
El fraude y
la quiebra: ni para la luz quedó.
Lo que la
investigación de la FGR arroja es que, de forma ininterrumpida, y sin
importar que persona estuviera al frente de la ya extinta PF, se implementó una
estrategia sistemática de malos manejos que año tras año facilitó el desvío de
miles de cientos de millones de pesos al amparo de supuestas contrataciones.
En la
denuncia presentada ante la Fiscalía se identifican, por ejemplo, contratos por
arrendamiento de patrullas, de equipos tecnológicos para supuestas
intervenciones inteligencia, de mantenimiento de aeronaves, entre otros, en
donde el común denominador eran los precios inflados.
Además, diversas
auditorías – tanto de los órganos internos de control como de la Auditoría
Superior de la Federación – detectaron que al amparo de dichos contratos se
autorizó la salida de montos mucho mayores a los autorizados sin que se sepa dónde
quedó el dinero.
El tema
cobra especial gravedad ya que de forma paralela a los desvíos del presupuesto
de la corporación creció su falta de solvencia para poder cubrir diversos
pagos. Primero comenzó por no poder cubrir los pagos de indemnizaciones, y luego el
problema creció hasta no poder pagar la gasolina de sus patrullas.
Animal
Político publicó en abril de 2019 que la Policía Federal registraba adeudos
de aproximadamente 2 mil 460 millones 248 mil 760 pesos. La corporación, a
través del oficio PF/OCG/DGE/1309/2019 reconoció que no contaba con los
recursos suficientes para cubrir esa cantidad y que se habían solicitado
ampliaciones de presupuesto que en ese momento no habían sido autorizados.
Tras las
auditorías practicadas, hoy se conoce que el monto del dinero desviado es
equivalente a los adeudos con los que terminó la extinta Policía Federal luego
de culminado el sexenio de Peña Nieto.
Incluso, si ese dinero no se hubiera desviado quedaría un remanente
superior de aproximadamente 200 millones de pesos.
Entre el
monto que la PF no pudo solventar se encontraba 1 mil 308 millones de pesos por
concepto de servicios de traslado y de viáticos para sus elementos desplegados
en diversos operativos. Este problema en específico se agravó al punto de que,
hacia finales de sexenio, había hoteleros que se negaban a hospedar a agentes
federales quienes incluso tuvieron que montar campamentos improvisados.
Otro
adeudo del orden de los 533 millones de pesos era por servicios básicos no
cubiertos, entre ellos pagos de agua y de luz. A ello se sumaba otra deuda de
234 millones de pesos por conceptos de vestuario, y prendas de protección. El
resto corresponde a deudas en contratación de alimentos, pagos de gasolina,
adquisición de equipos de protección, entre otros.
Incluso,
la PF llegó a acumular tan solo por concepto de multas deudas por mas de 200
mil pesos al no indemnizar o liquidar a tiempo a elementos que fueron dados de
baja por diversas razones.
Indagatorias
inconclusas; la mayoría prófugos.
Las
indagatorias relacionadas con los desvíos en la Policía Federal se encuentran
aun en desarrollo. El caso mas avanzado, hasta ahora, es el que integró la
SEIDO en contra de 19 exfuncionarios por delitos de delincuencia organizada y
lavado de dinero y que ya fue judicializado ante un juez federal.
Cabe
señalar que dicho caso se intentó consignar por primera vez en diciembre de
2019, sin embargo,
el juez que lo recibió consideró que el expediente no estaba bien integrado y
no se justificaba librar las órdenes de arresto por delincuencia organizada por
lo que decidió devolverlo.
La SEIDO
envió una nueva solicitud al juez el pasado 8 de agosto y esta vez el juez
federal del estado de México que lo recibió concedió las órdenes de
aprehensión. No obstante, a mas de dos semanas de ello solo un exfuncionario de
nivel medio ha sido detenido mientras que el resto continua prófugo.
A ese
caso se la indagatoria por delitos de posible corrupción que integra la FGR a
través de la FECC y que se espera sea judicializada este mismo año.
Además, la
Auditoría Superior de la Federación (ASF) continua con la revisión de múltiples
anomalías detectadas en la gestión de recursos financieros de la ya extinta
Policía Federal que se prevé que den paso a nuevas denuncias penales ante la
Fiscalía.
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