Adela
Navarro Bello.
En el tema
de la inseguridad y la violencia en México, el Gobierno del Presidente Andrés
Manuel López Obrador ha destacado por las siguientes acciones:
– La
creación de la Guardia Nacional, integrada mayormente por militares
comisionados a ese cuerpo policíaco, policías federales, y mandos de la
milicia.
– La
liberación de Ovidio Guzmán, el hijo de Joaquín Guzmán Loera, en octubre de
2019, ordenada por el propio Presidente de la República.
– El
congelamiento de casi 2 mil cuentas a miembros del Cártel Jalisco Nueva
Generación, en el operativo Agave Azul, de la Unidad de Inteligencia
Financiera.
– La
aprehensión de José Antonio Yépez Ortiz, “El Marro”, el 2 de agosto en
Guanajuato, por parte de las fuerzas armadas.
Sobresale
también este Gobierno de la República, como los tres anteriores, porque dos de
los criminalmente más poderosos narcotraficantes mexicanos, como los son Ismael
Zambada García, “El Mayo”, y Nemecio Oceguera Hernández, “El Mencho”, continúen
su vida delictiva en la impunidad. En libertad.
Si bien los
aciertos que se pueden contar en el Gobierno de López Obrador han estado en las
acciones de las fuerzas armadas y de la Unidad de Inteligencia Financiera, que
encabeza Santiago Nieto, destaca también la falta de coordinación y acciones
concretas y efectivas por parte de las dos áreas cuya obligación es la de
proveer seguridad a los mexicanos: La Fiscalía General de la República, y la
Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, la primera encabezada por el
llamado Fiscal autónomo, Alejandro Gertz Manero, la segunda por Alfonso Durazo
Montaño.
Durante el
sexenio del Presidente Enrique Peña Nieto fue disuelta la Secretaría de
Seguridad Federal que había sido planeada a finales del sexenio de Ernesto
Zedillo Ponce de León y activada en los sexenios panistas de Vicente Fox
Quesada y Felipe Calderón Hinojosa, en esta última etapa, ahora de negro pasado
considerando que quien la encabezó, Genaro García Luna, está preso y siendo
juzgado en los Estados Unidos precisamente por colusión con los cárteles de la
droga, particularmente con el cártel de Sinaloa.
En la nueva
edición de la Secretaría de Seguridad, ahora de Protección Ciudadana en el
Gobierno de Morena, Alfonso Durazo Montaño, no ha dado golpes de precisión. Su
titularidad ha pasado más bien grisácea, y de acompañamiento a las fuerzas
armadas. Dejó de lado los “objetivos prioritarios” que se venían investigando y
persiguiendo desde sexenios atrás, precisamente para detener a los capos de la
droga, cuyas estructuras criminales generan la violencia y la inseguridad en
México, país donde en el 2019 se contabilizaron más de 34 mil 500 homicidios
dolosos, y este año pinta para terminar por la misma cifra.
La
aprehensión de “El Marro” es un logro que puede presumir el Gobierno de Andrés
Manuel López Obrador, pero no debe detenerse ahí. Al mensaje de paz que no ha
permeado ante la sociedad, que sigue sumando ejecutados y desparecidos aun en
tiempos de cuarentena por la pandemia, debería seguir la aprehensión de los dos
líderes criminales más notorios, ambos también buscados por la Agencia
Antidrogas de los Estados Unidos. “El Mayo” Zambada cuenta ya más de 50 años
viviendo en la impunidad, entre la sierra de Sinaloa, áreas rurales y costas de
Baja California, entre otros territorios en los que se adentra, con lujos e
impunidad, para escapar de la justicia que parece no perseguirle. “El Mencho”
Oceguera, con 20 años menos que “El Mayo”, suma en su haber más de 30 años de
impunidad, corrupción y violencia.
Pero la
falta de coordinación entre una Fiscalía que se asume autónoma, un Secretario
de Seguridad que responde a las necesidades del Ejército y la Marina, y un
Fiscal de Inteligencia Financiera que actúa por obra e intereses de la
Secretaría de Hacienda, dejan cabos sueltos que deberían hilvanar para lograr
el desmantelamiento de las estructuras criminales que se han apoderado de las
calles de México.
A propósito
de la detención de “El Marro”, el Presidente de la República, lo mismo que el
General Secretario de la Defensa, Luis Cresencio Sandova, solicitó a las
fiscalías que procuran justicia, y a los juzgados que administran la justicia,
que realicen su trabajo con rectitud “que cumplan con la responsabilidad que
les toca”.
Pero la
coordinación, fuera de la que existe entre la Secretaría de Seguridad y
Protección Ciudadana y las Fuerzas Armadas, ha sido muy débil en estos casi dos
años de Gobierno del licenciado Andrés Manuel López Obrador, permitiendo que la
impunidad en la que se desarrollan los cárteles de la droga y logran evadir la
justicia los narcotraficantes, persista.
A la
aprehensión de “El Marro”, debe seguir la de los que se creen, a fuerza de
corrupción y colusión, los infalibles del ámbito criminal: Ismael Zambada
García, “El Mayo”, y Nemecio Oceguera Hernández, “El Mencho”. De otra forma,
como la liberación de Ovidio Guzmán, esto seguirá siendo un circo más mediático
que de estrategia integral de combate a la inseguridad y la violencia.
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